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Maduro se tomó con humor la huida de un alcalde venezolano

El alcalde mayor de Caracas, Antonio Ledezma, traspasó varios controles militares, se refugió en Colombia por 24 horas y ayer llegó a Madrid, donde vivirá junto a su familia. El Presidente del país lanzó: "El vampiro volando libre por el mundo", en referencia al opositor.
LEDEZMA LLEGÓ A MADRID AYER TRAS BURLAR 28 PUESTOS MILITARES EN VENEZUELA.
LEDEZMA LLEGÓ A MADRID AYER TRAS BURLAR 28 PUESTOS MILITARES EN VENEZUELA.

La hui­da con ri­be­tes ci­ne­ma­to­grá­fi­co de An­to­nio Le­dez­ma, al­cal­de ma­yor de Ca­ra­cas, quien per­ma­ne­cía pre­so has­ta el vier­nes, sa­cu­dió al go­bier­no de Ni­co­lás Ma­du­ro que pre­fi­rió to­mar­se con hu­mor la no­ti­cia. El di­ri­gen­te opo­si­tor se fu­gó de su pro­pio ho­gar en la ca­pi­tal ve­ne­zo­la­na, en don­de per­ma­ne­cía en arres­to do­mi­ci­lia­rio, y tras 15 ho­ras de via­je por las ca­rre­te­ras más pe­li­gro­sas de Amé­ri­ca atra­ve­só fi­nal­men­te la fron­te­ra co­lom­bia­na. El di­ri­gen­te, que per­te­ne­ce a la an­ti­gua ca­ma­da po­lí­ti­ca que go­ber­nó el pa­ís an­tes de Chá­vez, lle­gó ayer a Ma­drid pa­ra re­en­con­trar­se con su es­po­sa y sus hi­jas ade­más del ex pre­si­den­te co­lom­bia­no An­drés Pas­tra­na, que fue cla­ve en los acon­te­ci­mien­tos. "Me sien­to des­ga­rra­do. Sa­lir de la pa­tria que nos pa­rió a mí me cues­ta mu­cho", des­cri­bió a los me­dios co­lom­bia­nos an­tes de via­jar. En Ma­drid lo es­pe­ran hoy su mu­jer y sus hi­jas. El lí­der de Alian­za Bra­vo Pue­blo aca­ba­ba de cum­plir 1.000 dí­as de­te­ni­do en su ho­gar (con dos es­tan­cias que su­man dos me­ses y me­dio en la pri­sión mi­li­tar de Ra­mo Ver­de), acu­sa­do de par­ti­ci­par en una tra­ma cons­pi­ra­ti­va con­tra Ni­co­lás Ma­du­ro. Ja­más se apor­tó nin­gu­na prue­ba en su con­tra en un jui­cio tra­ba­do des­de el prin­ci­pio por los juz­ga­dos cha­vis­tas. El cha­vis­mo tar­dó ho­ras en re­ac­cio­nar. La res­pues­ta ofi­cial la dio Ma­du­ro y lle­ga en­vuel­ta en­tre sus ha­bi­tua­les chis­tes e in­sul­tos, ade­más de un in­ten­to de le­van­tar sos­pe­chas, al­go que en Ve­ne­zue­la es el pan de to­dos los dí­as. "Hoy se nos es­ca­pó An­to­nio Le­dez­ma, el vam­pi­ro vo­lan­do li­bre por el mun­do. Se va el vam­pi­ro pa­ra Es­pa­ña, a vi­vir la gran vi­da. A to­mar vi­no a la Gran Ví­a", se­ña­ló el "hi­jo de Chá­vez", quien in­ten­tó de­jar un ha­lo de du­das so­bre la fu­ga al aña­dir que "que­dó pen­dien­te lo que tú sa­bes". "Que no nos lo de­vuel­van, que se que­de con su vam­pi­ro por allá. Cui­da­do la gen­te de Ma­drid por las no­ches", bro­meó el je­fe del Es­ta­do con el lí­der ra­di­cal Dios­da­do Ca­be­llo, en un ac­to de ho­me­na­je a la po­li­cía cien­tí­fi­ca, "la me­jor del mun­do". Ma­du­ro sue­le adap­tar un in­sul­to pa­ra ca­da di­ri­gen­te de la opo­si­ción, pe­se a la vi­gen­cia de la ley con­tra el odio, pues­ta en mar­cha por la Asam­blea Cons­ti­tu­yen­te. El al­cal­de ca­ra­que­ño de­ci­dió bur­lar la vi­gi­lan­cia de la po­li­cía po­lí­ti­ca tras re­ci­bir las ad­ver­ten­cias de je­fes del Ser­vi­cio de In­te­li­gen­cia, "que me hi­cie­ron lle­gar la in­for­ma­ción de que ha­bía otras in­ten­cio­nes con­mi­go y no quie­ro ser un re­hén del go­bier­no, de una dic­ta­du­ra que bus­ca per­pe­tuar­se en el po­der. No quie­ro que me uti­li­cen pa­ra di­vi­dir a la opo­si­ción". En el tras­fon­do de las pa­la­bras de Le­dez­ma flo­tan la li­be­ra­ción re­cien­te de los di­ri­gen­tes Yon Goi­co­e­chea y Del­son Guá­ra­te, quie­nes eli­gie­ron pre­sen­tar­se a las elec­cio­nes mu­ni­ci­pa­les a cam­bio de la li­ber­tad. Así lo con­fir­mó ayer Goi­co­e­che­a, quien tras co­no­cer la hui­da del al­cal­de de­cla­ró que "nun­ca de­bió es­tar pre­so, ni un so­lo dí­a. Tam­po­co es agra­da­ble es­tar por el mun­do sin su tie­rra". El aho­ra can­di­da­to con­fir­mó ayer que el go­bier­no le dio la al­ter­na­ti­va de exi­liar­se en Es­pa­ña o par­ti­ci­par en las elec­cio­nes. El po­lí­ti­co so­cial­de­mó­cra­ta, que mi­li­tó en el par­ti­do del pre­si­den­te Car­los An­drés Pé­rez, se con­vir­tió en una de las bes­tias ne­gras del cha­vis­mo, per­se­gui­do con sa­ña des­de que ac­ce­die­ra a la al­cal­día me­tro­po­li­ta­na de la ca­pi­tal en 2008. El al­cal­de fue des­po­ja­do de ca­si to­das sus se­des ad­mi­nis­tra­ti­vas y de gran par­te de sus com­pe­ten­cias, que fue­ron ab­sor­bi­das por un go­bier­no de fac­to nom­bra­do por el "co­man­dan­te su­pre­mo". Una es­tra­te­gia que el cha­vis­mo ha ido pro­fun­di­zan­do con­tra otros go­ber­na­do­res y al­cal­des opo­si­to­res.