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Tona Galvaliz

colaboración

DESARROLLO HUMANO

No pierdas la capacidad de asombro

Cuando ya nada nos maravilla, la esencia de la vida se ensombrece, el mundo se vuelve uniforme y repetitivo. El asombro es el primer paso para reconectar con aquello por lo que vale la pena vivir y representa un antídoto contra el hastío, la tristeza y la desesperanza.

El asombro conduce a los grandes descubrimientos y cambios de paradigma. Ese fue el caso de Charles Darwin o Einstein, entre muchos otros.

Albert Einstein predijo: "Uno no puede dejar de asombrarse cuando contempla los misterios de la eternidad, de la vida, de la maravillosa estructura de la realidad. Es necesario tratar de comprender un poquito de este misterio cada día para nunca perder esa sagrada curiosidad.

"El asombro hace que nos detengamos por un momento y nos sintamos pequeños y humildes al sabernos parte de algo mucho más grande que nosotros mismos".

Es posible cultivar la capacidad de asombro cotidianamente.

El asombro, junto con la gratitud y la inspiración, están considerados por los psicólogos como emociones trascendentes, es decir, que nos llevan a ver más allá de nuestro propio yo, a sentirnos parte de la creación divina, de la naturaleza, de la humanidad, entre otros.

En ese mismo campo de la psicología, investigaciones actuales evidencian que, el asombro es una de las emociones positivas que se correlacionan con el bienestar y el florecimiento humano, también se relaciona con la inspiración.

Sentimos asombro cuando percibimos lo bello, lo excepcional, lo impresionante, cuando nos topamos con lo bueno a gran escala, cuando nos sentimos sobrecogidos por lo grandioso, cuando la magnitud de lo que presenciamos no cabe en nuestras estructuras mentales, y puede causarnos una confusión o desorientación temporal, pero también una sensación de renacer o incluso de iluminación y llegar a una nueva comprensión expandida sobre el mundo o sobre nosotros.

Sentir asombro por las pequeñas cosas, por lo cotidiano, hace que, sin duda, la vida tenga mayor sabor y sentido.

Alguno de los beneficios de asombrarnos:

Disminuye el estrés, estamos más presentes y curiosos, expandimos la inteligencia y la creatividad, nos volvemos menos egoístas, bondadosos, más generosos, tomamos más conciencia del medio ambiente y su bastedad, aumentando la sensación de satisfacción.

Asombrarse regularmente agudiza capacidades del cerebro, otorgando una visión crítica de la realidad, predisponiéndonos a abrirnos más y recibir nuevas informaciones y pensar mejor.

Asombrarse pone de buen humor y trae motivación, entusiasmo, bienestar y contribuye con la felicidad.

Para ir cerrando, recuperar la capacidad de asombrarnos ante lo pequeño, lo simple y lo natural puede devolvernos esa ilusión por la magia que teníamos en nuestra niñez.

No te prives de las emociones que resultan de saborear la vida en plenitud, como el asombro, la admiración, el respeto, el aprecio, rescatando la actitud de abrir tus ojos y el alma para mirar las millones de maravillas a habitan en tu alrededor.

(*) IG Tona Galvaliz. FB/LinkedIn. María Antonia Galvaliz.