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Balance agridulce tras el primer tercio de la competencia

Jaguares tiene un triunfo y cuatro derrotas, aunque al menos tres caídas fueron más por falencias propias que méritos de los rivales.
JAGUARES. LA FRANQUICIA ARGENTINA SE IRÁ MOLDEANDO CON EL PASO DEL TIEMPO.

Mien­tras el plan­tel de Ja­gua­res co­mien­za a dar sus pri­me­ros pa­sos en We­lling­ton, la ca­pi­tal ne­o­ce­lan­de­sa, co­no­ci­da co­mo la ciu­dad del vien­to y la llu­via, es tiem­po de ha­cer un aná­li­sis de lo acon­te­ci­do has­ta aquí en la pri­me­ra aven­tu­ra ar­gen­ti­na en el Sú­per Rugby. El ba­lan­ce es­ta­dís­ti­co es­tá a la vis­ta: un triun­fo y cua­tro de­rro­tas en cin­co pre­sen­ta­cio­nes no son pre­ci­sa­men­te nú­me­ros po­si­ti­vos, más allá que las ca­í­das ha­yan si­do ajus­ta­das. En cuan­to, al jue­go el equi­po tu­vo al­ti­ba­jos en to­dos los as­pec­tos. Por ejem­plo, el pa­sa­do sá­ba­do hi­zo muy bue­nos pri­me­ros 20 mi­nu­tos an­te Blues, pa­ra lue­go ca­er­se. Con­tra Stor­mers, en Vé­lez, arran­có ju­gan­do mal y lue­go le­van­tó. Fren­te a Chiefs, en tan­to, ju­gó por mo­men­tos muy bien y en otros fa­lló inex­pli­ca­ble­men­te. Evi­den­te­men­te, una de las co­sas que le fal­ta a es­ta pri­me­ra ca­ma­da de Ja­gua­res es re­gu­la­ri­dad. Pe­ro ya la va a ir ad­qui­rien­do con el tiem­po. En­tre los as­pec­tos des­ta­ca­dos hay que re­sal­tar el pro­ta­go­nis­mo que tie­ne es­te equi­po. Sa­le a bus­car el par­ti­do des­de el ini­cio sin im­por­tar­le el ri­val que es­té en­fren­te. Lo ma­lo es que cuan­do las co­sas no le sa­len, pier­de la con­fian­za y se ter­mi­na de­rrum­ban­do. "La idea es lo­grar la mis­ma in­ten­si­dad de jue­go que pro­po­nen los otros equi­pos del he­mis­fe­rio sur. Y re­a­li­zar un jue­go di­ná­mi­co, de fa­ses. Es una apues­ta arries­ga­da pe­ro sa­be­mos que a la lar­ga va­mos a lo­grar nues­tro ob­je­ti­vo y va­mos a cre­cer", se­ña­ló el en­tre­na­dor Ra­úl Pé­rez en la pre­via del en­cuen­tro an­te Blues. La pro­pues­ta es bue­na, pe­ro no se pue­de lo­grar de un día pa­ra otro. El cuer­po téc­ni­co lo sa­be y los ju­ga­do­res tam­bién. Pe­ro con­fí­an en que ese li­bre­to los ha­ga cre­cer. La prio­ri­dad es el jue­go, no los re­sul­ta­dos. Más allá de que a na­die le gus­ta per­der se­gui­do, co­mo le vie­ne ocu­rrien­do a es­te equi­po. ¿Cuá­les son los as­pec­tos a me­jo­rar? En pri­mer lu­gar hay que ser más se­gu­ros a la ho­ra de sa­lir del cam­po pro­pio. El sá­ba­do, en el QBE Sta­dium, se in­ten­tó ju­gar con los tres cuar­tos tras un li­ne ga­na­do den­tro de los 22 me­tros. Con­clu­sión: Ma­tí­as Mo­ro­ni co­me­tió knock on y Blues, que has­ta ese mo­men­to es­ta­ba de­so­rien­ta­do, ha­lló la po­si­bi­li­dad de me­ter­se de nue­vo en par­ti­do. Fue una ma­la de­ci­sión. Ade­más, el equi­po tie­ne que ser más pa­cien­te en ata­que. La ma­yo­ría de los pro­ta­go­nis­tas del tor­neo prio­ri­zan el con­trol de pe­lo­ta. Ha­cen un jue­go de va­rias fa­ses has­ta que se le ge­ne­ra un agu­je­ro pa­ra ir ga­nan­do me­tros. Y así avan­zan, a ve­ces len­ta­men­te, has­ta que cam­bian de rit­mo y van en bus­ca del try. Los ar­gen­ti­nos, mu­chas ve­ces, se de­ses­pe­ran al no en­con­trar es­pa­cios y eso los lle­va a per­der la pe­lo­ta en si­tua­cio­nes pro­pi­cias de ata­que. En­ton­ces, de­be­rán me­jo­rar en ese as­pec­to y ade­más ser me­nos pre­vi­si­bles. La de­fen­sa ha si­do bue­na por pa­sa­jes, pe­ro por otros no tan­to. Por mo­men­tos, el equi­po lo­gra de­te­ner al ri­val con tac­kles aba­jo, pe­ro por otros se de­sor­de­na y se abren hue­cos pa­ra que los ri­va­les de­fi­nan. En el se­gun­do tiem­po del en­cuen­tro del sá­ba­do, Blues pu­do ha­ber mar­ca­do al me­nos dos tries más, pe­ro por sus pro­pias fa­len­cias no lo hi­zo a pe­sar de la ma­la co­ber­tu­ra de cam­po del equi­po de ca­mi­se­ta ne­gra y na­ran­ja. En las puer­tas de dos de­sa­fí­os muy com­pli­ca­dos, an­te Hu­rri­ca­nes y Cru­sa­ders, el equi­po de­be en­con­trar el rum­bo. De a po­co va ha­llan­do su iden­ti­dad, pe­ro aún le fal­ta re­gu­la­ri­dad. Y en una com­pe­ten­cia tan du­ra co­mo lo es el Sú­per Rugby, el más mí­ni­mo error se pa­ga ca­ro. El sue­ño de ver a Ja­gua­res en los pri­me­ros pla­nos to­da­vía pa­re­ce le­ja­no, más allá de que las de­rro­tas fue­ron exi­guas y tres de ellas -­Chiefs, Stor­mers y Blues-­ no fue­ron vic­to­rias, más por erro­res pro­pios que por mé­ri­tos aje­nos. Lo im­por­tan­te es que hoy el rugby ar­gen­ti­no tie­ne la com­pe­ten­cia in­ter­na­cio­nal que ne­ce­si­ta­ba. El de­sa­fío aho­ra es cre­cer en el jue­go y am­pliar la ba­se de ju­ga­do­res de eli­te. Esa es la me­ta plan­te­a­da por el cuer­po téc­ni­co, pe­ro no hay que ilu­sio­nar­se con que pue­da lo­grar­se de un día pa­ra otro. Con tiem­po, los re­sul­ta­dos lle­ga­rán. Por otra par­te, lue­go de arri­bar a We­lling­ton en la no­che del do­min­go, el plan­tel de Ja­gua­res re­a­li­zó ayer la pri­me­ra prác­ti­ca con vis­tas al cho­que del pró­xi­mo sá­ba­do an­te Hu­rri­ca­nes.