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Margarita Barrientos: "La política mía es dar de comer a la gente"

La mujer santiagueña que, desde hace 20 años, está al frente del comedor "Los Piletones" en el Sur de Capital Federal enfrentó el disímil cuestionario de este ciclo a pura sonrisa. Repasó sus orígenes, la relación con el Papa y Macri. De niña soñaba ser millonaria.

Con su inconfundible tonada provinciana, Margarita Barrientos atendió la requisitoria de este medio en una más de sus mañanas en el comedor comunitario "Los Piletones" de Villa Soldati, donde cotidianamente ofrece almuerzo, merienda y cena a más de 2.500 personas. En los últimos meses, en polémicos programas de televisión abierta, su figura y labor fueron "ligadas" al Gobierno de Mauricio Macri. Además, un infructuoso viaje a Roma para conocer al papa Francisco (quien no la recibió) la volvieron a poner en el tapete en el horario caliente de la pantalla chica argentina. Politiquerías aparte, esta entrevista busca mostrar la persona detrás del personaje. Lejos está de alentar ficticias y maquilladas maquinarias de "grietas", "opos" y "corpos", con panelistas de sonrisas sponsoreadas y descalificaciones a punta de lengua.

¿Cómo fue su infancia y con qué soñaba? Con muchas necesidades. Mi familia era muy humilde. Mi papá trabajaba en los obrajes, era hachero y también hacía labores en los hornos de carbón en Añatuya (Santiago del Estero). Mi mamá era una mujer enferma, falleció muy joven lamentablemente. Tras su muerte nos quedamos solos con mis hermanos en un obraje donde nos llevó mi padre. Fue una etapa muy difícil y triste, muchas veces nos faltó el plato de comida. Esas vivencias me marcaron, me dejaron enseñanzas que hicieron que hoy día trabaje contra el hambre. Con respecto a mis sueños, puedo decir que de niña soñaba convertirme en una mujer muy rica (risas). En mi imaginación infantil quería ser Presidente. Una vez se lo conté a mi papá y él me dijo: "Chancho flaco sueña con maíz". Qué inocencia teníamos.

--- ¿A qué edad dejó Santiago del Estero y se estableció en Buenos Aires? Tenía 11 años cuando me fui de Santiago del Estero a Buenos Aires. Primero paré en la casa de mi hermano Ramón que vivía en José C. Paz, desgraciadamente al poco tiempo él falleció. En esos años conocí a Isidro, mi esposo, y formé una familia. Luego él tuvo un accidente grave en un brazo y por eso nos trasladamos a Capital Federal, a Lugano. Ahí empezamos a trabajar en el cirujeo porque no nos quedaba otra alternativa para subsistir.

¿Cuándo y cómo surgió en usted esa iniciativa de ayudar a los demás? Nosotros empezamos en 1996, dando de comer a 15 niños y un abuelo. Iniciamos esto por necesidad propia y de los vecinos de Los Piletones. En aquel entonces trabajábamos todos en el "cirujeo" (juntaban cartones y otros elementos que reciclaban de la basura).

¿A cuántas personas asiste en su comedor? Servimos 2.500 platos de comida por día (desayuno, almuerzo y cena). Tenemos dos jardines a los que asisten 300 niños. También contamos con un hogar de abuelos y un comedor más chico (para 183 comensales) que abrimos en Cañuelas hace tres meses. El 21 de agosto vamos a inaugurar un comedor para 600 personas en Santiago del Estero, en Colonia Osvaldo de Añatuya.

¿Qué estudios tiene? Llegué hasta tercer grado, más no pude avanzar. Pensé en retomar de grande pero por una cosa u otra no lo pude hacer.

¿Le molesta que digan que usted hizo campaña para Mauricio Macri y es su preferida? Yo no soy la preferida de Mauricio. Trabajo todos los días para garantizarle un plato de comida a los que más necesitan. No persigo fines ideológicos. Una vez un periodista me dijo: "Usted de algún modo hace política" y yo le respondí que la política mía es la de dar de comer y ayudar a la gente.

¿Tuvo alguna vez contacto con Néstor y Cristina Kirchner? No jamás, ni siquiera me llamaron por teléfono. ¿Qué piensa de Hebe de Bonafini? La conozco sólo por televisión, prefiero no opinar acerca de esa señora.

¿Cuál es su parecer sobre la despenalización del aborto y consumo de marihuana? En mi opinión la despenalización no suma, no es algo favorable. Nosotros tenemos más de 60 jóvenes con problemas de adicción, conocemos esa realidad cara a cara. Ellos vienen al comedor o nos piden internación porque es una problemática tan fuerte como el hambre y la desocupación. Contamos con la asistencia de la Asociación "Viaje de Vuelta" que contiene y trata a los chicos que consumen drogas. En cuanto al aborto, creo que hace falta un debate profundo, no algo pasajero y tratado a las disparadas. Es algo muy serio. Los legisladores deben trabajar con mucho compromiso al respecto, escuchando todas las voces.

¿Cómo se lleva con la Iglesia? Soy muy creyente en Dios y la Virgencita, los tengo presente siempre en cada día. Debo decir que me llevo bien con los sacerdotes y la gente de la Iglesia de Fátima que está en nuestra zona, cada tanto vienen. Ahora la Iglesia "grande" (se refiere a cardenales y obispos de Buenos Aires) nunca se acercó.

En medios nacionales se difundió que el Papa no quiso recibirla durante su visita al Vaticano por su cercanía con Macri, ¿esto cambió en algo su visión acerca de Francisco?

Fue una experiencia muy triste en ese momento. Después me puse a pensar que quizás él estaba muy ocupado con sus obligaciones o tal vez ni se enteró de mi presencia. Eso ya pasó, respeto mucho su investidura. Él es el máximo representante de Dios en la Tierra.

¿Quién es su máximo referente en la vida? Sin dudas la Madre Teresa de Calcuta. Tengo el máximo respeto por ella, también quiero mucho a todos mis santitos que tengo en casa, ellos me guían en cada momento de mi vida.

¿Suele mirar televisión? Sí a veces, cuando no llego tan cansada a la noche. Observo películas y trato de evitar los noticieros.

A pesar de que desde algunos sectores la criticaron duro, ¿cómo es su relación con los medios de comunicación? Me llevo muy bien, nos abren muchas puertas para dar a conocer nuestro trabajo. Le debo mucho al periodismo. Si me invitan a programas voy, no tengo dramas. Aprecio mucho a Santiaguito del Moro, es una persona maravillosa.

¿A qué dedica su tiempo libre? Mi trabajo es esto. Si no estoy acá en Los Piletones, voy a Santiago del Estero o a Cañuelas, siempre hay cosas para hacer y solucionar. Por ejemplo ahora estamos preparándonos para los festejos del Día del Niño, los nenes están contando los días, hay mucho entusiasmo. No tengo otra labor ni pasatiempo.

¿Qué piensa del matrimonio gay? Me parece bien. Estoy a favor, respeto mucho la sexualidad de cada uno. Todos tenemos derecho a amar y a elegir con quién compartir la vida.

Usted que asiste a personas que están en la pobreza extrema, ¿qué siente al ver que ciertos políticos llevan dinero al exterior, lo entierran o lo guardan en un convento? Es muy triste y da mucha bronca. Se habló tanto de igualdad, sobre todo en el Gobierno anterior y eso nunca existió. Nos han dejado más pobres, así están los hospitales y las escuelas. Si esa plata robada la invirtieran en obras para la gente pienso que las desigualdades no serían tantas. Esto es algo de muchos años en nuestro país.

¿Cómo fue o es su relación con la Policía? Hay policías buenos y también los hay muy malos. Aún así yo no culpo a esa fuerza de la realidad actual. Creo que el tema de la pobreza y la delincuencia son el resultado de las malas gestiones de los políticos, de la falta de oportunidades. Los policías y los docentes tratan de ayudar desde su lugar.

¿Cuál es o fue su máximo sueño? Me falta cumplir muchos sueños, el principal es que la gente tenga trabajo y no deba recurrir a los comedores. Sería lindo que todos puedan elegir qué comer y ganarse el pan con su esfuerzo. Para eso falta que haya más fuentes laborales, eso dignifica.

¿Qué haría si fuera Presidente, al menos, por un día? Trabajaría por el pobre, por el que necesita una oportunidad o un plato de comida.

¿Cómo quiere que la recuerden? Espero dejar alguna huella, que piensen en mí como alguien que trabajó. Aunque en este país, a los que hacen cosas por los demás generalmente son a los que menos recuerdan.

Ficha técnica

Margarita Barrientos nació el 12 de octubre de 1961 (tiene 54 años) en Añatuya, Santiago del Estero. Su madre sufría mal de Chagas y leucemia, cuando ésta falleció su papá la abandonó junto a sus hermanos. A los 11 años se radicó en Buenos Aires. Desde su temprana adolescencia, una serie de sucesos dramáticos, sobre los que hay más de una versión, la hicieron mostrar su temple de fortaleza y autosuperación. Se casó siendo adolescente con Isidro Antúnez, con quien tuvo nueve hijos propios y tres adoptados. Se mantenían del "cirujeo" pero lograban alimentar a todos los chicos y en 1996 fundó el comedor "Los Piletones". Lo mantenía a raíz de lo que obtenía del cirujeo sin tener ninguna entrada de dinero, hasta que la prensa lo dio a conocer y empezaron a recibir donaciones de dinero y tickets de compra mensuales de comestibles. En sus dos décadas asistiendo a personas en situación de pobreza, drogodependencia y abandono recibió diversos galardones. Entre ellos el Domingo Faustino Sarmiento a las mujeres destacadas argentinas por el Senado de la Nación. Fue elegida Mujer del Año en 1999 y nombrada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires en 2011.

Biolibro

En noviembre de 2011 fue editado el libro: "Margarita Barrientos, una crónica sobre la pobreza, el poder y la solidaridad". Esta publicación, redactada por Luciana Mantero, repasa las distintas facetas y vivencias de esta mujer. La contratapa dice así: "Más que una biografía, este libro es una crónica sobre el universo de la pobreza, el poder y la solidaridad, a través de la historia de un personaje increíble. Una narración emotiva y atrapante que refleja la vida, los miedos y los sueños de ese 30 por ciento de la población que vive por debajo de la línea de pobreza".

EL LIBRO DE MARGARITA
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