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"No queremos que la yerba se convierta en un artículo de lujo"

Aunque el exceso hídrico impactó con fuerza en el cultivo de yerba mate, esperan que la disminución del stock en las industrias no derive en la escasez de la materia prima. De ese modo "no debería repercutir en las góndolas", advirtió en diálogo con época Esteban Fridlmeier, representante por Corrientes en el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

Las lluvias acumuladas en el norte correntino causaron un fuerte impacto en la cadena yerbatera, que ya venía afectada por cuestiones de precios con anterioridad.

Luego de una reunión de representantes del sector, desde productores hasta industriales, realizada en la semana en el Concejo Deliberante de Colonia Liebig, estimaron que las pérdidas rondan entre el 30 y el 40 por ciento de los cultivos.

Aunque la provincia representa en términos productivos un aporte de entre el 10 y el 15% de la materia prima de lo que se produce de yerba mate, el cimbronazo en las pérdidas termina por resultar como un efecto regulador que permitiría elevar los precios de la canchada (por que desciende el volumen de la cosecha), un reclamo que viene tomando fuerza desde la vecina provincia de Misiones en los últimos meses.

No obstante, estiman que el sector industrial ya cuenta con stock suficiente como para que el impacto climático no derive en una suba de precios en las góndolas entre uno de los productos de mayor consumo masivo en el país: la yerba.

"Es verdad que es un otoño muy atípico por el stress hídrico que sufrieron las plantaciones, una condición a la cual la yerba es sensible en extremo. Las pérdidas por la caída del follaje promedian el 40%", diagnosticó Fridlmeier al ser consultado por diarioepoca.com.

No obstante, para el representante de la provincia ante la mesa del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), el desastre podría resultar como un efecto regulador del precio de la materia prima en la zona productora.

"El año pasado hubo un récord de cosecha, con 819 millones de kilos de hoja, de los cuales Corrientes aportó unos 97 millones. Eso representa en torno a un 10%, algo que sale de lo común, ya que el promedio habitual era del 15%. Pero en Misiones se aumentó la producción de hoja verde", detalló el referente desde Colonia Liebig.

Y fue a partir de ese stock superior a lo normal que se generó preocupación en el sector productivo. "Desde Misiones solicitaron medidas extremas de regulación, y hasta hicieron un copamiento con manifestaciones para que se acorte el período de cosecha", recordó Fridlmeier.

Por eso, desde el INYM emitieron una resolución en la que se suspendió la cosecha de septiembre.

"Hasta el 31 de mayo se cosecharon 42 millones de kilos de hoja en Corrientes, y otros 260 millones de kilos en la zona productora de Misiones",  precisó.

Los volúmenes ahora quedan muy lejos de los 819 millones de kilos del año pasado.

Así, la cadena productiva yerbatera centra ahora su atención en los meses que quedan por venir. "Se está cosechando ahora, pero es muy poco lo que queda. El impacto fue mayor de lo que se esperaba. La caída de hojas suele ser en agosto, pero este año se anticipó", señaló Fridlmeier.

Así, con la zafra acortada y la zafriña de septiembre por delante, esperan que la industria y los actores de la cadena comercial no lleven el efecto de las pérdidas al consumidor final.

"Si las industria tienen stock suficiente, no tendría por qué modificarse el precio en góndolas", evaluó el referente.

No obstante, si la provisión de yerba canchada es mucho menor a la demanda al final de la zafra, el riesgo de un aumento de precios estaría latente.

"Si se mantienen los valores de canchada, también tendrían que mantenerse de la yerba elaborada", enfatizó Fridlmeier.

Así, con un mensaje diferente a la de los reclamos de un sector de los productores misioneros, el representante correntino opinó que "hay que tener en cuenta que el público consumidor tiene que llegar a fin de mes, y tiene que poder comprar su paquete de yerba. No se tiene que convertir en un artículo de lujo", manifestó.

"Debemos seguir con esmero en hacer calidad, con precio accesible y que sea sustentable para la cadena productiva. A un valor razonable, no de ostentación", subrayó.

"Hasta ahora, había una oferta holgada y la que estaba frenada era la demanda. No hubo un incremento del consumo y la industria tenía suficiente elección de oferta.  Esperamos ahroa que el valor sea bueno (para la cadena productiva) y el precio para el consumidor sea el mejor posible", remarcó.

En la reunión realizada en Liebig, se expusieron los datos de producción y la vivencia de cada sector, especialmente de los prestadores de servicios en este caso de cosecha, se concluyó con un porcentaje de pérdidas entre un 40 y 45%.

Presentada esta realidad, cada sector midió la consecuencia de esta merma de producción a corto y mediano plazo desde el punto de vista económico y social. En estos porcentajes hay productores con 20 a 30 % de pérdidas y otros superando el 50 – 60 %, aunque la evaluación final será muy puntual a cada productor.

"Quienes fertilizan y anticiparon la cosecha no tuvieron pérdidas, incluso algunos lograron un incremento", señaló Valentín Llera, delegado del Ministerio de Producción en Liebig.