Corrientes 36 °C
Min. 27 °CMax. 37 °C
 
Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarioepoca.com/a/777308

El 17 de octubre de 1945 y la actualidad

El Peronismo y en particular el Partido Justicialista deben recuperar su identidad política e ideológica (volver a las fuentes), su mística, su capacidad movilizadora, democratizar sus estructuras y promover el trasvasamiento generacional en su horizonte directivo.

La historia tiene un valor importante en la vida de los pueblos. Su razón de ser es la de vivificar permanentemente en la conciencia y en el espíritu de las nuevas generaciones las raíces que cimientan su pertenencia social y su identidad nacional. Un pueblo sin historia es un ente sin espíritu crítico, un objeto de la sociedad de consumo y de la manipulación mediática de los oligopolios de la comunicación audiovisual, en suma, un número a merced de los vaivenes especulativos de los mercaderes del voto y de los políticos de ocasión, cada vez más divorciados de las ideologías, de los principios y del protagonismo popular.

-- También es cierto que no existe una sola historia y que, así como existe una historia oficial ligada a los patrones ideológicos del establishment dominante, existe otra historia, la historia real, construida por el protagonismo colectivo y por aquellos que se identificaron e identifican con su causa. La contradicción dialéctica entre el pueblo y la oligarquía tiene raíces históricas y diferencias no resueltas y ello es así porque, mientras impere el sistema liberal-capitalista de explotación del hombre por el hombre, subsistirá la injusticia social para los desposeídos que son los más y estarán latentes las rebeldías que, más tarde o más temprano, seguramente, tendrá por colofón un nuevo 17 de octubre. El 17 de octubre, el peronismo y los sectores del campo nacional y popular conmemoramos el septuagésimo segundo aniversario de uno de los hitos más trascendente de la vida política nacional. Ese día, del año 1945, no sólo se produjo la irrupción política del naciente proletariado industrial sino también se suscribió el acta fundacional del quizás más importante movimiento de masas de América Latina, inspirado en el objetivo estratégico de la liberación nacional, de la justicia social y de la integración continental de la Patria grande soñada por San Martín, Bolivar, Artigas, Martí y más contemporáneamente por Juan Domingo Perón, Hugo Chávez Frías, Luiz Inácio "Lula" da Silva y Néstor Kirchner. Para comprender el significado histórico del 17 de octubre de 1945 y su proyección política a la Argentina de nuestros días, se impone recordar que, la movilización popular del 17 de octubre fue el corolario de un largo proceso político signado por el fraude y el contubernio, por la entrega del patrimonio nacional al capital extranjero y por la consolidación de un modelo de país al servicio de los espurios intereses de una oligarquía reaccionaria y contraria a los intereses de la Nación.

-- ¿Qué ocurrió el 17 de octubre de 1945? Miles de trabajadores, a lo largo y a lo ancho de la Patria y muy particularmente en la Capital Federal y en el Gran Buenos Aires, desbordando las previsiones especulativas de los profesionales de la política, el análisis serio de la prensa servil a los designios de la oligarquía (La Nación de los Mitre y La Prensa de los Gainza Paz), y las frías elucubraciones de la intelligentzia forjada en la universidad autónoma-, ganaron las calles al grito de : ¡"Perón, Perón..."! y ¡"Patria sí, colonia no"! Son las masas sudorosas que provienen de lo más recóndito del suelo patrio, son los "cabecitas negras" del interior provinciano devenidos en proletarios de la naciente industria nacional, son los asalariados explotados en los frigoríficos y en los ferrocarriles ingleses, son los esclavos de los cañaverales tucumanos (futuros forjadores de la FOTIA) y de los obrajes chaqueños, los "mensu" de la lejana Misiones. Para comprender y palpitar qué fue aquél memorable 17 de octubre se impone recuperar del olvido el relato de un patriota incorruptible, de un intelectual comprometido e ignorado por la dirigencia política de nuestros tiempos y por los grandes medios de comunicación social, a quien General Perón alguna vez reconoció había ejercido la primera magistratura moral de la República, don Raúl Scalabrini Ortiz: ... "El sol caía a plomo sobre la Plaza de Mayo cuando las primeras columnas de obreros comenzaron a llegar. Venían con su traje de fajina, porque acudían directamente desde sus fábricas y talleres. No era esa muchedumbre un poco envarada que los domingos invade los parques de diversiones con hábitos de burgués barato. Frente a mis ojos desfilaban rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de pringues, de restos de brea, grasas y aceites. Llegaban cantando y vociferando, unidos en la impetración de un solo nombre: Perón... Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad. Un hálito áspero crecía en densas vaharadas, mientras las multitudes continuaban llegando. Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los talleres de Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones y acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barracas. Brotaban de los pantanos de Gerli y Avellaneda o descendían de las Lomas de Zamora... era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la Nación que asomaba por primera vez en su tosca desnudez original, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto...". "...Aquél día yo ví el rostro de la historia en toda su esplendorosa plenitud. Yo era uno cualquiera que sabía que era uno cualquiera y sin embargo, como un tremendo vendaval, me sacudía el orgullo de estar abriendo el cauce de los tiempos venideros".

-- Para Scalabrini Ortiz, el pueblo del 17 de octubre fue "el subsuelo de la Patria sublevado", como contrapartida para el conservador Ernesto Sanmartino: "el aluvión zoológico" y para la Unión Democrática de Braden: "hordas de desclasados que hacían de vanguardia del presunto orden peronista".

Así fue caracterizado el pueblo de aquél 17 de octubre por un intelectual del campo nacional y por aquellos que representaban a la decadente partidocracia liberal de la época. Aquel 17 de octubre, produjo entre otros fenómenos, no sólo el despertar de la conciencia nacional, social y revolucionaria de los argentinos sino también, la incorporación al naciente movimiento de figuras emblemáticas de la cultura nacional, tales como Arturo E. Sampay, José María Rosas, Fermín Chávez, Arturo Jauretche, Homero Manzioni, Leopoldo Marechal, Rodolfo Puigros, Juan José Hernández Arregui y Raúl Scalabrini Ortiz; intelectuales, cuya literatura militante hizo posible la proyección en el tiempo de la Revolución Peronista y cuya memoria debe tener nuestro eterno reconocimiento. Ahora bien, el 17 de octubre de 1945 no hubiera tenido la trascendencia histórica que tiene hoy, sin los libérrimos comicios del 24 de febrero de 1946 y sin la reforma constitucional de 1949. En efecto, las banderas del 17 de octubre no hubiesen tenido concreción revolucionaria sin el General Perón en el poder, sin el control de los órganos de gobierno creados por la Constitución Nacional. Para concretar la revolución de octubre había que llegar a la Presidencia de la Nación y lograr el control del Parlamento, sortear los límites de la Constitución liberal-burguesa de 1853 y la oposición de los sectores oligárquicos-conservadores liderados por el Radicalismo unionista.

-- Sin estructura política, sin cuadros avezados en la práctica electoral, sin otra fuerza que el sentimiento, la gravitación del número y la voluntad política de triunfar, el naciente Peronismo se lanzó a la lucha por el poder. Utilizando dos estructuras políticas creadas de apuro: UCR Junta Renovadora (Quijano, Busto Fierro y Saadi, entre otros) y el Partido Laborista (Luis Gay, Luis Monsalvo y Cipriano Reyes, entre otros), el Peronismo emprendió la lucha electoral a lo largo y a lo ancho de la Patria. Debía derrotar nada más y nada menos que, a la entente oligárquica que había promovido la destitución política de Perón, liderada por Spruille Braden, embajador de EEUU y luego Secretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos. El 9 de febrero de 1945, la denominada Unión Democrática consagró la fórmula Tamborini-Mosca (ambos de extracción radical) y el 14 de febrero del mismo año el naciente Peronismo consagró la fórmula Perón -Quijano. Quedaba así instalada la opción Braden o Peron-Pueblo u Oligarquía. Echando por tierra la euforia de los epígonos de la oligarquía y las predicciones optimistas de la prensa servil, el peronismo triunfó en todo el territorio nacional, salvo en nuestra provincia, donde se alzó con el triunfo una coalición conservadora (autonomista-liberal-radical), catapultado al gobierno provincial a la fórmula Blas Benjamín de la Vega - Justo Villar. El Peronismo había logrado en los comicios nacionales 304 electores sobre un total de 372, suficiente para consagrar el triunfo de la fórmula Juan Domingo Perón - Hortencio Quijano.

Reflexiones finales No tendría sentido la evocación del 17 de octubre si nos limitáramos a la remisión histórica, soslayando su proyección a Argentina de nuestros días. Con aciertos y errores, virtudes y defectos, el giro político, económico y social que se operó en el país a partir del mes de Mayo de 2003 con el gobierno de Néstor Kirchner y que continuara con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, constituyó sin duda un retorno a lo mejor del Peronismo, lo que explica la feroz ofensiva descalificadora por parte de los oligopolios de la comunicación audiovisual, en connivencia con sectores de la Justicia, cada vez más comprometida con el poder de turno. Históricamente ubicado en las antípodas del liberalismo oligárquico y de la dependencia neocolonial, el Peronismo no puede ser funcional -a la hora de las grandes definiciones- con la prédica reaccionaria y antinacional de un gobierno que, responde a los patrones ideológicos y a los intereses de clase de la oligarquía tradicional, del capital financiero y de los monopolios extranjeros, nucleados en la SRA (Sociedad Rural) y en la U.I.A. (Unión Industrial). Las recientes declaraciones del ex Ministro de Economía Domingo Cavallo -padre de la convertibilidad, responsable de la feroz estatización de la deuda privada externa en tiempos de la dictadura cívico-militar y coresponsable de las políticas neoliberales de los 90- en el sentido que, la política económica y social de Macri y sus socios de Cambiemos, constituyen una reedición de las que él llevó adelante en tiempos de Menem y de De la Rúa, testimonian en forma elocuente el futuro incierto que se cierne sobre los argentinos. Frente al avance de las políticas neoliberales de flexibilización y ajuste, el objetivo de la hora es unir el campo nacional y popular detrás de un proyecto claro de liberación nacional y de justicia social. El Peronismo y en particular el Partido Justicialista deben recuperar su identidad política e ideológica (volver a las fuentes), su mística, su capacidad movilizadora, democratizar sus estructuras y promover el trasvasamiento generacional en su horizonte directivo. Ello constituirá sin dudas el mejor homenaje que le debemos a la memoria del General Perón y de Eva Perón, al pueblo que hizo posible el 17 de octubre de 1945 y el mejor homenaje a la memoria de nuestros mártires, que ofrendaron sus vidas en holocausto de una Patria socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.

(*) Firman por el Centro de Estudios y de Investigaciones Históricas "Juan Domingo Perón": Cesar María Espíndola Moreira, Norberto S. Soto, Ramón A. Salazar Peleato, Juan Manuel Roldán, Daniel A. Bordón, Gerardo A. Marturet Carlos A.Cassarino y Héctor O. Castillo.