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Jorge Enrique Deniri

Junta Histórica de Corrientes

PROVINCIA DE CORRIENTES

Los historiadores "marginales"

Hablo de "historiadores marginales", para referirme a personalidades fronterizas, al proceso histórico de Corrientes cuyo origen, profesiones y actividades, prima facie les eran ajenos, pero por imperio de las circunstancias terminaron "haciendo historia" de la provincia.

QUEIREL, JUAN.

Cabe recortarlas en las postrimerías del siglo XIX, en un lapso que se extiende aproximadamente desde 1879, cuando los dirigentes de la Generación del 80, en el marco de un positivismo que puede calificarse de masónico por el alto número de sus miembros que integran las logias o son periféricos a ellas, en paralelo con las últimas acciones militares para posibilitar la ocupación del desierto, van a redescubrir el interior del país y en él a la provincia de Corrientes.

Uno de ellos, Antonio Zinny, es tal vez el último émulo de Quesada y Hernández. Porque se desplaza en forma individual en pos de objetivos personales.

El resto de los que me interesa tratar, Juan Queirel, Florencio de Basaldúa, Juan Bautista Ambrosetti y Manuel Bernárdez, lo hacen impulsados, o directamente enviados desde Buenos Aires por intelectuales del fuste del Perito Moreno, la clarividencia geopolítica de Julio Argentino Roca y el talento de Martín García Mérou.

Se conocen todos entre sí, o poco menos, porque cuando no hay una vinculación directa, estos hombres del progreso se recomiendan unos a otros en función de prestigios y títulos adquiridos y demostrados. Adonde llegan son recibidos y agasajados por las personalidades de primera línea. Incluso los extranjeros, como Zinny, se benefician de esa tendencia nacional, muy vigorosa entonces, de apropiarse las personas de valía para incorporarlas a los grandes proyectos.

Además, son todos grandes escritores. El aporte que han dejado a través de sus obras, informes, mapas, planos, pinturas, imágenes, es invaluable. Porque no dudan en valerse de cuantos medios les habilitan los avances tecnológicos de la época y en hacerse acompañar por los especialistas que sean del caso cuando la posibilidad está dada.

Choca un poco, eso sí, que Roca envíe a Basaldúa al Iberá como si se tratase de Stanley siguiendo el curso del río Congo, o que el Museo de la Plata encomiende a Ambrosetti una "expedición" al Nordeste… pero los envían. Los mandan en ese impulso civilizador que en pocos años habría de colocar a nuestro país entre las primeras diez naciones del mundo.

Y, análogamente a la expedición de Stanley financiada por el Telegraph y el Herald, La Nación, su homólogo argentino, envía a Manuel Bernárdez para viajar desde Buenos Aires al Iguazú y hacer la crónica. Con el mecenazgo y el impulso de Martín García Mérou, el crítico literario más formidable de su época, desde su bien ejercida función de… ¡Ministro de Agricultura!

BASALDÚA, FLORENCIO.

Lamentablemente, las obras de todos ellos son hoy poco menos que incunables en la mayoría de los casos. Por fortuna, Zinny y Ambrosetti han sido reeditados no hace mucho.

En esta nota voy a reseñar la trayectoria y las obras de Antonio Abraham Zinny, un español que nace en Gibraltar en 1821 y fallece en Buenos Aires en 1890.

Estudia derecho en España y viaja a América en 1842. Completa su formación y egresa como doctor en jurisprudencia en la Universidad de Buenos Aires. Por algún tiempo cubre cátedras en la universidad.

Se radica luego entre nosotros, en la ciudad de Corrientes, donde funda el célebre Colegio Argentino. También actúa como corresponsal de La Nación, la Tribuna y el Nacional, caso paradójico porque son medios enfrentados políticamente.

Retorna con el tiempo a Buenos Aires, donde organiza el archivo de relaciones exteriores y también el archivo municipal. Es presuntamente a través de su labor de archivero que se interesa por la Historia. Durante el gobierno de Adolfo Alsina se desempeña como inspector general de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires. Posteriormente, junto con Dardo Rocha, Eduardo Wilde y Luis de la Peña, funda el Colegio de Mayo.

De los libros que publica, el más célebre es su Historia de los Gobernadores de las Provincias Argentinas, donde aborda en forma simultánea todas las historias provinciales por separado y en una sola obra. Desde la conquista hasta aproximadamente 1880. Su trabajo resulta de alto valor para la época, porque es la primera vez que se pone por escrito la historia de la mayoría de las provincias.

Zinny es un liberal de su tiempo, férreamente unitario y duramente antirrosista. Tocándole vivir una época signada por la Constitución de 1853, de inspiración federal, califica a los caudillos de pseudofederales, sin distinguir entre los diferentes federalismos rioplatenses.

La Provincia de Corrientes, la trata en el Tomo II de su obra, y parte de la fundación de la ciudad de Corrientes, llegando hasta el gobierno de Felipe Cabral, que caerá como consecuencia de la alianza del liberalismo correntino con Carlos Tejedor en 1880.

Además de elaborar una cronología y una nómina de los gobernadores del lapso que objetiva, Zinny aporta una breve reseña de los principales acontecimientos de sus gestiones -siempre cargada de juicios de valor, positivos desde su punto de vista unitario y centralista, altamente negativos y aún peyorativos para los pseudofederales- que en numerosas oportunidades matiza con relatos anecdóticos de un valor subjetivo. Por caso, cuando transcribe textualmente un largo poema recitado en 1730 durante una procesión en honor a la Cruz del Milagro o, comparativamente, los extensos párrafos que dedica a la estancia de Andresito y Pedro Campbell en Corrientes.

Como apreciación personal, considero que Zinny, además de las reseñas gubernamentales, transcribe cuanta información ha logrado reunir y puede aportar interés y pintoresquismo a su narración.

Muy a tono con el espíritu de su tiempo demoniza a Juan Manuel de Rosas y sus seguidores, como encarnación de una "desgraciada época de luto y sangre", contra la cual la lucha es una "cruzada libertadora".

También transcribe textualmente aquellos documentos que pueden dar fe de la barbarie rosista.

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ZINNY, ANTONIO ABRAHAM.

Por ejemplo, la epístola con que el obispo Mariano Medrano felicita al gobernador Pedro Dionisio Cabral por su designación, tratando a Ferré de "refractario y desnaturalizado jefe que había usurpado el gobierno".

Cuando llega a los gobernadores electos a posteriori de 1853, marca claramente la divisoria con una nueva carátula y títulos distintivos. Comparativamente, Historiando la Guerra del Paraguay, sintetiza con neutralidad los acontecimientos en menos de dos carillas.

A posteriori, de un nuevo gobierno federal, el de Evaristo López, la acidez de su posición crítica se trasunta describiendo la vestimenta del mandatario: "…Saco negro, sombrero de paja, pantalón colorado, bota granadera y unas espuelas de plata como de seis libras". Más adelante, de modo manifiestamente subjetivo, lo acusa de "…olvido, abandono, esterilidad absoluta del servicio público…".

En aquellos sucesos en los que actúan las fracciones acordes a sus simpatías porteñistas, como durante la Revolución de 1878 en Corrientes, su opinión se aleja, discretamente, de la neutralidad, y así por ejemplo no se pronuncia respecto de la elección paralela ideada por Mantilla en 1876 para tomar el gobierno o por las urnas o por las armas.

Finalmente, también es un precursor en lo que hace a la historia de la prensa porque publica una obra monumental titulada "Efemeridología argirometropolitana hasta la caída del gobierno de Rosas", donde historia a los periódicos de todas las provincias desde la época virreinal hasta la caída de Juan Manuel de Rosas.

Vemos así lo que podríamos considerar una característica general de los hombres de la Generación del 80, que en principio son todos o casi todos capaces de obrar como polígrafos, desempeñando exitosamente diversos protagonismos, para el caso, Zinny, abogado, periodista, docente, siempre de fuste, por una derivación si se quiere lógica de su trayectoria, deviene interesante historiador.

En las próximas notas trataré de completar la reseña sobre los integrantes de lo que, arbitrariamente, apodo como "marginalia historiográfica correntina".