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Tona Galvaliz

Colaboración

Fuente: webeservice DESARROLLO HUMANO

Tengo obligaciones, pero no las resuelvo: ¿qué es procrastinar?

Postergar indefinidamente tareas relacionadas al trabajo o al estudio puede convertirse en un problema crónico que afecte nuestra salud emocional y psíquica. Existen señales para identificar esta conducta y su origen está asociado a la ansiedad y la frustración.

LOS DISPOSITIVOS MÓVILES FAVORECEN ESTAS CONDUCTAS.

Procrastinar es la acción deliberada de evadir, diferir, aplazar, postergar o posponer una obligación o un trabajo, tareas y responsabilidades (a pesar de tener la ocasión y el tiempo) por otras actividades que nos resulten más gratificantes, pero que son irrelevantes.

Procrastinamos por diversos motivos: estrés, ansiedad, perfeccionismo, miedo al fracaso, impaciencia o por sentirnos saturados de responsabilidades.

Al procrastinar, lo que hacemos es posponer las cosas para un futuro indefinido e idealizado en el cual creemos que tendremos el tiempo suficiente para realizar aquel asunto pendiente de la manera que queremos.

Existen muchas formas de procrastinar y algunas llegando al extremo de convertirlas en actividades adictas o dependientes, por ejemplo, ver televisión, pantallas de internet, redes sociales, jugar videojuegos, ir de compras, comer compulsivamente o simplemente no hacer nada.

Por tal razón la procrastinación podría llegar a asociarse con un trastorno del comportamiento en el cual la persona relaciona en su mente aquello que debe hacer con incomodidad, estrés y dolor o sufrimiento.

Procrastinar afecta nuestra productividad, lo pendiente queda dando vueltas en nuestra conciencia / inconciencia, aumentando nuestro nivel de frustración y malestar.

Según investigaciones psicológicas, el rasgo de ansiedad está directamente relacionado con la procrastinación y es una característica muy común. La procrastinación se divide en familiar, emocional y académica.

Los procrastinadores crónicos son conscientes de esa tendencia de posponer advirtiendo de las futuras consecuencias de su comportamiento dilatador, pudiendo ser pérdidas de amistades, relaciones, puestos de trabajo y de prestigio o reputación, recargos económicos, problemas de salud, pérdidas de oportunidades teniendo a mano excusas por inventar o disculpas que ofrecer.

Este tipo de personalidad absorbe un elevado índice de frustración, sentimientos contradictorios y de inadecuación, reacciones de ansiedad con baja autoestima. Y a pesar de conocer o estar al tanto del costo a pagar no logran revertir procrastinar. Es muy recomendable pedir apoyo profesional terapéutico para trabajar esta conducta disfuncional.

Todos procrastinamos en cierta medida: posponer la consulta necesaria al médico, hacer actividad física, dejar de fumar, hacer dieta saludable, dilatar una conversación pendiente e importante. También postergar la toma de una decisión hasta que ya no hay más alternativa que tomarla, cuando se deja para el día tope la entrega de algún tipo de documento, papeles o formularios, cuando el estudiante a último momento hace su tarea, entre otras.

A pesar de ese comportamiento lo importante es tener conciencia sobre qué se está procrastinando antes de que se acabe el tiempo o la oportunidad definitivamente.

Dejar de procrastinar es saludable y para ello es necesario definir la visión personal con sus para qué, identificar dónde uno se encuentra echando y ver las particularidades del momento.

Darse permiso y relajarse de vez en cuando puede pasar una o dos veces, pero dejar de ocuparse o huir frecuentemente de las responsabilidades de cada uno es perjudicial no sólo para la persona en sí, también para el entorno. Es fundamental cultivar la autodisciplina, la educación de la voluntad para hacer lo que se debe hacer de forma constante y sostenida.

Existen técnicas, abordajes psicoterapéuticos que brindo en consulta individual, específicamente diseñadas para modificar ese hábito disfuncional de procrastinar y conseguir revertirlo alcanzando bienestar, incrementando el rendimiento y logro de objetivos. Estos han demostrado ser sumamente efectivos en el aprendizaje desarrollado y fortaleciendo la autoestima, identificando la motivación, consiguiendo autogestionarse, organizarse y administrar el tiempo efectivamente, aliviando la ansiedad, regulando y disminuyendo el estrés.

 

IG Tona Galvaliz. FB/LinkedIn. María Antonia Galvaliz.