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El acompañante terapéutico

Esta disciplina, que todavía es poco conocida en la actualidad, es una herramienta de mucha importancia en la enfermedad de Parkinson, Alzheimer y en otras patologías de diversa índole.

En las enfermedades crónicas y discapacitantes llega un momento en la evolución de la enfermedad, ya cuando la familia ha agotado sus posibilidades de ayuda y manejo del paciente, que es cuando debe intervenir el Acompañante Terapéutico. Es una opción más dentro el complejo espectro de enfermedades neurodegenerativas, psiquiátricas y toda otra patología que provoque discapacidad, minusvalía y pérdida de la autosuficiencia.

Historia En Argentina, en la década del 60 aparecen dos precursores, los doctores Eduardo Kalina y Jorge García Badaracco. Este último, siendo jefe de Servicio del Hospital Neuropsiquiátrico Borda, en Buenos Aires, crea una comunidad terapéutica. En tanto que Kalina desarrolla la figura auxiliar del "acompañante terapéutico". Para comprender esta creación hay que entender que antes las políticas estaban vinculadas a pacientes que tenían distintas enfermedades mentales, y que nosotros llamamos locura. Terminaban internados y casi sin posibilidades de recuperación. El tratamiento consistía básicamente en la reclusión, que terminaba, en realidad, en una exclusión. La internación institucional equivalía al aislamiento del paciente de su familia. Frente a las enfermedades mentales había una visión psiquiátrica en la cual predominaba un abordaje más bien coercitivo, donde además no se contemplaba la posibilidad de que el paciente pudiese insertarse en la sociedad. Dentro de la práctica clínica psiquiátrica, Kalina hace un primer intento de sostén del tratamiento en el ámbito del paciente, incorporando un agente que él denominó "amigo calificado". Trató así a un alcohólico, una persona que finalmente pudo reinsertarse en la vida social. A partir de esta experiencia, se ve la importancia de este nuevo agente al que se le da un cambio en la denominación. Como la definición de amigo podía malinterpretarse, en relación a la función que debía cumplir, se acentuaron los aspectos terapéuticos. Para el período que estamos hablando, la figura se fue institucionalizando en Argentina.

El acompañante es un agente de salud. Es una incorporación nueva dentro de ese ámbito. Responde a un dispositivo alternativo nuevo que trabaja con patologías complejas que hasta el momento los métodos tradicionales no podían cubrir.
El acompañante es un agente de salud. Es una incorporación nueva dentro de ese ámbito. Responde a un dispositivo alternativo nuevo que trabaja con patologías complejas que hasta el momento los métodos tradicionales no podían cubrir.

¿Qué es el acompañamiento terapéutico? Consiste en una estrategia terapéutica que se despliega en la cotidianeidad del paciente, ya sea que este se halle internado o realizando tratamientos ambulatorios. La tarea se realiza siempre en equipo y los objetivos son planteados por el profesional tratante, integrado a otros tratamientos, permitiendo su continuidad en el ámbito de la vida del paciente, con su familia y con la comunidad en la tarea de resocialización. El Acompañamiento Terapéutico es una técnica terapéutica complementaria, que se utiliza para la contención de pacientes descompensados, en un marco de prevención, atención y resocialización. Se inserta en la vida cotidiana del enfermo, ya sea en su domicilio, la institución en la que se halle internado, o en forma ambulatoria. El acompañante es un agente de salud. Es una incorporación nueva dentro de ese ámbito. Responde a un dispositivo alternativo nuevo que trabaja con patologías complejas que hasta el momento los métodos tradicionales no podían cubrir. Entonces se trabaja de manera interdisciplinaria con todo un equipo que trata esas patologías que exceden el ámbito privado de la atención. El denominador común de los pacientes que requieren de un acompañamiento terapéutico estriba en una disminución de sus posibilidades de autovalía y una significativa retracción, producida por la enfermedad. El trabajo del acompañamiento terapéutico sirve para sostener a un sujeto en sus actividades diarias. Se busca permitir que el paciente continúe o retome sus actividades laborales, sus estudios y sostener su inserción social en la medida en que esto sea posible. El acompañante es esa figura que sostiene emocionalmente al otro. Lo apuntala. Lo escucha, presta oído a su angustia, a su padecer, y también a sus alegrías. El acompañante es básicamente sostén emocional. Inclusive en enfermedades en las que ya no hay más nada por hacer. Enfermedades terminales. Esto tiene que ver con la elaboración del proceso de duelo. El acompañante trabaja a nivel familiar entendiendo que se incorpora en la cotidianeidad de la vida del paciente. Ya sea que esa cotidianeidad se dé en su casa, en el espacio de internación o en las instituciones hospitalarias. Es, por otro lado, una fuente importante de información para aquel que está a cargo del tratamiento. Al estar cerca del paciente puede aportar una visión empírica de su situación.

El recurso puede plantearse para: - Pacientes psiquiátricos agudos o crónicos: (neurosis graves, psicosis, adicciones, trastornos de la alimentación). Discapacidades en general: (motrices y/o psicológicas).- Afecciones clínicas: (oncológicas, renales, terminales etc.). Neurodegenerativas. Enfermedad de Parkinson, Alzheimer) En cuanto a la edad puede estar dirigido a niños, adultos, adolescentes y gerontes siendo la modalidad tanto grupal como individual. Así, el AT asiste a los sujetos en forma ambulatoria en situaciones de emergencia tanto en el medio donde vive como en actividades sociales, educativas e institucionales, fuera del consultorio y del espacio institucional. El AT sabe cómo retraducir, acompañar, contener, suavizar, fortalecer y complementar en la vida cotidiana los abordajes institucionales y evitar las recaídas e internaciones crónicas. También el AT es un recurso para que algún sentido o "solución" empiece a inscribirse y comience a perfilarse una salida de la crisis. Su praxis está racionalmente diseñada en función de los objetivos del tratamiento terapéutico con flexibilidad, comprensión y creatividad. Como agente de salud, el AT re-socializa, asiste, sostiene y estimula la reconexión del sujeto en crisis con la realidad de la vida cotidiana. Su acto terapéutico lo desempeña en el entorno cotidiano-familiar y social del sujeto: desde el domicilio hasta en la vía pública, también en clubes, bares, cines, parques, shoppings, etc.; y buscando con ello ver el desarrollo de un plan terapéutico. Esto quiere decir que, el A/T facilita el lazo social, incentivando la inserción educativa, laboral y recreativa de un sujeto. Es además un recurso para evitar la estigmatización social, la segregación y la cronificación de la crisis o emergencia del sujeto. Lo esencial para el trabajo del AT es poder establecer un vínculo de confianza mutua entre él y el sujeto acompañado, porque es un encuentro entre dos personas que necesitan de tiempo y espacio para desenvolver y desarrollar el plan de trabajo y alcanzar los objetivos propuestos, por ello para que tal vínculo advenga, el acompañamiento terapéutico no obedece a recetas mágicas, sino que requiere de su tiempo y espacio para su desarrollo. También es pertinente la intervención del AT en aquellas situaciones donde existen no sólo las crisis en estructuras neuróticas, sino que son abordables estructuras: psicóticas esquizofrenias y perversas. Sea para evitar la cronificación o para conservar o aun recuperar algunos aspectos de ellas. También trabaja acompañando personas con discapacidad, sea trasladándolos a su lugar de rehabilitación como asistiendo como auxiliar en diversos tratamientos indicados por terapistas ocupacionales, kinesiólogos, médicos. Esquemáticamente, las ventajas del acompañamiento terapéutico son facilitar la contención del sujeto en crisis y su familia en situaciones de emergencias clínicas. Facilitar la autonomía y confianza en sí mismo del sujeto, en el devenir del proceso del acompañamiento terapéutico. Brinda atención permanente y seguimiento personalizado de la evolución del sujeto. Promueve la reinserción educativa, laboral y recreativa. Permite sostener los vínculos familiares y sociales que resultan convenientes en función del tratamiento terapéutico. Propicia la detección temprana de síntomas ante una posible recaída, disminuyendo los riesgos a través de una adecuada contención Ayuda a una reducción de costos en los tratamientos, al brindar alternativas a la cronificación y a la internación institucional reiterada.