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Ford A: el desafío de cómo distinguir un modelo de otro

Diferenciar un Ford A por modelo y serie es para entendidos, pero en este informe del Club de Autos Clásicos de Corrientes compartimos algunos "secretos" para distinguir las distintas camadas de este icónico vehículo.

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El 2 de diciembre de 1927, desde la planta Ford de Detroit ,salía por primera vez el Modelo A, segundo gran éxito del industrial norteamericano Henry Ford, que después de 18 años había tomado la decisión de discontinuar el legendario Modelo T para dar un paso hacia el futuro, impulsado por su hijo Edsel. El Ford A se mantuvo en producción solamente cinco años, hasta fines de 1931, pero en ese tiempo totalizó poco más de 4.3 millones de unidades en un vasto abanico de versiones que incluyeron desde sedanes de lujo hasta pick ups, muchas de ellas diferenciadas por sutiles detalles propios de actualizaciones anuales y, también, como consecuencia de un dato no tan conocido: en esos años, Ford contrató no a uno sino a tres carroceros particulares para vestir su nuevo modelo.

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FORD VICTORIA DE 1930, CON REMATE REDONDEADO.
FORD VICTORIA DE 1930, CON REMATE REDONDEADO.

Los responsables de "lookear" a la entonces nueva gema de la más exitosa fábrica de automóviles de Estados Unidos fueron Walter Briggs (de Briggs Manufacturing Company), John William Murray (de Murray Corporation of America) y Edwuard G. Budd (de Budd Company). Entre todos ellos, y bajo directivas de Henry, crearon la mayoría de las 34 versiones diferentes que existieron del Modelo A, entre autos, camionetas y camiones. De allí, que resulte tan complicado identificar a un Ford A según su año de fabricación y versiones, ya que hubo variantes como el Fordor que fueron encargadas a dos carroceros diferentes, de modo que la versión Murray era distinta de la versión firmada por Briggs. El primero prefería las terminaciones más redondeadas, lo que podía verse en los cristales laterales y en las nervaduras de la carrocería, mientras que el segundo optaba por los ángulos rectos. Solamente los expertos en la historia de este famoso vehículo, que sigue siendo un preciado bien de colección, pueden distinguir al detalle qué carrocería porta y en qué año fue producido cada auto, pero hay diferencias más evidentes que abordamos en este informe del Club de Automóviles Clásicos de Corrientes (CACC). Como verán, estos cambios son más notorios y se pueden observar a simple vista, fundamentalmente en la zona frontal de cada vehículo.

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FORD A 30, LLANTAS DE CENTRO GRANDE.
FORD A 30, LLANTAS DE CENTRO GRANDE.

El Ford A se divide en dos grandes grupos. La primera serie, que va de diciembre de 1927 a fines de 1929, y la segunda serie, que abarca los años 1930 y 1931. Entre ambas generaciones se encuentra la frontera más evidente en lo que podríamos considerar un proceso de modernización situado en el corazón de la era vintage, cuando todos los autos portaban como característica de rigor los guardabarros desvinculados del capot, las ruedas delanteras a la vista, los faros separados de la carrocería y el radiador en posición totalmente vertical. Para saber si un Ford A es de la camada 28/29 hay que mirar su apariencia frontal y la línea del capot respecto del tanque de combustible, que está ubicado adelante del parabrisas, embutido en el torpedo. En los modelos 1928 y 1929 (un estándar que incluye por supuesto a los precoces y escasos 1927) la línea del tanque y el capot desciende en una suave curvatura estilo tobogán, lo que permite alojar un radiador más bajo, enmarcado por una máscara cromada, cuyos laterales tienen un ligero abombamiento. También, la línea superior de esta trompa se presenta en forma de "V".

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INTERIOR DE FORD A 28, VOLANTE DE RAYOS METÁLICOS.
INTERIOR DE FORD A 28, VOLANTE DE RAYOS METÁLICOS.

Además, los faros de la primera generación están sostenidos por una barra recta que se vincula con los guardabarros, mientras que el paragolpes (que es de dos mitades longitudinales) presenta una curvatura en sus extremos. Otra diferencia pasa por las llantas, que son rodado 21 y experimentaron un retoque entre el año 28 y el 29: las primeras llevan la taza pequeña en forma de vaso engrasador y las del año siguiente, si bien siguen siendo de 21 pulgadas, llevan una boca ensanchada que permite alojar una taza decorativa del tamaño de un platillo, para pocillos de café. Finalmente, en la primera generación, el volante de dirección lleva cuatro rayos de chapa pintada levemente curvados hacia adelante, como sostenes de un aro revestido en baquelita, de cuyo centro emergen las palancas de control de avance. Este detalle se mantendrá en las generaciones posteriores, aunque a partir de 1930, el volante ya no tendrá centro desplazado y será integralmente enfundado en baquelita negra.

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TABLERO DE FORD A, CON MEDIDOR DE NAFTA FLOTANTE.
TABLERO DE FORD A, CON MEDIDOR DE NAFTA FLOTANTE.

Entramos al año 30, cuando el gran cambio estético del Ford A consiste en quitarle la simpatía de su rostro curvilíneo para imponer la madurez de una máscara de radiador más alta y de líneas laterales rectas. Esta modificación va a tono con la elevación del capot, que en su vista de perfil dibuja una línea recta con el tanque de combustible. Este frente llegará con una zona central superior pintada en negro en los modelos de lujo y se mantendrá hasta el fin de la fabricación del modelo, casi siempre coronada por un accesorio fuera de fábrica, que la mayoría de los usuarios adoptó en su momento: una rejilla de alambres en zigzag entretejidos, con aberturas cuadradas, enmarcada por un perfil de hierro en ángulo y una ventanita ovalada que permitía ver el símbolo Ford.

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INTERIOR DE UN FORD A 28, CON VOLANTE DE RAYOS METÁLICOS.
INTERIOR DE UN FORD A 28, CON VOLANTE DE RAYOS METÁLICOS.

Otra innovación del año 30 fue la despedida de las llantas grandes (de rodado 21), reemplazadas por las de 19 pulgadas. Estas nuevas ruedas mantenían los rayos de alambre tan utilizados en la época, pero permitían la estandarización de un rodado de menores dimensiones, acorde con la modernización de las carreteras asfaltadas. Finalmente, los paragolpes se volvieron completamente rectos y la barra que sostenía los faros se curvó con un toque de mayor elegancia. En todos los casos, el Modelo A conservó su chasis y mecánica inalterados. Era un motor de cuatro cilindros de 3,3 litros acoplado a una caja de cambios de tres marchas que le permitía alcanzar los 100 kilómetros por hora de velocidad máxima, aunque su régimen ideal se encontraba a los 70 kilómetros, en especial en las primeras ediciones, equipadas con rudimentarios frenos a varilla, que en 1929 se reemplazaron por circuito hidráulico.

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FORD A 28, RADIADOR CHICO Y BOMBÉ.
FORD A 28, RADIADOR CHICO Y BOMBÉ.

Hubo una excepción: cuando Henry Ford decidió cruzar el océano e instaló su fábrica europea en Berlín, el motor del Ford A tuvo que reducir su cubicaje por razones fiscales y pasó a ser de 2 litros, lo que disminuyó la potencia de 40 a 28 caballos de fuerza. No obstante, el Ford Modelo A fue un éxito global y se cree que, de las más de cuatro millones de unidades producidas, en la actualidad existen unas 250.000 en funcionamiento alrededor del mundo, a 93 años de su lanzamiento al mercado.

Las versiones especiales

Los Ford A "especiales" fueron numerosos en sus tiempos de gloria. Así como la fábrica produjo distintas versiones de dos y cuatro puertas, descapotables Phaeton o Roadster, etcétera, muchos particulares se dedicaron a cambiar el ropaje del tradicional modelo para volverlo más exclusivo. Por ejemplo, en Estados Unidos, el diseñador de Duesenberg Gordon Buehrig produjo un Modelo A Cabriolet único en su tipo, con el lujo y las terminaciones de la afamada Duesenberg.

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FORD A COUPÉ CABRÍO DE GLÄSSER, HECHO EN ALEMANIA.
FORD A COUPÉ CABRÍO DE GLÄSSER, HECHO EN ALEMANIA.

Edsel Ford, hijo de Henry, fallecido años más tarde, modificó en 1930 una carrocería Phaeton a la que llamó "Sport Phaeton". Era un cuatro puertas descapotable rebajado en altura y con parabrisas inclinado, tanto para las plazas delanteras como las traseras, las cuales iban acorazadas con un carenado de chapa que cubría las piernas de los pasajeros de la zona posterior. En Europa, también hubo carroceros que realizaron nuevos diseños sobre el Ford modelo A, como es el caso de la empresa francesa Novex, que ofrecía un Sedán de tres ventanas para siete plazas, en el que la puerta trasera se abría en el mismo sentido que la delantera. También presentó un Town Car con parabrisas inclinado y cromado, un Cabriolet, y otro llamado "Falso Cabriolet", ambos de cuatro plazas y llantas carenadas. Por su parte, carrocerías Kelch construyó un Modelo A Fordor 2 ventanas con falsa capota trasera de cuero y ornamentos que simulaban ser compases de plegado, como si fuese un Sport Coupé, pero de techo rígido. En Alemania, Carrocerías Habsburg realizó Cabriolets con puertas extremadamente largas que llegaban a tocar la parte delantera de los guardabarros traseros. Otro caso es el de la firma Gläser, en Dresde, que produjo algunos Cabriolets sobre la base de la versión Victoria Deluxe, originalmente concebido por Murray en Estados Unidos. (Datos extraídos del blog "fordmodeloazaragoza", de España).

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