Corrientes 23 °C
Min. 22 °CMax. 31 °C
 
Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarioepoca.com/a/700288

Indian Wells: Roger Federer y Stanislas Wawrinka disputarán la final

Los suizos definirán este domingo a las 16 (hora argentina) el primer Masters 1000 del año en un clima que promete ser abrasador; televisa ESPN.

El termómetro no engaña: sobre el cemento de Indian Wells hacen 120 grados Fahrenheit, 49 grados centígrados, durante el partido de segunda ronda entre Rafael Nadal y el argentino Guido Pella. El sol pega de lleno también en las tribunas del estadio principal, donde la sensación térmica es menor -34º C- pero el incesante sol calcina. Sobre el cielo ni siquiera aparece una nube que pueda aliviar al menos por un rato el calor. "Estaba muy caluroso, había mucho sol, era muy difícil controlar la pelota" diría un triunfante Nadal, ya duchado, en la conferencia de prensa posterior.

722507_20170318200935

Una semana después de aquel cruce, también en el mediodía californiano, Roger Federer y Stanislas Wawrinka disputarán la final del primer Masters 1000 de la temporada. El servicio metereológico, generalmente infalible, promete 32º C como temperatura general y vaya uno a saber cuántos grados dentro de la cancha.

Indian Wells es una ciudad que roza lo ficticio: no hay casos de inseguridad ni caos vehicular. Además, es una ciudad sin invierno, como todas las construidas dentro del valle de Coachella donde dos eventos de magnitud mundial que se celebran anualmente convocan a miles de turistas: el Masters 1000 inaugural de cada temporada y el festival de música de Coachella.

Susan vive en Nevada, estado lindante a Los Ángeles, y cada año desde hace veinte años conduce nueve horas para trabajar como voluntaria en el torneo. "Este año está siendo más caluroso que nunca, la temperatura está en un promedio de diez o doce grados Fahrenheit -seis grados centígrados- más alta", asegura y los datos lo corroboran. El promedio anual de máxima en Indian Wells en el mes de marzo es de 26º C pero durante las últimas dos semanas su promedio fue de 32º C.

Su clima agradable genera que cada año miles de jubilados se muden temporalmente desde distintos puntos de Estados Unidos para escaparle al frío, cuenta Shorhen, una iraní que vive en territorio norteamericano hace 50 años y que aprovecha los eventos multitudinarios para alquilar los cuartos libres que dejaron sus hijos.

El calor también tiene efectos sobre el torneo de Indian Wells. En su gigantesco complejo, repleto de dispensers gratuitos de agua que no dan abasto para satisfacer la demanda, los fanáticos buscan cualquier método para paliar la fatiga: algunos empapan toallas y se recubren con ellas, otros se rocían con pequeños ventiladores a pila y otros se abanican con lo que tienen a mano.

Los jugadores también acusan las consecuencias del clima. Juan Martín del Potro fue uno de ellos: en el partido frente a Federico Delbonis debió pedir atención médica por los mareos que le generó el sofocante clima. "Era realmente caluroso, pero son las mismas condiciones para todos. En el segundo set por suerte jugamos con sombra y fue mejor". La sombra que proyecta el estadio cuando el sol se pone termina siendo una buena noticia.

Angelique Kerber, quien en breve será número uno del mundo, también desnudó las dificultades del ambiente después de su derrota en cuartos de final frente a Elena Vesnina: "Las condiciones aquí son duras. Cuando jugás durante el día es realmente caluroso".

Las altas temperaturas tienen efecto no solo sobre los jugadores sino también sobre el juego. "En condiciones como las de hoy, la pelota vuela muy rápido sobre el aire y su pique es muy alto, así que los partidos pueden ser una lotería. Beneficia claramente a los sacadores" detalló Novak Djokovic tras su caída frente a Nick Kyrgios.

Como en todo desierto, sin embargo, el clima es seco y eso hace más amigable el ecosistema para los tenistas, que repiten una y otra vez que Indian Wells es su torneo favorito no solo por el ambiente sino también porque hay nueve estadios, en todos está implementado el ojo de halcón, hay otras 20 canchas de entrenamiento y todos los años se renueva gracias a la inversión constante del multimillonario Larry Ellison, director de Oracle, que en 2009 compró el torneo.

Federer y Wawrinka deberán sudar, más que nunca, este domingo bajo el sol californiano para quedarse con el primer Masters 1000 de la temporada.

Notas Relacionadas