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DURÍSIMA HOMILÍA DE SACERDOTE DE SAN ROQUE

"Parece que quieren recibir a sus hijos en bolsas negras"

El prelado alertó que todos saben dónde está la droga y que los narcos ya no se ocultan y la venden hasta en las escuelas. Pidió a los padres que cuiden y no apañen a sus hijos. Además se refirió al "descontrol que hacen con sus motos".

EL PRELADO SOSTUVO QUE HAY QUE HACER LEYES MÁS FUERTES.

Una frase que saliendo de la boca de un sacerdote de pueblo tiene otro condimento y claramente es un mensaje de alerta, que se repite permanentemente. El cura párroco de San Roque, Horacio Silva, hace años viene luchando para que los padres tengan mayor interés sobre la vida social de sus hijos. "Tienen que saber dónde andan, con quién, cómo manejan sus motocicletas porque parece que quieren recibir a sus hijos en bolsas negras", sentenció el prelado en clara alusión al riesgo latente que se ve en la actualidad no sólo en aquella localidad donde predica, sino también en toda la provincia.

Silva le habló a sus feligreses en una celebración mariana en la parroquia de Colonia Pando y. como era de esperarse, sus palabras no se esfumaron rápidamente ya que la primera línea de oyentes era en su mayoría funcionarios provinciales, municipales y fuerzas de seguridad.

"Les pido a los padres, cuiden a sus hijos por favor y verifiquen dónde están ellos. Hace dos años que vengo bregando por la juventud sanroqueña, por esta maldita droga que hay en las esquinas, en la plaza, en las escuelas. Cerca de mi casa, hay venta", sostuvo en la homilía el cura párroco.

Silva, también le dedicó un párrafo a los jóvenes y las motocicletas. "Nuestros jóvenes se están muriendo por manejar irresponsablemente las motos, andan por todos lados haciendo ruidos con sus escapes libres, molestando a toda la comunidad; pero también se movilizan imprudentemente, a toda velocidad, sin cascos, sin luces, haciendo colita. Y lo más triste es que hay muchos padres que aplauden y apoyan estos actos", expresó.

"Todos saben"

En diálogo con diario época, el sacerdote sostuvo los dichos de su predica y fue más allá. "Hace años que soy sacerdote en San Roque y los alrededores, todos saben dónde está la droga. Quizás en una ciudad como Corrientes se puede ocultar, es más difícil saber quiénes la mueven o comercializan; pero acá, en este pueblo, todos saben, los ven a la luz del día. Yo no puedo hacer el trabajo de la Policía, o de la Justicia, o de las autoridades municipales. Como pastor de una iglesia, me veo en la obligación de denunciarlo y bregar por el bienestar de los feligreses, las familias, sus hijos, porque todos ellos sufren cuando hay un chico con adiciones. Yo lo vi en otras congregaciones en las que estuve. Madres destrozadas, familias destruidas a causa de la droga", continuó.

"Puede que sea muy pesimista. Acá hasta que no haya una ley más fuerte, nada va a cambiar. Corrientes es una provincia muy linda, pero lamentablemente no tenemos un centro de contención de jóvenes afectados por el consumo de drogas. Me tocó atender la parroquia de Paso de la Patria por varios años y allí recibimos a las "madres del paco". Sus testimonios eran desgarradores. Un chico que superó su adición contó su experiencia con las drogas y era dramático escuchar cómo lo iba consumiendo lentamente y el daño que le provocó a su familia en todo sentido. Esto no es un tema de una religión específica; en esto debemos involucrarnos todos los credos y toda la comunidad, porque se está llevando a nuestros jóvenes muy rápidamente. Estos chicos no tienen más futuros de forma", comentó.

Además sostuvo que "con el tema de las motos, vengo bregando desde hace muchísimos años. En San Roque no hay un Juzgado de Faltas o Tribunal de Faltas. La Policía los detiene, les saca la moto; al rato aparece el padre y comienza a chapear, pagan cualquier multa que se haya generado y retiran el vehículo, no se animan a sacarles la moto a sus hijos y eso después termina con los padres llorando al costado del cajón, diciendo `que gran vacío que dejaste`, cuando tuvieron la oportunidad de salvarles la vida", concluyó.

La homilía de De Silva fue en el marco de las celebraciones a "Nuestra señora del Dulcísimo nombre de María, en Colonia Pando.