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Silvia Zarza

Colaboración

PREVISIONAL

Trabajo no remunerado del hogar y cuidados: jubilación sin aportes

En 60 días vencerá la moratoria vigente solo para mujeres a fin de que puedan acceder a la jubilación, por lo que de nuevo nos encontramos en la incertidumbre respecto a ¿Qué sucederá?

Hay mucha literatura respecto al trabajo no remunerado del hogar y cuidado de adultos de la familia, y es más abundante todavía lo referido a las leyes llamadas "jubilación de amas de casas".

En 60 días vencerá la moratoria vigente solo para mujeres a fin de que puedan acceder a la jubilación, por lo que de nuevo nos encontramos en la incertidumbre respecto a ¿Qué sucederá?

Concretamente ultima la prórroga de la moratoria previsional Ley 26970, hace referencia a que "la extensión del plazo establecido quedará sin efecto, de pleno derecho, si durante su transcurso entrara en vigencia un nuevo régimen para el acceso a las prestaciones previsionales, a través de un plan de regularización de deuda previsional".

Todavía no hay un nuevo régimen de regularización de deudas previsionales, por lo que por ahora es seguro que, en 60 días, miles de mujeres volverán a quedar fuera de la posibilidad de acceder a la jubilación.

Esta incertidumbre que toca vivir cada vez que se acerca "el fin de la moratoria", obliga a poner en agenda legislativa la imperiosa necesidad de dar un marco legal a la jubilación de las personas que realizan tareas del hogar y cuidados.

En los años que llevo dedicando mi profesión a la seguridad social, y desde que surge operativa la primera moratoria previsional "ley 24476" comenzó a llamarse "ley de jubilaciones de amas de casas", pero lo cierto es que esa ley y la que vino años después eran moratorias que permitían regularizar deudas previsionales tanto de hombres como mujeres, pero no eran específicas de las amas de casas. Permitió sí, que muchas mujeres pudieran acceder a la jubilación, pero el fin de la moratoria, era más bien para cubrir una gran deuda interna sobre la informalidad en materia laboral y previsional de los trabajadores en los últimos 30 años.

En la nómina de regularización previsional como rubro de tareas no se encuentra la actividad denominada "amas de casas" o "tareas del hogar y cuidado", por lo que muchas mujeres regularizaron sus aportes con consignando otras actividades que no eran específicas, las más común es la de "costurera".

Esto significa que en realidad el "trabajo no remunerado del hogar y cuidados" no está reconocido como aporte de valor económico con la eficacia necesaria para que toda mujer que dedique su tiempo y su vida, a estas tareas incluyendo a la de cuidado de los adultos mayores de la familia, pueda acceder a la jubilación y obra social en el ocaso de su vida sin estar a expensas del vencimiento de una "moratoria" que de un día a otro la dejaría sin ninguna posibilidad de sostenimiento la final de su vida.

El "Régimen de regularización de deudas previsionales" no es igual a "reconocimiento del trabajo no remunerado del hogar y cuidado" con el digno derecho a una jubilación y a todos los beneficios que surgen de la seguridad social.

Entonces ¿a qué hacemos referencia cuando hablamos del trabajo no renumerado del hogar y cuidado? ¿cuál es el aporte de valor económico de esos trabajos?

Medir el aporte del trabajo del hogar al producto interno bruto (PIB) no es fácil y resulta difícil encontrar indicadores globales, sistemáticos y uniformes que lo realicen.

En la Plataforma de Acción de Pekín de 1995, el trabajo del hogar se llamó trabajo no-remunerado y se llamaba a los países a generar instrumentos de medición, como las encuestas de uso del tiempo, con las que considerar su valor. La idea era reconocer, para valorizar, para remunerar el trabajo en el hogar. Detrás estaba la idea del salario para las amas de casa, que era muy fuerte en Italia e Inglaterra.

Estas tareas del hogar también llamado reproductivo y la economía del cuidado (que incluye no sólo a niños, sino también a ancianos, enfermos o discapacitados) es realizado en su mayor parte por mujeres. En ellas recae el 76 por ciento de las tareas, según una encuesta de uso del tiempo para Argentina del año 2013.

¿Por qué debería ser remunerado? ¿en que incide el trabajo hecho en la vida de la mujer y en la familiar? 

 

El tiempo. Nada más y nada menos que aquello cuyo valor es incalculable y no se recupera.

 

Las mujeres argentinas le dedican más de 96 millones de horas diarias a estas tareas, sin ningún tipo de remuneración, pero con un gran costo en términos de tiempo".

Solo por cuidar de la familia tiene un componente emocional de amor, de crianza, de transformación de un ingreso monetario en enseñanza, disciplina, guía moral, resolución de problemas, apoyo emocional y modelo de rol que exige la crianza de los hijos e invertir en los demás. Todo por amor.

Estoy convencida que el reconocimiento del valor económico de las tareas del hogar y cuidado, no es falta de amor; es justicia, es inclusión, es igualdad en términos de achicamiento de la brecha entre hombres y mujeres.

Según un informe, el trabajo no remunerado es el trabajo que permite que las personas se alimenten, vean sus necesidades de cuidados satisfechas, cuenten con un espacio en condiciones de habitabilidad, reproduzcan en general sus actividades cotidianas y puedan participar en el mercado laboral, estudiar o disfrutar del ocio, entre otras.

"Las tareas del hogar y de cuidado consideradas como un todo son las actividades que más aporta a la economía: los cuidados representan un 16% del PBI. Son tareas que en su mayoría realizan las mujeres de manera gratuita. 

Esta situación se vio agravada con la pandemia: mientras muchos sectores productivos presentaron caídas en su nivel de actividad, el trabajo en el hogar y de de cuidados, por el contrario, aumentó su nivel al 21,8% del PIB y muestra un aumento de 5,9 puntos porcentuales con respecto a la medición "sin pandemia". En tiempos de pandemia, El cierre de establecimientos educativos y espacios de cuidado generó, por un lado, una mayor visibilización de esa enorme carga de tareas que recae de manera desigual sobre las mujeres, y, por otro lado, evidenció la necesidad de reconocer ese trabajo y pensar políticas públicas que aborden esta problemática. Se calcula que el 47,4% de los hogares argentinos tienen menores de 18 años.

La realidad indica que hoy por hoy muchas mujeres se enfrentan a 45 horas de trabajo semanales, sin horario fijo, sin vacaciones, sin seguro por accidentes de trabajo ni enfermedad profesional, sin jubilación, sin descanso y sin futuro.

Sólo 6,6% de las mujeres de entre 55 y 59 años cuentan con entre 25 a 27 años de aportes. En tanto, el 46,1% no tiene ningún aporte al sistema jubilatorio. En el caso de los hombres (de 60 a 64 años), el 16% tiene entre 25 a 27 años de aportes, mientras que un 17,6% no tiene ninguno.

Pensar en una ley que otorgue y reconozca el derecho a una jubilación a las mujeres que dedican su tiempo, esfuerzo e incluso muchas veces su profesión a las tareas del hogar sería el puntapié inicial para erradicar la violencia institucional y económica contra la mujer.