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Los ríos Paraná y Paraguay en la mira de investigaciones para 2017

Un estudio del CONICET, realizado entre 2009 y 2011 pero difundido en agosto de este año, alertó sobre la presencia de ese componente en ciertos tramos del Paraná. En asamblea del Consejo Federal de Medio Ambiente, autoridades del Litoral plantearon la necesidad de encarar estudios "permanentes" sobre ambos ríos. La experiencia de Corrientes en el monitoreo de cauces servirá de precedente.

Desde el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) encararon desde 2009, entre muchas otras investigaciones, el estudio de monitoreo de plaguicidas en los principales afluentes de la cuenca hídrica compuesta por los ríos Paraguay y Paraná.

BUSCAN ANALIZAR LA PRESENCIA DE GLIFOSATO
BUSCAN ANALIZAR LA PRESENCIA DE GLIFOSATO ---

Los resultados del trabajo, encarado por un equipo de nueve investigadores de la provincia de Buenos Aires, fueron expuestos en distintos congresos científicos a partir de 2012 y abarcaron los resultados de muestras analizadas en 23 sitios representativos de la cuenca, desde la desembocadura del río Pilcomayo en Formosa hasta la del río Luján, en Buenos Aires. Durante el procedimiento los investigadores cuantificaron unos 80 compuestos, que coinciden con los químicos utilizados en distintas actividades productivas agropecuarias por regiones. Sin embargo, aunque la investigación se realizó entre 2009 y 2011, los resultados de la divulgación científica tuvieron una fuerte repercusión mediática durante 2016. Desde una agencia de noticias se dedicaron al tema a partir de una publicación en una revista científica internacional, la "Enviromental Monitoring ad Assessment" y destacaron que se trata del primer estudio de esa escala realizada en cuenca del Paraná y en la cual se concluyó que se advierten "altos niveles" de glifosato y su degradación, el metabolito AMPA, en los cursos medio y bajo de los afluentes tributarios. Así, en declaraciones mediáticas, uno de los cuatro investigadores del proyecto, el biólogo Damián Marino, del Centro de Investigaciones del Medio Ambiente (CIMA) que depende de la Universidad Nacional de La Plata, aseguró que no existe un parámetro regulatorio de presencia de glifosato en sedimentos que permita estimar si las cantidades encontradas son excesivas o no, pero el monitoreo "arranca en la parte superior de la cuenca, con valores no detectables, a concentraciones de algunos miligramos por kilo en la fase final de la zona de Luján". "Las muestras de los sedimentos del fondo del río presentaron la mayor concentración de esos componentes pero las altas corrientes y la capacidad de disolución del curso principal del Paraná atenúan la entrada de los afluentes, aunque el metabolito del herbicida fue detectado también en el tramo bajo del río", explicaron los autores del trabajo. Por su parte, otra de las autoras, Alicia Ronco, afirmó que "no deberían estar ingresando concentraciones detectables de glifosato a los cursos de agua porque los deterioran. El glifosato y su degradación, el AMPA, son contaminantes, lo que significa que se está contaminando el río debido a las prácticas que dependen del uso de herbicidas", dijo.

La especialista precisó que esa sustancia se acumula en su mayoría en los sedimentos del fondo y no en el agua, y que los afluentes que aportan mayores concentraciones son los relacionados con zonas de mayor producción de agricultura. Según pudo conocer época, los investigadores que se vinculan al Centro de Tecnología Aplicada del Litoral (CECOAL), institución que integra al CONICET en la provincia de Corrientes, no participaron del proceso de investigación, que fue encarado desde Buenos Aires. Y no existirían registros locales de la posible presencia de agroquímicos en el tramo del Paraná que rodea a nuestra provincia. Con ese factor como detonante, las autoridades ambientales del país retomaron el tema en una asamblea ordinaria del Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA), realizada en julio en la provincia de Córdoba. Y, en ese contexto, los referentes de cada provincia, en especial del Litoral, acordaron la necesidad de continuar con los estudios a los cauces de ambos ríos y agregarle además a la tarea del análisis del río Uruguay.

Importante para el Litoral El encuentro de la COFEMA, que estuvo encabezado en julio por el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, se centró en la propuesta del Gabinete de Cambio Climático, que fue considerada "una herramienta para que el país busque nichos de oportunidades con programas de alto impacto para conseguir fondos verdes, como por ejemplo el transporte eléctrico". En ese contexto, por inquietud de las autoridades ambientales de la región Litoral, el Consejo resolvió promover la creación de una red de información y monitoreo para las cuencas de los ríos Paraná y Paraguay y estudiar la posible presencia de glifosato. Se resolvió entonces que la red de información tendrá base en el Ministerio de Ambiente y será de libre acceso y con posibilidad de carga de datos a través de convenios bilaterales. Además se decidió la creación de un comité al efecto para establecer la necesaria adecuación y homologación de los datos a cargar, formas, metodologías de muestreo y método para realizar la evaluación de los diferentes datos recabados. Los ministros y secretarios de Ambiente de las provincias que integran el COFEMA acordaron también promover la conformación de un comité de cuenca de los ríos Paraná y Paraguay.

De cara a 2017

"El estado de los ríos es un tema que importa a la región y también se abordan desde el COFEMA y el Consejo Hídrico Federal (COHIFE)", expresó a época el interventor del ICAA, Mario Rujana. No obstante, subrayó que el estudio realizado por el CONICET y divulgado por agencias de noticias en julio pasado "se refiere a una investigación vieja, de varios años de antigüedad". En ese sentido explicó que "los cauces de los ríos son dinámicos, cambian con rapidez. Es decir, donde se hallaron químicos puede que no los haya o que existan en otras concentraciones", sostuvo. Por eso "se impulsa un estudio con periodicidad y con los mismos criterios de análisis para todas las desembocaduras, que se centralicen y analicen", detalló. En cuanto al impacto en la salud de la posible presencia de químicos, destacó que "las empresas prestadoras de agua potable realizan análisis constantes de las tomas. Y los estudios vienen bien. La población no debe preocuparse por el consumo", opinó. "La experiencia que tiene Corrientes en monitorear con periodicidad los cauces interiores de la provincia puede servir de precedente para sistematizar los análisis", subrayó Rujana. Desde el ICAA - recordó - se monitorean los cauces del Miriñay, distintas lagunas del sistema Iberá, el río Corriente, y desde hace poco tiempo la desembocadura del arroyo Noé en el Paraná. Según anticipó Rujana, el COFEMA - que había acordado los análisis a los ríos - podría empezar a implementarlo desde el próximo año.

Otros compuestos

Según el estudio del CONICET, se cuantificaron 80 compuestos y los análisis instrumentales se realizaron por CG-ECD-MS y UHPLC-MS/MS según cada caso. Los compuestos más detectados en aguas fueron según por ciento de aparición: Metsulfuron (60), Atrazina (100), Permetrina (50), Imazetapir (70), 2,4-D, Diazinon (30), Tiram (30), Clorpirifos (40), Cipermetrina (20). Como resultado relevante aparece que en la cuenca alta predominan compuestos del tipo: Imazamox, Epoxiconazol, Triticonazol, Malation, Carbofuran y Carbaril, relacionados con actividad fruti-hortícola y a partir de la región centro (Santa Fe) el perfil toma características de agricultura extensiva. En sedimentos se detectó presencia de: Imazetapir, 2,4-D, Cipermetrina, Clorpirifos y Plaguicidas Organoclorados (HCB, Aldrin, DDTs, Endosulfanes). El glifosato y su metabolito (AMPA) no fueron detectados en aguas, mientras que en sedimentos fueron positivas 11 muestras. La diversidad química de compuestos detectados refleja diferentes actividades productivas a lo largo de la cuenca, la persistencia en sedimentos de compuestos de uso histórico, además de aquellos de uso extendido en cultivos extensivos.