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Facundo Campazzo: "Sería iluso de mi parte obsesionarme con seguir en la NBA"

Mientras inicia un nuevo ciclo en la Selección como capitán tras la salida de Scola, el base cordobés analiza su futuro. La familia, cómo vio al país en su vuelta y la chance de regresar a Europa si no hay ofertas de Estados Unidos.

La tarde es gris y muy fría en el centro porteño. A metros del Obelisco, la Selección Argentina de básquetbol se concentra de cara a una nueva ventana FIBA, rumbo al Mundial 2023. Vestido de entrenamiento y con las medias por encima del jogging del equipo, Facundo Campazzo se sienta a charlar con TN, luego de haber regresado de una excursión por la calle Lavalle en busca de un café. "Imposible, mucha gente", se queja el cordobés, entre risas, poco acostumbrado a la Ciudad.

¿Cómo describirías este nuevo proceso de la Selección, con nuevo entrenador, con jugadores jóvenes que se suman?

Lo definiría como un desafío muy grande. La mayoría de los jugadores seguimos, sacando a Luis (Scola) y Sergio (Hernández, excoach), que eran dos personas muy importantes para nosotros. Estamos en un pequeño-gran cambio. Hoy por hoy necesitamos el liderazgo y la experiencia de todos. Es momento de comprometerse, más allá de esta ventana FIBA. Tenemos como cabecera a Néstor, que es un entrenador que nos viene muy bien por toda su experiencia para este momento.

¿Qué tiene esta Selección que siempre compite? Cuando se fue la Generación Dorada se habló de que se venían años muy difíciles y al primer mundial llegaron a la final...

Siempre confiamos en la preparación. Siempre. Esa es la clave, entrenar duro. Un mes, un mes y medio, lo que diga el entrenador. La búsqueda es que el resultado final sea un poco el reflejo de lo que hicimos previamente. Después obviamente podés entrenar bien y que no se te den los resultados, como pasó en Tokio 2020. Pero eso te diría hasta que es secundario, la clave es confiar en el entrenamiento.

¿Pasó el golpe de Tokio?

Sí, al otro día de haber perdido con Australia, noté al equipo con ganas de revancha. Si bien golpeó un poco porque nunca encontramos el juego, tenemos que alimentarnos de esa sensación que tuvimos post eliminación. Y corregir algunas cosas, obvio. Estamos en eso.

En esos Juegos Olímpicos se retiró Scola y ahora te toca a vos ser el capitán, ¿cómo encarás ese desafío?

Es una responsabilidad siempre. La clave es lograr que esa responsabilidad o presión no se transforme en algo negativo. Creo que no solo yo, necesitamos el liderazgo y la experiencia de varios jugadores. En lo personal intento transmitir dentro y fuera de la cancha lo que pueda.

¿Cómo fueron los primeros encuentros con el "Che" García?

Bien, de primera. Lo bueno es que la relación entrenador-jugador es increíble. Como en su momento Sergio, Néstor maneja la relación con los jugadores de manera especial, y es fundamental eso para el clima del grupo.

Dijiste que te gustaría seguir en la NBA, pero... ¿a qué costo?

Al costo de seguir siendo feliz ahí. Nunca me dejé llevar por el dinero, siempre fue por mi felicidad, por el hecho de cumplir un sueño. Como pasó cuando me mudé del Real Madrid a Estados Unidos, era mi sueño pero tenía que analizar muchas cosas: mi familia, qué perdía... Intenté pensar lo mejor posible. Creo que mantenerme en la NBA va por el mismo camino. Por fuera del básquet, mi familia se adaptó muy bien a la vida en Estados Unidos, fueron dos años muy buenos. Y si ellas (Consuelo -su pareja- y Sara -su hija-), están bien, me deja súper tranquilo.

¿Y en cuanto a lo deportivo?

No sé qué voy a tener a disposición, pero sé qué no va a pasar. No va a venir un equipo a decirme: ‘Bueno, sos el base titular’ o ‘Vas a ser el dueño de la segunda unidad’. Quizás pase lo mismo que en estos años, que tuve que ganarme un lugar en el equipo en la rotación. Pero eso me gusta, me mantiene alerta para no dormirme. A partir de ahí tomaré la mejor decisión.

¿Ayuda el hecho de estar con la Selección a matar la ansiedad sobre tu futuro?

En ese sentido sí, ayuda mucho. Si estuviera en mi casa estaría mucho más ansioso. Pero extrañamente me encuentro tranquilo, relajado. Además, lo que estaba a mi alcance, ya lo hice. Mucho más no me queda por demostrar.

¿Te llamaron Lapro (Nicolás Laprovíttola) y Deck para decirte que si no seguís en la NBA están las puertas abiertas en España?

Ja, ja. Lo que hablo con Tortu y Nico es de cómo estamos acá y otras cosas que no son publicables en TV... Hablando en serio, charlamos mucho sobre la Selección, pero nada sobre mi futuro.

Si no se da lo de la NBA, ¿sería lo menos "doloroso" volver a España?

No sería doloroso en lo más mínimo, no cierro ninguna puerta. En lo personal sería iluso de mi parte obsesionarme con quedarme en la NBA. Quizás hasta ni tengo ofertas. Siempre el Real Madrid fue una segunda casa para mí, pero tengo que esperar. La verdad es que no tengo otra opción.

En el fútbol se habla de la mística del Real Madrid, ¿es igual en el básquet?

Sí, ni hablar. Es un club que te demanda siempre pelear cosas importantes y eso te pone al 100% desde el primer partido. Y se disfruta mucho, te dan todas las facilidades para que solo tengas que pensar en lo que pasa dentro de la cancha.

La temporada para Campazzo terminó temprano en la NBA y tuvo tiempo de estar en Argentina con familia y amigos. El base destaca la importancia del contacto permanente con sus seres queridos para "bajar a tierra", después de tantas exigencias.

Hacía mucho tiempo no estabas en Argentina tanto tiempo, ¿lo necesitabas?

Sí, extrañaba mucho la Argentina. Es que hacía mucho no tenía tanto tiempo libre sin jugar. Intenté planear lo mejor posible mi estadía, en cuanto al entrenamiento, la familia... mezclar un poco el descanso y el entrenamiento. Estuve una semana, diez días sin hacer nada y empecé a practicar cosas de básquet que me costaron en el último tiempo como por ejemplo el tiro. (NdR: Entrenó con Mariano Sánchez, reconocido entrenador de técnica, su tiro, una de sus falencias en la última temporada de la NBA). Disfruté mucho este tiempo acá, salió muy bien.

¿Con qué país te encontraste?

(Resopla) Cuando vengo voy a Córdoba y me encuentro con la misma lucha de siempre. Lo veo en mi familia y en amigos en el día a día. Levantarse temprano, trabajar y ganarse el mes a mes. Son los valores con los que me crie y crecí, desde que me fui hasta ahora.

¿Cuán importante es la familia cuando la cosa no va bien?

Muy. Siempre fui de cerrarme con mi gente de confianza. Cuando no jugaba mucho en la última etapa, me aislaba de las redes y estar con mi familia, mis amigos, era determinante. Son los que te dicen la posta, la verdad, lo que necesitás.

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Mencionás las redes, ¿cómo te llevás con el hate (odio)?

(Resignado) No creo que cambie. También es malo el otro extremo, eh, ojo. Hablo en cuanto a elogios. Lo que a mí más me funcionó es tratar de no consumir. Si bien es difícil, cuando hubo más hateo de lo normal, me alejé por un tiempo. De todas formas, creo que como deportistas tenemos que aprender a convivir con eso. Y a soportarlo.

¿Te agarraste algún día con alguien?

Ehhh... alguna vez quizás sí, pero qué sé yo. Quizás es justo alguien que habla y la pega con el comentario, pero por lo general son personas que no tienen idea de nada. Mejor no darles bola.

¿En la NBA sentiste el rigor por ser extranjero?

No. En Denver era bastante internacional el vestuario. Había eslovenos, estaba Jokic que es serbio, un preparador físico de Brasil. No fue un cambio tan drástico. Eso hizo que me adaptara mucho más fácil. Tienen mucho respeto con los jugadores que llegan desde Europa. Es como que dicen: ‘Mirá, saben de básquet, dónde ubicarse, tienen noción’. Y los antecedentes de Ginóbili, de Scola y los argentinos que pasaron por la NBA ayudan mucho. Te miran de otra manera.

¿En el vestuario te animaste a poner Paulo Londra?

No, no me animé. Lo que pasa es que si pongo música es si estoy solo. Una vez puse L-Gante y estaba Jokic.

¿Y?

Le gustó, le gustó. Después me pedía la canción. Estábamos en el gimnasio y hacíamos pesas con L-Gante de fondo, ja.

Llegan pocos a la NBA y puede ser fácil frustrarse. ¿A los jóvenes les decís que se pongan objetivos más cortos?

Cuando era chico, la NBA era más una fantasía que un sueño. Lo veía muy lejano. Cuando me fui de Córdoba a Peñarol, lo hice porque tenía juveniles muy fuertes, nunca pensé que iba a poder jugar en el primer equipo. Cuando estuve ahí, me encontré con que al primer año jugaba en el primer equipo. Fui dando pequeños pasos. Nunca me planteé de chiquito jugar en la NBA. Aconsejaría ir de a poco. Eso sí: siempre con pasión.

TN