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Fuente: webeservice LLENAR EL CHANGUITO ES (CASI) UNA UTOPÍA

"Con 6% de inflación mensual es difícil que se reactive el consumo"

Lo dijo Ricardo Cáceres, el supermercadista de mayor despliegue en la región, quien en contacto con época analizó el presente de la demanda a "boca de góndola". Adujo que el volumen de compra se ajustó a lo básico y necesario.

La escalada inflacionaria no para de menguar el poder adquisitivo de las familias argentinas. En el nordeste (Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones), el último reporte estadístico de la inflación (IPC-INDEC) dio cuenta de que en abril el costo de vida subió un 6%, en lo que va del año trepó al 23,4% y en el cotejo interanual el guarismo asusta: 58,6%.

En el rubro de los alimentos, las tres unidades de medición expusieron esta progresión: 6,4% (abril), 26,5% (primer cuatrimestre de 2022) y 60,9% en los últimos 12 meses.

A fin de conocer cómo está el consumo a "boca de góndola", época consultó al supermercadista de mayor despliegue en la región, el formoseño Ricardo Cáceres, cuya firma cuenta con sucursales en todas las ciudades capitales del NEA.

"Como es de esperarse en un contexto así, el volumen de compra se ajustó a lo básico y necesario, a veces a menos que eso. El ticket promedio oscila entre 980 pesos y 1.050 pesos", describió el referente.

En esa línea, agregó: "Es muy difícil que se reactive el consumo si tenemos 6% de inflación

mensual. Todo el tiempo se corre de atrás al encarecimiento del costo de vida. Los empleadores dan aumentos, pero esas mejoras enseguida pierden ante la inflación que en poco tiempo licúa el aumento salarial".

Con respecto a los programas que instauró el Gobierno nacional para tratar de congelar los precios de las principales mercaderías, Cáceres mencionó: "Son buenos intentos, pero no pasan de ahí".

A párrafo seguido acotó: "Lo que ocurre es que hay una producción menor en cierto sector de la industria alimenticia y la demanda es mayor en esos productos que están a importes promocionales. Entonces, al no poder cubrir la demanda generada esas ideas quedan a mitad de camino".

Con respecto a las estimaciones económicas que dan cuenta que, en unos meses, Argentina puede tener una suerte de hiperinflación, el empresario formoseño reflexionó: "No creo que eso ocurra. Sí es cierto que el encarecimiento del costo de vida es preocupante, pero la hiper es otra cosa, mucho más complicada".

Por último, Cáceres se esperanzó en que "ojalá la gente que conduce el rumbo económico del país encuentre una forma de frenar la inflación".

Sobre esto último, el economista Daniel Artana estimó que "por ahora" la inflación trepará al 70% este año, pero admitió que ese número "puede ser optimista" y sería aún mayor. A su criterio, la elevada inflación "es un tema que genera preocupación porque no se ve claro cómo el Gobierno piensa lidiar con este problema".


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Dentro del segmento de los alimentos, el de la carne es una suerte de subrubro que ya muestra cifras preocupantes y de cara al futuro tampoco ofrece un panorama demasiado alentador.

Según el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA) ese alimento registró un alza de nada menos que 8.4% en el último mes, 2.4 puntos porcentuales por encima de la inflación general y 2.5 puntos porcentuales más que el avance de las mercaderías básicas (5.9%).

Estos movimientos también mostraron un comportamiento más agresivo en la comparación anual ya que la carne cerró los últimos 12 meses con un incremento de 67.9%, contra el 58% de la inflación general.

El porqué de esta compleja situación se explica en buena parte por la menor producción de carne -un fenómeno sobre el que trabaja el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, que lanzó el Plan GanAr- lo que termina generando una menor oferta en el mercado argentino.

La iniciativa oficial apunta justamente a sumar kilos fronteras adentro de Argentina, algo que sin dudas contribuirá a descomprimir los precios en alguna medida hasta alcanzar las 600.000 toneladas en 2030.

"Lamentablemente tenemos que decir que, en principio en el corto plazo, la situación en cuanto a los precios no variará. La seca que sufrimos en 2021 afectó la cría de este año y esto impacta en el nivel de producción de carne ya que nos deja con menos terneros. Esto, desde ya, tiene un efecto directo sobre los precios y lo seguirá teniendo", sostuvo el presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), Miguel Schiariti.

Según el último relevamiento de CICCRA, en los primeros cuatro meses de 2022 se produjeron 958.800 toneladas de carne vacuna, es decir 1.7% menos que un año antes.

Este movimiento de precios también redujo el consumo de carne vacuna en Argentina. En abril de 2022 se alcanzaron los 47,4 kilos por habitante por año, quedando 2,6% por debajo del nivel de abril de 2021, es decir una caída de 1,2 kilos por habitante por año.