Corrientes  
Min. 12 °CMax. 24 °C
 
Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarioepoca.com/a/658264

Artistas y promeseros promueven al Gauchito como patrimonio intangible

Una artista plástica bonaerense, devota del Gauchito Gil, exhibe desde principios de este mes una muestra fotográfica y de diversas expresiones artísticas realizada de manera colectiva por promeseros de todo el país. Desde esa convocatoria, iniciaron una colecta para una escuela rural de Mercedes y, además, impulsan la declaración del fenómeno de fe como "patrimonio cultural intangible".

Los miles de altares que se encuentran en las rutas argentinas y forman parte del paisaje y de la identidad de los pueblos fueron el detonante para que la artista plástica Andrea Ghilino centrara su mirada creativa en el fenómeno de fe, que despierta a lo largo y ancho del territorio nacional el Gauchito Antonio Gil.

MINIALTARES REALIZADOS CON FOTOGRAFÍAS ENVIADAS POR DEVOTOS DE TODO EL PAÍS.
MINIALTARES REALIZADOS CON FOTOGRAFÍAS ENVIADAS POR DEVOTOS DE TODO EL PAÍS.

La iniciativa de poder compartir esta perspectiva nació en 2011, y se fue gestando hasta tomar forma de "muestra inclusiva", que se exhibe desde el 2 de diciembre en la Casa de Corrientes en Buenos Aires.

"La creencia cada vez más popular y extendida se evidencia cotidianamente en rutas y urbes de toda Argentina. Estos altares, que son construcciones de culto y arte popular, se visualizan a partir de la presencia del color rojo como metonimia del elemento de adoración. Es decir, cuando se ven tiras de tela roja colgadas de algún árbol, se sabe que son del Gauchito. De esta manera, el color rojo actúa como una hierofanía, como una manifestación de lo sagrado", explica la artista a través de su página web. La muestra se llama "Gracias Gauchito Gil. La hierofanía del rojo", y para componerla Ghilino no se valió solo de su propio registro fotográfico de la presencia del Gauchito en rutas argentinas, sino que, a través de las redes sociales, convocó a promeseros del santo pagano correntino a aportar sus propias imágenes. Y con ellas, construyó "minialtares", un documental y otras expresiones artísticas que son exhibidos como parte de la muestra. "La iniciativa tiene varias partes, que responden a objetivos diferentes. No se limita solo a una muestra de expresiones culturales o artísticas", explicó Andrea Ghilino en diálogo con época. "Lo principal es, como devota, homenajear al Gauchito Gil a través del arte", apuntó. Además, se propuso "democratizar todas las voces, mostrar todas las historias posibles dentro de un espacio y conectar al espectador con el contenido", explicó. Para eso, la red social de Facebook le permitió contactarse con grupos de devotos y promeseros en distintos puntos del país. Y, con el tiempo, más de 31 mil personas se nuclearon en torno a la iniciativa. "Es una muestra artística e inclusiva destacando la figura del Gauchito Gil como ícono de identidad nacional, donde el protagonismo lo tiene el seguidor, sus promesas y agradecimientos", detalló Ghilino.

"Aprendí mucho de los promeseros, es una comunidad muy solidaria, todo el tiempo están diciendo ‘el Gauchito enseña tal cosa o el Gauchito tal otra’. Quienes se acercan a la Casa de Corrientes pueden ver minialtares, que son imágenes enviadas por los devotos. Los convocamos por Facebook bajo el nombre de ‘Santuarios del Gauchito Gil’. Se sumaron unas 31 mil personas", recordó. Como respuesta a la propuesta a Ghilino le llegaron más de 5 mil imágenes de altares, santuarios y diversas muestras de fe de devotos de todo el mundo. "Hubo tal repercusión que ahora nos proponemos repetir esta convocatoria de manera anual, y constituir la muestra como itinerante. Para eso, son los mismos promeseros los que colaboran para encontrar espacios artísticos a donde trasladarla. Y en cada ocasión, se busca un objetivo solidario para promover a la par de la exhibición", relató la artista.

Patrimonio cultural La Conferencia General de la UNESCO aprobó la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial en 2003. La aprobación marcó un hito en la evolución de las políticas internacionales de promoción de la diversidad cultural, ya que por primera vez la comunidad internacional reconocía la necesidad de prestar apoyo a un tipo de manifestaciones y expresiones culturales que hasta entonces había carecido de un marco jurídico y programático de envergadura. A la hora de definirlo, la UNESCO detalla que el patrimonio cultural no se limita a monumentos y colecciones de objetos, sino que comprende también tradiciones o expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes.

En esa descripción, se cuentan como patrimonio cultural intangible a tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativas a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculadas a la artesanía tradicional.

GAUCHOS DEVOTOS MERCEDEÑOS TRASLADAN CADA AÑO LA CRUZ DE ESPINILLO HASTA EL SANTUARIO. (ARCHIVO época).
GAUCHOS DEVOTOS MERCEDEÑOS TRASLADAN CADA AÑO LA CRUZ DE ESPINILLO HASTA EL SANTUARIO. (ARCHIVO época).

"Pese a su fragilidad, el patrimonio cultural inmaterial es un importante factor del mantenimiento de la diversidad cultural frente a la creciente globalización. La comprensión del patrimonio cultural inmaterial de diferentes comunidades contribuye al diálogo entre culturas y promueve el respeto hacia otros modos de vida", describe el organismo internacional. En nuestro país hay solo dos fenómenos que cuentan con la declaración de "patrimonio cultural inmaterial". Se trata del tango, categoría que se comparte con Uruguay, y que fue inscripto en la lista de la UNESCO en 2009. Y más reciente se encuentra al filete porteño, como una técnica pictórica tradicional que combina colores vivos con estilos tipográficos específicos. En ese caso, fue añadido a la lista de patrimonio cultural en 2015. Desde el país, se encuentra también el chamamé, como reciente manifestación cultural que está en desarrollo del proceso de declaración de patrimonio intangible. En esa misma línea, los artistas y promeseros nucleados a través de su gratitud y devoción al Gauchito apuntan a conseguir el respaldo necesario para impulsar el fenómeno de fe en el reconocimiento. Con ese fin, la muestra artística que se exhibe por estos días en la Casa de Corrientes, busca ser un punto de recepción de firmas de quienes estén interesados en apoyar la iniciativa. Y así "iniciar el proceso, que es largo y burocrático, para promover la declaración y el reconocimiento", apuntó Ghilino.

Comunidad solidaria

"El Gauchito es un ejemplo de solidaridad, de ayudar a los que no tienen", destacó a época Lucas Di Salvo. Se trata de un promesero del Gauchito Gil, que comenzó hace cinco años a administrar un grupo virtual de devotos (El milagroso Gauchito Gil), que se expandió hasta nuclear a unas 15 mil personas. "Comenzamos a vincularnos en redes sociales, pero luego también nos encontramos fuera de ese espacio. Y hay unas más de 200 personas que participan activamente de distintas acciones solidarias y tareas de ayuda al prójimo, y que parten de la fe que compartimos", explicó Di Salvo. Como hijo de una correntina, aseguró que su fe es parte de "un legado familiar", que lo llevó a generar acciones concretas para poner "en práctica esos valores". Así, Di Salvo y algunos de sus colaboradores viajan hasta el santuario del Gauchito Gil en Mercedes entre 5 y 6 veces al año para concretar esas acciones solidarias. "Esta fe, gratitud y devoción se expandió tanto, que registramos participación activa de personas de Trenque Lauquen, Santiago del Estero, Bolivia y hasta Italia. Ese es el caso de Luciano, un académico universitario que conoció al Gauchito en Bolivia, y ahora se prepara para venir desde Bolonia (Italia) a manifestar su fe al santuario en Corrientes el próximo 8 de enero", relató Di Salvo. Pero además, "la buena voluntad de los promeseros se hizo tan extensiva con las campañas solidarias, que generamos un grupo paralelo (llamado "La familia solidaria. Todos somos uno con los demás") que busca abrir la participación activa a otras personas con las mismas intenciones, aunque no compartan la devoción por el santo pagano correntino. Esta vez, vinculada con la muestra artística organizada por Andrea Ghilino, la campaña de solidaridad apunta a colaborar con útiles escolares, alimentos no perecederos, libros y elementos de construcción para una escuela rural ubicada en el paraje Itá Corá, a 40 kilómetros de Mercedes.

Mayor jerarquía y más infraestructura

Según relató a época Lucas di Salvo, la iniciativa de promover a las manifestaciones de fe en torno al Gauchito como patrimonio cultural intangible fue "muy bien recibida" en la comunidad de promeseros. "Nos sentimos orgullosos, y creemos que eso va a sumar reconocimiento a los valores y a todo lo que representa para quienes creemos en él", explicó. Pero, además, expresó que la expectativa también apunta a que "puedan disponerse de recursos materiales y económicos, para realzar el lugar del santuario. No existe infraestructura, el promesero hace un gran sacrificio para cumplir sus promesas. Algunos caminan cientos de kilómetros, otros atraviesan continentes. Quizás ese reconocimiento sirva para dotar al lugar de espacio donde recibir a tanta devoción y personas", apuntó.