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Marcela Tomasella

colaboracion

Fuente: webeservice NO HAY ALEGRÍA DURABLE POR EL CAMINO FÁCIL

Las palabras no siempre significan lo que parecen

No se piensa en la Nación. Se piensan y defienden los fragmentos subnacionales en que estamos divididos. Padecemos una guerra interna, singular y estúpida -como casi todas las guerras-. Nos infligimos un desgaste perpetuo. Sólo si la sociedad asume en forma decidida y compacta el diagnóstico, estará más cerca de elegir buenos dirigentes y crear el clima de racionalidad, esfuerzo y esperanza que nos sacará adelante.

Las trabas a nuestro progreso derivan, en primer lugar, de nosotros mismos. Nos resistimos a la disciplina ciudadana y al altruismo social. Anécdota de la madre Teresa: le dijeron que lo que hacía, con gran sacrificio, no era sino una gota de agua en el mar. Ella contestó que lo sabía pero que si no realizaba su misión, al mar le faltaría esa gota.

El estereotipo argentino de los últimos años da vergüenza.

El individualismo verticalista fija la libertad hacia un hombre, una lealtad que produce ceguera respecto a las fallas o traiciones que ese hombre comete.

La experiencia dice que no hay alegría durable por el camino fácil.

Cómo los argentinos, cuando idolatramos a alguien, le perdonamos todo. Nuestra memoria se adapta veloz para borrar los aspectos negativos y poner en un cohete a los meritorios.

Tecnología admirable para confeccionar rápidas cortinas ante los escándalos políticos y económicos.

Egolatría con pies de barro.

La inestabilidad económica está relacionada con la inestabilidad política y los reflejos morales de una sociedad. Determinadas condiciones estructurales posibilitan el desarrollo pero los factores sociales (cultura) abren, limitan o cierran cualquier posibilidad. Depende de nosotros. Es la cultura de un pueblo.

¡Qué maravilloso es ser una víctima! La culpa siempre la tiene el otro.

Conservadurismo, dirigencia irresponsable y ociosa, vicios en la administración pública, clientelismo político, corrupción e impunidad.

El destino de un pueblo conquistado depende de sí mismo antes que del colonizador; depende de sus fuentes culturales más hondas.

Lo que empuja hacia una determinada meta son los valores, las actitudes y las convicciones arraigadas. Esas experiencias alimentan la creatividad, la responsabilidad y la legitimidad.

El clientelismo y el asistencialismo del Estado debían proveer puestos, pensiones, favores. Atrofió el talento, la responsabilidad y el coraje de los diversos sectores. El esfuerzo individual parecía idiota porque resultaba mucho más fácil crecer bajo la vivificante garúa de privilegios que proveían conexiones e influencias.

Era conveniente mantenerse prendido a las ubres estatales porque era más seguro, permanente y digno. En las colonias de Norteamérica el sudor dignificaba y la holgazanería era objeto de unánime repudio; sólo merecían respeto quienes trabajaban duro y honestamente.

Una larga historia de dignidad sin trabajo convirtió en virtud ser rico sin esfuerzo.

La corrupción, sobornos a funcionarios, manipulación de las licitaciones, retornos, sobreprecios a contratistas, desvío ilegal de recursos, maniobras encubiertas por la protección industrial, aprovechamiento político de fondos sociales, erogación suntuaria disfrazada de gasto necesario, apropiación personal de fondos reservados.

"El funcionario, político y/o legislador que, amparado en frases tales como: ‘Confío en la justicia de mi país…’, ‘Primero tendrán que probarlo…’ o ‘Es un nuevo ataque a mi persona…’, continúa disfrutando de la guita y de la fama como si tal cosa". Santiago Varela.

No importa la intensidad de la sanción sino la seguridad de que todo delito, tarde o temprano, la recibirá. Aunque no sea grave pero una sanción al fin. Ineludible, implacable.

De esa forma se desalienta a quienes urden o cometen delitos grandes o pequeños. El brazo de la Justicia luce largo y perseverante.

"Los pueblos no sólo tienen los gobiernos que se merecen sino que se les parecen". André Malraux.

La protesta es, casi siempre, un hecho pasivo. Expresa el malestar, el dolor, la angustia para que otro venga a resolverlos.

No sabe ni puede inventar la solución. Tampoco es responsable de lo que le sucede o sucederá. Su vida y su confort cuelgan de la decisión ajena.

La propuesta se formula desde la actividad. Examina el problema, busca, encuentra y formula la solución más conveniente. Una actividad creativa. Refleja independencia y madurez. Los otros pueden ayudar, en la media que uno sepa conseguir su colaboración a partir de una decisión tomada por uno mismo. Extraña responsabilidad.

Quien propone es responsable de lo que ha propuesto. Debe cargar con el eventual fracaso o tiene el derecho de celebrar su victoria.

La propuesta, la implementación y la solución es educación de calidad, nivelando para arriba.