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Tona Galvaliz

Especial para época

¿QUÉ SON Y PARA QUÉ SIRVEN?

Reconociendo las emociones

No son ni buenas ni malas, son necesarias. E-motions (emoción) significa energías que nos predisponen para la acción, asegurando la supervivencia.

Las emociones orientan nuestro comportamiento con el objetivo de garantizar supervivencia bienestar. Mediante el autoconocimiento aprendemos a integrar la inteligencia cognitiva y la inteligencia emocional para vivir mejor.

Cada una de las emociones tiene una función determinada y tienen tres funciones:

Adaptativa: prepara al organismo para la acción, facilita la conducta apropiada a cada situación.

Motivacional: determinar la aparición de la conducta motivada para dirigirnos hacia determinada meta.

Social: permite a las personas predecir el comportamiento que vamos a desarrollar y a nosotros el suyo.

Tienen tres componentes
Cognitivo psicológico: la forma en la procesamos la información, los estímulos y a la forma en ese procesamiento nos influye a la hora de hacer frente a diferentes situaciones.

Fisiológicos: los cambios que ocurren de forma involuntaria en el sistema nervioso autónomo y endócrino. Estos cambios generan variaciones en el ritmo de la respiración, en la presión sanguínea, en el tono muscular, dilatación de las pupilas, etcétera.

Conductuales: reflejan la emoción en el exterior. El tono de voz, los gestos corporales, las expresiones faciales, etcétera.

Debemos aprender tres cosas
Percibir: reconocer de forma consciente nuestras emociones e identificar qué sentimos, ponerle nombre a la emoción.

Comprender: integrar lo que sentimos dentro de nuestro pensamiento.

Regular: dirigir las emociones tanto positivas como negativas de forma acertada y eficaz.

Clasificación de las emociones
Primarias: estas emociones son expresiones innatas con una función adaptativa, permiten que reaccionemos de un modo rápido y concreto ante la aparición de ciertos estímulos.

Secundarias: las emociones secundarias varían en función del aprendizaje y la experiencia de cada persona, surgen a partir de las emociones primarias y enriquecen a estas.

Emociones Primarias
Miedo: función adaptativa de protección. Funciona como una alarma, activa nuestra vigilancia, incrementa la precaución, hace que nos protejamos. Expresa la anticipación de una amenaza o peligro, produce ansiedad (miedo anticipatorio) incertidumbre, inseguridad. Nos predispone para huir, atacar, defendernos o pasar inadvertido.

Sorpresa: función adaptativa. Exploración. Orientación. Ocasiona sobresalto, asombro, desconcierto. Invita a centrar la atención ante un estímulo inesperado para saber qué pasa y afrontar la nueva situación.

Asco: función adaptativa. Rechazo. Provoca disgusto, asco; invita a alejarnos del objeto que nos produce aversión, nos empuja a expulsar, rechazar o alejarnos de algo nocivo, nos protege de enfermedades, contagios, productos venenosos.

Rabia/ira/odio: función adaptativa. Autodefensa. Autoprotección. Invita a poner límites cuando alguien vulnera nuestros valores, cuando alguien interfiere en nuestros propósitos o integridad.

Tristeza: función adaptativa. Reintegración. Nos motiva hacia una nueva reestructuración personal, reconstruyendo nuestros recursos para conservar energía, es una llamada de auxilio frente a la perdida o circunstancias dolorosas.

Alegría: función adaptativa. Afiliación. Reproducción. Provoca una sensación de bienestar, de seguridad y genera actitudes positivas, optimiza la apropiada respuesta cognitiva, la creatividad, la memoria, el aprendizaje, mejora lazos sociales, ayuda en la superación del miedo.

Emociones secundarias
Amplían las primarias, están influidas por el pensamiento y la interpretación, por ejemplo, el miedo puede dar lugar a la incertidumbre o a la preocupación; el asco, al rechazo; la alegría al entusiasmo; la ira al enfado; la sorpresa al desconcierto; la tristeza al pesimismo o a la culpa; etcétera.

Culpa: es sentir vergüenza ante sí mismo y de no ser suficiente.

Vergüenza: sentimiento negativo acompañado de deseo de esconderse ante la posibilidad de que los demás vean alguna falta, carencia o mala acción nuestra o de algo que debería permanecer oculto.

Orgullo: hay dos tipos. El orgullo sano: sentimiento positivo de respeto hacia uno mismo. El orgullo malo: cuando la conciencia de lo que uno vale va acompañada de altivez y desprecio hacia otros.

Envidia: sentimiento de malestar, rabia o tristeza ante el bien de otra persona deseando que pierda ese bien.

Indignación: emoción negativa causada por situaciones consideradas injustas.

Admiración: la percepción de algo o alguien extraordinario provoca un sentimiento de aprecio.

La función instintiva que tienen las emociones puede verse afectada por variables personales de cada uno de nosotros en función las creencias, expectativas, aprendizajes o formas en las que procesamos la información que nos rodea, del cómo se interprete dicha situación, o las expectativas que tengamos, y dependerá el que surja alguna emoción positiva o negativa.

Utilizar las emociones de manera que nos ayuden a gestionar adecuadamente nuestros pensamientos, tener acciones y conductas que garanticen la vida y realización.

"No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede". Epíteto.

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(*) IG: Tona Galvaliz. FB/LinkedIn: María Antonia Galvaliz.