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La exportación del conocimiento, un fenómeno que crece día a día 

La internacionalización de la educación superior se entiende como un proceso que fomenta los lazos de cooperación e integración de Instituciones de Educación Superior con sus pares en otros lugares del mundo. Tiene como finalidad alcanzar mayor presencia y visibilidad internacional, confiriendo además una dimensión intercultural a los mecanismos de enseñanza e investigación de la educación superior.

Si bien este no es un fenómeno nuevo, con la globalización, la movilidad académica fue adquiriendo una creciente importancia. Hoy esta tendencia se está dando -y fomentando- con mucho más fervor, e incluye a los alumnos, investigadores, docentes, capacitaciones, etc. 

Además de los innumerables beneficios para el estudiante y para las instituciones, la movilidad académica es también una estrategia para aumentar la cooperación internacional, la confianza en la ciencia abierta, la promoción del multilateralismo y una cultura basada en el entendimiento mutuo que fomenta la paz. 

En este sentido, para los estudiantes ofrece la oportunidad de adquirir experiencia internacional y mejorar las habilidades interpersonales y las competencias interculturales. Para los institutos, trabajar en asociaciones internacionales amplía los beneficios de la internacionalización y la transferencia y creación de conocimientos. Mientras que para los países, facilita el cultivo de ciudadanos globales cuyas perspectivas, redes y capacidades son imprescindibles para el mundo globalizado de hoy.

En general, los estudiantes pasan periodos fijos de tiempo, un año o un semestre por ejemplo, estudiando en alguna otra Institución de Educación Superior distinta, como parte de un programa ofrecido por su institución de origen. Pero la movilidad también se refiere a los casos en los que los estudiantes completan programas de grado en otro país. Estos son los que normalmente llamamos estudiantes internacionales. Y un tercer caso también incluídos serían los estudiantes que, por períodos más breves de tiempo, complementan su educación superior, por ejemplo a partir de cursos de idioma, proyectos de investigación, o prácticas en empresas u organizaciones de otro país. 

En los últimos años la cantidad de alumnos con movilidad internacional ha crecido significativamente y los destinos de dicha circulación se han diversificado. El número de estudiantes con movilidad física pasó de 0,3 millones en 1963 a algo más de 2 millones en 2000.  Esta cifra se ha incrementado en 200% superando los 6 millones en 2019. 

En América Latina, de los 312.000 estudiantes movilizados desde algún país de América Latina y el Caribe para estudiar en otra nación en 2017, 120.000 (38%) se quedaron en la propia región, mientras que 170.000 (54%) escogieron como destino norteamérica o Europa occidental. Estos porcentajes muestran un gran contraste con lo que sucede en estos territorios, donde 80% de los estudiantes permanecen en la misma región. 

Los elementos determinantes para la movilidad son el diferencial de calidad percibido, la propia capacidad económica y oportunidades financieras, la proximidad cultural y lingüística. Sin dudas, estos factores permiten dar pistas para la formulación de políticas de educación superior, y deben ser considerados en el diseño y políticas a futuro.

En línea con esto, y dado que los Gobiernos ven a la movilidad académica como una forma de fomentar lazos más estrechos con otros países y así como el reconocimiento de las calificaciones profesionales facilita y maximiza los beneficios de la migración de mano de obra calificada, es necesario que se mejoren determinados procesos para que la movilidad académica pueda expandir todos sus beneficios. 

El futuro de la movilidad de los estudiantes combinará experiencias internacionales físicas con oportunidades virtuales impulsadas digitalmente que lleguen a un mayor número de estudiantes y creen una mayor conciencia y habilidades interculturales. Por lo que es necesario realizar acuerdos y apoyo para que la internacionalización de la educación sea más inclusiva y sostenible y promueva una educación de alta calidad y el desarrollo de competencias.

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(*) Directora Ejecutiva de Leading Education