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Procedimiento de flagrancia

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Para una mejor comprensión del procedimiento de flagrancia haremos una pequeña síntesis de los aspectos operativos, necesarios para su instrumentación: a) El hecho presuntamente delictivo debe estar en desarrollo, la persona a la que se le someterá al proceso especial de flagrancia debe 1) Comenzar o preparárse para cometer la acción delictiva; 2) En plena ejecución en la acción; 3) Cometer y en ese momento sorprenderlo; 4) Comenzar la fuga; 5) Tener con él elementos pertenecientes al delito o ;6) Poseer rastro vehementes de haber cometido una acción delictiva. B) La autoridad policial actuante en ese momento debe calificar la flagrancia y documentar con el acta que diseña el protocolo; es muy importante cumplir con los requerimientos formales para evitar planteamientos de nulidades. De esa documentación surgirá el respaldo legal para el cambio de procedimiento, de lo dispuesto en el CPP por el previsto en el protocolo de actuación del Acuerdo Nº31/17 punto 10, del Superior Tribunal de Justicia de la Provincia de Corrientes (que deberá publicarse en el boletín oficial) y permitirá al juez actuar en consecuencia. c) La autoridad policial deberá comunicar al Fiscal en turno (también al Juez por la aprehensión de la persona), quien con la noticia detallará las diligencia necesarias para presentar el caso ante el Juez con un pedido de audiencia. d) La audiencia de flagrancia es multipropósito, la petición para la aplicación del procedimiento de la medida cautelar, del archivo de la causa, en los casos previstos por la legislación de forma como de fondo (en particular el desarrollo lo haremos en próximas entregas) de la suspensión del juicio a pruebas, proponer las diligencias probatorias que las partes estimen necesarias y toda otra cuestión que las partes estimen pertinentes. Esta audiencia es la que requiere por ahora nuestra atención para que el cambio no fracase. Primero, la audiencia es como una herramienta de trabajo que permite a los operadores del sistema afrontar nuevos desafíos, para eso es necesario: o Fijar una imagen de lo que es un sistema de audiencias para el trámite del proceso, olvidarnos del expediente como vehículo de información, será la oralidad la que permita transmitir la información y las pretensiones de la partes. o Comprender cuáles son las características o componentes de una audiencia y las herramientas teóricas y prácticas para llevar adelante este tipo de procedimiento e instalar una cultura de prácticas para todos los sujetos del proceso penal. o Comprender que este sistema resulta un incentivo real y concreto para resolver el conflicto tempranamente, dando una respuesta rápida y eficaz del sistema a la ciudadanía (con particular énfasis en abordar el reclamo social sobre la ineficacia de la Justicia, basada en la imagen de que los delincuentes entran por una puerta y salen por la otra sin resultados concretos). o Comprender que en esta metodología en acción, las audiencias son fundamentales para el cambio en el proceso penal.

-- Segundo, la audiencia es una plataforma de trabajo mediante la cual se produce información relevante que ponen a la luz las partes y a la vista del juez, quien toma una decisión judicial rápida de alta calidad y transparente. Tercero, la audiencia es la reunión de todas la partes, tanto para el que pide como para el que se opone y el que resuelve, en la que existe un intercambio verbal entre los operadores que conlleva la producción de información de alta calidad para la decisión justa, viene además a resolver ese mal endémico que consiste en la postergación en la toma de decisiones, motivada en la excesiva carga de trabajo, la atención sobre otras cuestiones o algunas otras razones, muchas veces no explicitadas, que en realidad resultan ser "excusas" para no atender los casos que merecen resolverse cuanto antes y que el protocolo de procedimiento de flagrancia, certeramente, fija en una agenda independiente el horario vespertino. Si resulta necesario destacar que esta metodología de audiencia oral no es nueva para los correntinos, desde 1971 se regula el juicio oral como etapa central del proceso, lo que ahora se contempla es la aplicación de esa herramienta, el sistema de audiencias orales, en las etapas preliminares al juicio para la toma de decisiones relevantes del proceso. La falta de oralidad en las etapas anteriores al juicio provoca una verdadera crisis en el sistema de juzgamiento penal, por la pesada burocracia del trámite del expediente que la práctica demostró la ineficacia como herramienta de gestión .

-- Las características principales de las audiencias son: 1. La inmediación: no hay representantes ni delegados de las partes. Los actores reales -juez, fiscal, imputado, defensor víctima- toman contacto directo entre sí; todos se enteran de lo que sucede en la audiencia y quedan notificados ipso facto de lo que se resuelve allí. 2. La rapidez: lo que se discute y su resolución se realiza en un mismo momento. Y aún cuando se puedan permitir cuartos intermedios, no menos cierto es que la lógica del sistema impone una drástica reducción de tiempo, la decisión es inmediata, basada en la información que entregan las partes y con una breve fundamentación. 3. La informalidad: el vocabulario utilizado debe ser sencillo y abastecer al mismo tiempo la publicidad de los actos, de manera tal que puedan ser entendidos por el hombre medio común, el justiciable y la víctima, son legos en la materia y deben comprender de qué se está discutiendo y qué se resuelve. Este intercambio de información e ideas es más eficiente para producir acuerdos y circunscribir el objeto de la discusión. El resultado es una evidente agilización del proceso. 4. Flexibilidad y multipropósito: la oralidad en un contexto de intercambio bilateral fomenta la solución temprana del conflicto, a partir de un menú de opciones relativamente amplio que propone el protocolo. No debe cometerse el error de aferrarse al título de la audiencia o al motivo formal de la convocatoria. Por el contrario, siempre existe la posibilidad de tratar cualquier otra cuestión que amerite la decisión del juez partir de un intercambio entre las partes. Un sistema en el que prime la oralidad implica tomar decisiones relevantes para el proceso a través de la información que le brindan al juez cada una de las partes. A contrario, en los sistemas llamados "de expediente", las decisiones se adoptan a través del intercambio de papeles sin una instancia donde se argumente y contraargumente. Por eso se dice que las audiencias producen información de alta calidad pues se genera un escenario de contradicción donde las partes, ejerciendo sus derechos, discuten, y el juez adopta una decisión. En cuanto a la materia sobre la que se discute, es la información, aquella especifica del caso, que debe ser expresada en la audiencia de manera precisa. La información además de precisa debe ser relevante a los fines de la resolución del juez. Por lo tanto no se discutirá sobre información superflua o contextual en la medida que no sea pertinente y útil a los efectos de los planteos que las partes presentarán oralmente al juez. La información que las partes vuelcan en la audiencia es sometida a un control por la otra parte. Si el cambio requiere capacitación, pero ese tiempo de capacitación se traduce en el ahorro de esfuerzo en la actividad laboral futura, el cambio es bueno, muy bueno. Con la práctica diaria se ajustarán los detalles, sabiamente lo dijo el poeta "caminante no hay camino, camino se hace al andar" y estamos por la buena senda hacia el cambio, somos capaces (en próximas entregas continuaremos con el desarrollo del procedimiento).