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Los recuerdos de un cumpleaños redondo

Siempre que los festejos de cumpleaños suman condimentos que superan a los regalos o los gestos quizás se los recuerda con mayor precisión.
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Hoy, la ciudad de Corrientes festeja 428 años y siempre recuerda aquella tarde cuando soplaba las 400 velitas en una jornada histórica. El domingo 3 de abril de 1988 marcó al fútbol correntino por aquel 7-0 a Deportivo Maipú y que encaminaba a Mandiyú hacia el título. Gol de "arco a arco" mediante. Un cuarto de siglo de esa gesta deportiva con matices milagrosos. Quedó una leyenda de siete goles, siete puntas. El festejo de los correntinos le daba un regalo a cada una de sus puntas sobre el río Paraná. Los gritos fueron para Aldana o Punta Ingá, Yatictá, Punta Arazá o Mitre, Punta San Sebastián o Ñaró, Tacurú, Tacuara y Punta Arazaty. La historia manda y deja marcas increíbles. Corrientes volvía a mostrarse como aquella "San Juan de Vera de las Siete Corrientes" y a cuatro siglos de su fundación recibía un guiño del deporte que hoy se anticipa a mitos y leyendas. En esa tarde de abril, Deportivo Mandiyú vivía también su tarde de festejos, mostraba contundencia ante un rival mendocino y se lanzaba en el camino directo hacia un objetivo que, meses después, sería inscripto como la marca más increíble del fútbol correntino. Aquel plantel le daba alegrías al pueblo y devolvía con goles el cariño de un presente en el fútbol nacional.

Juan Manuel Guerra, el "Viejo", fue el DT que llevó al fútbol correntino a Primera División sosteniendo la gran campaña de Deportivo Mandiyú en 1988. Fallecido a los 75 años (en 2002), durante más de tres décadas trabajó como director técnico en todas las categorías del fútbol argentino, especialmente en los torneos del ascenso. Dirigió a 18 clubes y consiguió ascensos en todas las categorías: de la Primera D a la Primera C con General Lamadrid; de la Primera C a la Primera B con Lanús; de la Primera B al Nacional B con Chacarita Juniors; de la vieja Primera B a Primera División con Platense y del Nacional B a Primera División con Mandiyú de Corrientes. Ganó tres títulos de campeón: con Lanús, el de Primera C de 1981; con Chacarita Juniors el de Primera B de la temporada 1993/94, y con Mandiyú, el de Primera B Nacional de la temporada 1987/88.
Juan Manuel Guerra, el "Viejo", fue el DT que llevó al fútbol correntino a Primera División sosteniendo la gran campaña de Deportivo Mandiyú en 1988. Fallecido a los 75 años (en 2002), durante más de tres décadas trabajó como director técnico en todas las categorías del fútbol argentino, especialmente en los torneos del ascenso. Dirigió a 18 clubes y consiguió ascensos en todas las categorías: de la Primera D a la Primera C con General Lamadrid; de la Primera C a la Primera B con Lanús; de la Primera B al Nacional B con Chacarita Juniors; de la vieja Primera B a Primera División con Platense y del Nacional B a Primera División con Mandiyú de Corrientes. Ganó tres títulos de campeón: con Lanús, el de Primera C de 1981; con Chacarita Juniors el de Primera B de la temporada 1993/94, y con Mandiyú, el de Primera B Nacional de la temporada 1987/88.

La 35ª Fecha del renaciente Torneo Nacional "B" enfrentaba a Mandiyú con Deportivo Maipú de Mendoza y el contundente 7-0 confirmaba el momento del equipo conducido por Juan Manuel Guerra. Puntero y candidato al ascenso, con el puño del "Viejo Guerra". Los actores principales de esta tarde de película tuvieron en "el once algodonero" a Roberto Medrán en el arco, la defensa con Oscar Urbina, Pedro Barrios, Alejandro Cánova y Daniel Martínez; ese mediocampo histórico con José "Pepe" Basualdo, Elio Rodríguez y Horacio Attadía, completando con sus hombres más adelantados: Sergio Oddine, el paraguayo Adolfino Cañete (esa tarde reaparecía por el expulsado Servando Marrero) y Daniel "Coquito" Rodríguez. Titulares que dieron lugar a Luis "Bichi" Ramos y Walter Altamirano en el segundo tiempo. En aquel Maipú mendocino, dirigido por Julio Asad (ex Vélez y Racing Club), sobresalían el arquero Orlando Murcia y el volante creativo Roberto Corro. Fue una de sus peores producciones en la categoría de ascenso. Esa tarde normal se anticipaba con buen fútbol para Mandiyú, que cerró el primer tiempo con la mínima ventaja tras el gol de Attadía. Pero el complemento tuvo su guión especial, el momento más recordado de Corrientes y su fútbol. Seis goles más le ponían el marco histórico: otro de Attadía, gol del arquero Medrán, dos de "Coquito" Rodríguez y dos de Oddine.

Aquel gol, aquella temporada iba a cambiar la carrera de Roberto Medrán, arquero santafesino que también defendió los arcos de Unión de Santa Fe y Patronato de Paraná entre otros equipos litoraleños. Pero ya traía historia: en 1982 Medrán y 9 de Julio de Rafaela lograron el título en la Liga Rafaelina de Fútbol, estableciendo el arquero el récord nacional al mantener la valla invicta durante 1.267 minutos. Siempre se recuerda a Carlos Barisio, arquero que mantiene el récord de valla invicta en la Primera División del fútbol argentino, sosteniendo en el Metropolitano de 1981 el arco invicto de Ferro por 1.075 minutos.
Aquel gol, aquella temporada iba a cambiar la carrera de Roberto Medrán, arquero santafesino que también defendió los arcos de Unión de Santa Fe y Patronato de Paraná entre otros equipos litoraleños. Pero ya traía historia: en 1982 Medrán y 9 de Julio de Rafaela lograron el título en la Liga Rafaelina de Fútbol, estableciendo el arquero el récord nacional al mantener la valla invicta durante 1.267 minutos. Siempre se recuerda a Carlos Barisio, arquero que mantiene el récord de valla invicta en la Primera División del fútbol argentino, sosteniendo en el Metropolitano de 1981 el arco invicto de Ferro por 1.075 minutos.

Fue el 2-0 ése increíble saque de arco con mucha potencia que Medrán realizó con intenciones de buscar en ofensiva a Oddine o Rodríguez. Pero la pelota picó delante del arquero Murcia y se le metió por detrás. El árbitro Juan Carlos Biscay volvió su mirada a Medrán, tardó segundos en confirmar el gol pero marcó atónito el centro de la cancha y oficializó el gol imposible. Fiesta en la cancha y ovación para el arquero "milagroso". Iban 13’ del ST y Mandiyú consolidó las piezas para un triunfo clave. Los cinco goles que llegaron después permitieron a esos recuerdos dejar marcas ineludibles cada vez que se recuerda la temporada del ascenso. "Me emocioné mucho por los siete goles, por el gol de Roberto y por todo lo que significa hoy para Corrientes este triunfo", dijo aquella tarde en vestuarios el propio Attadía, que había arrancado de titular el partido, sumó goles pero terminó dejando su lugar a Luis "Bichi" Ramos. El "Viejo" Guerra mandó también a la cancha a Altamirano. El arquero Manis, junto al "juvenil" Pablo Suárez y Valdovinos no tuvieron minutos y fueron partícipes de la fiesta desde la primera fila. Algunas crónicas de las épocas se escribían: "…sobre el final, los correntinos aflojaron un poco y regularon el ritmo". Si la fiesta ya estaba armada. Y ese domingo también ganó Quilmes (agónicamente a Deportivo Italiano) y quedaba como escolta de Mandiyú a dos puntos. Y para confirmar un domingo raro pero de muchos festejos, Lanús apabulló a Temperley por 8-3 y establecía de esta manera la fecha con más goles de la temporada. En la zona, Guaraní Antonio Franco perdía de local 2-1 con Belgrano de Córdoba y Chaco For Ever igualaba 1-1 con Los Andes. Pero sin dudas la atención se centró en esos siete gritos y el momento del "arquero goleador". No fue un domingo más para Mandiyú ni para Corrientes. Antes del partido y en el entretiempo, la hinchada (con su música particular) entonó el "Cumpleaños feliz, que los cumpla feliz…". Qué lindo festejo, con un regalo que sólo el fútbol podía dar y el mejor de los recuerdos. Por los siglos.

Este 7-0 afirmaba al equipo correntino en la punta de la tabla. Mandiyú era puntero del Nacional "B" y quedaban varias fechas por delante con Quilmes pisándole los talones. Semanas después, el “Albo” ganaba la pulseada y ascendía directamente a Primera División. El segundo ascenso fue de San Martín de Tucumán por medio del Torneo Reducido. Los tucumanos no habían disputado el Nacional B, sino que venían de ganar los Zonales y fueron integrados para jugar el Reducido. Se jugaron 462 partidos en el torneo y se marcaron 1.071 goles (2,31 por partido). Daniel Leani (de Quilmes) fue el goleador con 24 tantos, mientras que Daniel Oddine fue el máximo artillero de Mandiyú, con 16 gritos.
Este 7-0 afirmaba al equipo correntino en la punta de la tabla. Mandiyú era puntero del Nacional "B" y quedaban varias fechas por delante con Quilmes pisándole los talones. Semanas después, el "Albo" ganaba la pulseada y ascendía directamente a Primera División. El segundo ascenso fue de San Martín de Tucumán por medio del Torneo Reducido. Los tucumanos no habían disputado el Nacional B, sino que venían de ganar los Zonales y fueron integrados para jugar el Reducido. Se jugaron 462 partidos en el torneo y se marcaron 1.071 goles (2,31 por partido). Daniel Leani (de Quilmes) fue el goleador con 24 tantos, mientras que Daniel Oddine fue el máximo artillero de Mandiyú, con 16 gritos.