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Hidroterapia

El agua facilita el movimiento o disminuye las resistencias.

La hidroterapia en términos simples es la utilización de las propiedades físicas (térmicas y mecánicas) del agua de manera terapéutica. Este tipo de terapia cuenta con una gran historia con respecto a distintas patologías. Es uno de los métodos más antiguos utilizados en disfunciones físicas, pues va desde los tiempos helénicos hasta el gran desarrollo en el siglo XIX, época en la que comienza su período científico. Después de la Segunda Guerra Mundial se le reconoce su uso medicinal y adquiere un lugar importante en el proceso de rehabilitación, especialmente en el tratamiento neurológico. Como es tan grande el abanico de posibilidad de abordaje, nos centraremos en ello para explicar su utilización. Los principios hidrostáticos son aquellas propiedades que brinda el agua quieta sin movimiento como la flotación o la presión que realiza el agua contra el cuerpo. Estas fuerzas permiten que las descargas de peso sean menores en las articulaciones permitiendo movimientos que serían de difícil ejecución o resultarían dolorosos fuera del agua, permitiendo también la asistencia de la movilización activa en caso de debilidad muscular. También redistribuye el flujo sanguíneo, facilitando el retorno venoso de miembros inferiores. Mejora la propiocepción a través de los estímulos externoceptivos. Sin embargo el agua en movimiento nos da otras características que podemos usar a nuestro favor, lo que se conoce como hidrodinámica. El movimiento lento no encuentra resistencia apreciable, es decir, a mayor velocidad, mayor resistencia, dando la pauta de que la velocidad de ejecución nos dará diferentes grados de dificultad.

-- El aumento de la superficie y la oposición a una corriente de agua también influirán en los mismos factores. Además de lo antes mencionado se tiene un claro efecto psicológico en las afecciones, ya que el agua facilita el movimiento o disminuye las resistencias, de manera que el individuo realiza acciones que de otra manera no podría. En este apartado podríamos sumar también la temperatura del agua. La fría provoca una sensación de estímulo o vigilia y el agua caliente un estado de somnolencia, sedación y sueño.

Beneficios de la hidroterapia "El agua ayuda a moverse más libremente y por esto mejora la movilidad y aumenta la fuerza funcional". "Hacer ejercicio en agua caliente produce un efecto termal que puede alterar el tono muscular y reducir el dolor". "El agua caliente genera un efecto suavizante y una mayor tolerancia para hacer ejercicio". "El efecto calmante del agua permite que los músculos se relajen, se estiren y que disminuya la rigidez". "La flotación y la disminución de la fuerza de gravedad que tienen lugar en el agua, combinadas con la resistencia, originada por el movimiento en la misma, ayudan a mejorar la fuerza muscular y la resistencia, particularmente en una persona debilitada por la falta de ejercicio". "El movimiento de las distintas partes del cuerpo en el agua aumenta la propiocepción generando el conocimiento del mismo y favoreciendo una mejor postura". "El continuo ajuste dinámico al entorno acuático aumenta el conocimiento del cuerpo, lo que puede mejorar el control motor cuando se camina". "El agua hace que los movimientos sean más lentos, dando tiempo para una respuesta, y proporciona una retroalimentación sensorial (feed back); esto puede mejorar el control motor al caminar". "El agua es un entorno seguro para desafiar al equilibrio, pero con supervisión". "El ejercicio acuático reduce el aislamiento y la depresión. La hidroterapia en el Parkinson". La hidroterapia trae grandes beneficios en lo que respecta al paciente parkinsoniano como lo describimos anteriormente pero se deben tener en cuantas algunas aspectos fundamentales para la realizar la actividad de manera segura y provechosa. El paciente siempre debe de buscar una pileta que tenga escalones, barandas o una rampa para facilitar así su entrada y salida del agua. Si toma medicación sólo en el momento que la necesita, que lleve medicamentos extra por si le hacen falta.Durante las primeras clases siempre empezar lentamente aunque ya tenga experiencia previa. Es posible que pacientes no habituados al ejercicio deban comenzar sólo con 15 minutos. Se recomienda no forzar su cuerpo a hacer movimientos que le resulten incómodos. Parar si siente dolor, tiene mareos, rigidez u otros problemas. Siempre que sea necesario pida ayuda a su instructor. Es mejor comenzar con un amigo, lo que hará que se alienten y ayuden mutuamente hasta tomar confianza. Dentro de las precauciones generales la más importante es pedir consejo a su médico antes de comenzar con un programa acuático. Por otro lado tenemos que tener en cuenta que para el paciente el simple hecho de entrar a la pileta puede resultar estresante al principio y agudizar los síntomas. Así que es necesario que el instructor esté tranquilo y con su experiencia será capaz de hacerle atravesar rápidamente esta fase.Muchos pacientes llegan a esta terapia en un estado muy avanzado así que se puede llegar al caso que el paciente necesite una dosis extra de levodopa/carbidopa cuando finaliza la sesión de terapia.

-- La salida puede estar acompañada de síntomas tales como debilidad, rigidez o mareos y por ello que se debe estar atento. La temperatura del agua ha de ser la correcta, ya que la medicación de estos pacientes puede provocar hipotensión ortostática disminuyendo la presión sanguínea. Además, el sistema nervioso de los pacientes de Parkinson es propenso a ser frágil y más vulnerable a los cambios repentinos e inesperados. Si la temperatura del agua está fría, puede descender la presión sanguínea y producirse un desmayo. El equilibrio deficiente puede ocasionar desequilibrios en el agua. Los elementos de flotación,como los salvavidas no solucionan este problema. Por eso, el control de seguridad en el agua debe hacerla el instructor. Además de esto debe evaluar estando el paciente en la pileta con el agua a la altura del pecho. Su habilidad en la caminata, hacia delante, hacia atrás y de pasos a los costados, sumergiendo la cabeza en el agua. La flotación sobre la espalda y como luego se pone de pie debe valorarse tanto como en decúbito ventral. También se recomienda el uso de un test de "alcance funcional" antes de comenzar. Ya que ésta comprobación se hace en tierra y predice aceptablemente el riesgo de fallas que podría tener una persona en el agua. Algo muy importante es que los instructores deberán explicar a los futuros participantes que la mejoría del equilibrio y la facilidad para moverse en el agua no se trasladará de manera inmediata a la tierra. Recordar a las personas, en especial a las que usan andador, que no se descuiden y sigan usándolo en la forma habitual, ya que es posible que no cambie el equilibrio terrestre hasta llegar a un número considerable de sesiones.

(*)Licenciados. Fundación Vamos Juntos Parkinson.