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Presentaron el libro de Jerôme Guillot "Resiliencia"

Por Constanza Pérez Ruiz

La presentación de "Resiliencia", testimonios de la última dictadura (1976-1983) desde Argentina y Francia de Jerôme Guillot, editado por Notanpuan, nos vuelve a plantear preguntas con relación a los desaparecidos, los modos de recuperación del pasado, la experiencia y el lenguaje, la verdad y sus modos de legitimación y, sobre todo, acerca del valor del testimonio, que fue imprescindible para abrir los procesos judiciales que marcaron una nueva etapa en nuestro país.

Beatriz Sarlo en "Tiempo pasado" sostiene que "no hay memoria sin experiencia, pero tampoco hay experiencia sin narración: el lenguaje libera lo mudo de la experiencia, la redime de su inmediatez o de su olvido, y la convierte en lo comunicable, es decir, lo común".

"Resiliencia" actualiza la experiencia de las víctimas del Golpe de Estado al ofrecer el testimonio de 53 personas que, en su mayoría, no tuvieron un rol significativo en la vida social o política, ni de la militancia revolucionaria de ese momento, pero vivieron el horror de las detenciones o la pérdida de familiares o amigos. A través del testimonio, "la víctima se convierte en testigo", afirma Sarlo.

"Se trata de momentos de vida de la gente, de gente común, que pudieron contar lo que les pasó, sabiendo que este acto histórico tuvo una consecuencia en la vida de ellos para siempre. Eso no se olvida, es una cosa que estará siempre en ellos y va estar con ellos hasta el fin, tal vez ésta es una de las claves del libro", afirma Guillot.

Las reiteradas miradas a la dictadura son intentos de aproximación: "Siempre es una búsqueda de algo que no encontrás", dice el autor quien, sin embargo, emprende esta tarea con el objetivo de develar algo que todavía está oculto.

Ética y legitimación del testimonio

Cuando Primo Levi testimonia el Holocausto lo hace porque "es imposible no hablar", es decir, lo hace por un imperativo ético y también por el objeto de su testimonio: "Sólo hablan los que pudieron escapar a ese destino; el sujeto que habla no se elige a sí mismo, sino que ha sido elegido por condiciones extratextuales".

Paul Ricoeur, sostiene: "Todo testimonio quiere ser creído y, sin embargo, no lleva en sí mismo las pruebas por las cuales puede comprobarse su veracidad, sino que ellas deben venir desde afuera".

En la Argentina, el Juicio a las Juntas constituye un marco de verdad en el que el testimonio cobra un valor esencial. "Resiliencia" tiene como antecedente primero el "Nunca Más", los juicios por la verdad y luego sucesivas declaraciones, publicaciones y estudios e inclusive, internamente, cada testimonio del libro se apoya y es de alguna manera sostenido por los que le anteceden o le continúan, componiendo una denuncia coral. Es también, en este sentido, una forma de resistencia contra el olvido o la falsificación de lo sucedido durante la dictadura.

"La memoria es plenamente histórica". Nuestra tarea es situarla en un espacio de problemas que supere la recuperación testimonial y se replantee la relación entre pasado, presente y futuro. Para ello es necesario incluir el recuerdo "en una red abierta de sentido, discutirlo o convertirlo en punto de partida de un nuevo encadenamiento de recuerdos, ideas y propósitos", como sostiene Vezzetti en "Pasado y Presente".

"Yo creo que la historia no se detiene", sostiene Guillot. "Hubo libros antes de este, sin dudas mucho más valiosos que el mío y habrá otros después, pero siempre es importante en el momento actual tener una mirada sobre esta época porque hay que renovar, si no hay renovación, la historia se queda enquistada. De hecho, se abren más archivos, se sabe cada vez más, y hay todavía cosas que no se saben, y entonces hay que continuar trazando el camino para intentar conseguir la verdad que no es posible. Esto se inscribe en una continuación, y después de este libro habrá otros que irán más allá de lo que él muestra".

"Resiliencia" es un aporte valioso en el marco de las producciones que dan sentido a la experiencia argentina en el contexto de un proceso que sigue abierto y que se inscribe en la lucha simbólica que busca establecer nuevos relatos del presente político e institucional de nuestro país, y como afirma Guillot: "Finalmente este libro no se terminó aún".