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El fenómeno de la niña

Los distintos fenómenos que afectan al mundo son prueba evidente que el principio de cambio se aplica al espacio geográfico, interpretando que la permanente transformación debe ser entendida como elemento básico para la comprensión y relación de fenómenos de tipo espacial.
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Es cierto afirmar que el planeta sufre las consecuencias de fenómenos atmosféricos y de origen humano, afectando los patrones espaciales y de organización, cambiando consecuentemente las variables de estudio y las relaciones naturaleza- hombre.

El fenómeno del niño y el fenómeno de la niña constituyen la fase cálida y la fase fría respectivamente  de procesos atmosféricos-oceánicos que se producen en el Océano Pacífico y que poseen consecuencias de alcance global y regional.

La niña es la fase fría del ENOS (El niño Oscilación del Sur), que se traduce en el enfriamiento anormal de las aguas del Océano Pacífico Tropical, manifestándose por un tiempo determinado.

El fenómeno de la niña se produce cuando se verifica un cambio significativo  en el  gradiente barométrico y en la intensidad de  los vientos alisios del Sudeste, enviando a las aguas superficiales hacia el oeste, hecho que determina  a la vez,  el ascenso de las aguas profundas, más frías, muy cerca de América del Sur, tomando el lugar de las aguas superficiales desplazadas hacia el Oeste (Australia).

Durante la niña, las temperaturas superficiales de las aguas oceánicas tienden a ser más bajas entre 3° C y 5° C, en el Océano Pacífico Central y Oriental.

Es muy importante destacar que el fenómeno de la niña tiene grandes efectos sobre el clima, como por ejemplo en invierno, las temperaturas son más bajas y las precipitaciones son menores o bien moderadas, como ocurre en gran parte de Argentina.

En Indonesia y en regiones próximas a Australia,  como en las tierras de Centroamérica, las precipitaciones se presentan por encima de lo normal, en cambio, en la región del Océano Pacífico Oriental se produce la subsidencia de aire, que implica menores precipitaciones.

Para Argentina y en especial para el Nordeste de la mencionada, los efectos se manifiestan como períodos con menores precipitaciones y con temperaturas no tan elevadas, que determina el aumento del riesgo de incendios, debido a la atmósfera "seca".

Se puede destacar que el fenómeno de la niña, muchas veces se produce después del fenómeno del niño, no constituyendo  situaciones estables y repetitivas, sino produciéndose en períodos asimétricos.

Algunos datos  del fenómeno de la niña los encontramos en los siguientes períodos: de  enero de 1950 a marzo de 1951, de julio de 1954 a diciembre de 1957, de  julio de 1964 a marzo de 1965, de julio de 1973 a marzo de 1976, de octubre de 1983 a junio de 1985, de julio de 1988 a junio de 1989, de  octubre de 1995 a marzo de 1996, de junio de 1998 a junio de 2000, de julio de 2007 a mayo de 2008, de julio de 2010 a marzo de 2011 y de septiembre de 2011 a marzo de 2012.

También se puede decir que los efectos de la niña se producen en la Cuenca del Atlántico (Golfo de México, Mar Caribe y Océano Atlántico), verificándose una temporada más activa de los huracanes, como nevadas intensas en el Norte de los Estados Unidos.

 

 En el presente dibujo se aprecia las condiciones climáticas y oceánicas que en combinación determinan el fenómeno de la niña, afectando de diferentes maneras a las regiones del mundo.

Si tenemos en cuenta la termoclina, que es la isoterma de 20°C que separa las aguas más superficiales de las más profundas, se localiza a poca profundidad respecto de lo habitual (Ecuador, Perú y Chile);  sin embargo, hacia el Pacífico central y Occidental la termoclina adquiere mayor profundidad, correspondiendo a una fase activa y madura de la niña.

La duración de la niña comprende períodos que se extienden desde los 9 meses a los 3 años, clasificándose en débil, moderada o fuerte según su intensidad.

Según National Geographic: "la niña es un fenómeno climático que denota el enfriamiento de la superficie oceánica en la costa tropical de América del Sur. La niña es considerada como contraparte de El Niño, que se caracteriza por temperaturas en la superficie del mar anormalmente cálidas en el Océano Pacífico ecuatorial."

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos anunció que el fenómeno responsable de crudos inviernos y grandes sequías en todo el mundo ha llegado por varios meses, haciendo alusión que se está pasando de una fase  neutral a una fase de la niña, que propicia la formación de huracanes, según el meteorólogo The Weather Company, Juan Carlos Cardenas.

Los fenómenos del niño y de la niña se detectan a través de satélites, boyas fijas, mareógrafos, bati-termografos, entre otros; elementos que demuestran la utilización de tecnología moderna.

 

Mapa que verifica el enfriamiento del Océano Pacífico en la región oriental y central fundamentalmente (en color celeste), en tanto, en la costa de Australia, de Sumatra, de Japón, entre otras,  se observa en color rojo el aumento de la temperatura de las aguas del mar.

Finalmente, se puede destacar que una vez concluida la etapa de la niña, las condiciones neutrales dominarán el escenario, aunque no existan probabilidades de piedra.

En el dibujo referido a las condiciones normales de circulación atmosférica y de circulación oceánica, se observa un comportamiento normal y previsible de las variables, destacándose con claridad el proceso de circulación general de la Atmósfera.

           

(*) Pte. De la Junta de Geografía de Corrientes