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Gustavo Vexelman

Especial para época

Fuente: webeservice RUMBO AL CINCUENTENARIO DEL PUENTE BELGRANO

¿Cómo se "apoyó" el puente en el lecho del río Paraná?

ESTUDIOS DEL LECHO DEL RÍO.

Los estudios de suelos llevados a cabo por la SEEE (Societe D’Etudes Et D’Equipements D’Enterprises) en el lecho del cauce principal del sitio elegido para la traza del puente, encontró en profundidad estratos de arenas muy densas por lo cual recomendó que no era necesario llegar a mayores profundidades donde se alojaría la roca madre de esta zona.

También se tuvo en cuenta los importantes trabajos desde el punto de vista geológicos llevados adelante por un profesional, en aquel momento muy joven de nuestra zona, el ingeniero Eliseo Popolizio, acerca de la posición del puente y la falla de la corteza terrestre por donde circula el río Paraná, especialmente en el lugar del emplazamiento ya que se ha comentado que hubo interesantes discusiones de los especialistas al respecto.

La profundidad de apoyo o "de fundación" como se la denomina tiene que ver con los pesos verticales que se transmiten desde las estructuras y también con la seguridad ante las erosiones generales y localizadas generadas por el movimiento de las corrientes que llamamos socavaciones. El método que se adoptó para fundar fue el de pilotes de hormigón armado de 1,80 metro de diámetro, estos fueron construidos mediante tubos de hormigón armado que permitieron introducirse a una longitud media de 48 metros dentro del lecho y máximas de 60 metros excavando desde su interior y

vibrando desde el exterior, a su vez la punta de esos pilotes permitió inyectar cemento fluido para que el contacto con las arenas densas en ese extremo sea el más ínfimo posible formando una especie de bulbo de apoyo a manera de un bloque una vez que el cemento logró su fragüe. Así la carga vertical promedio que gravitara cada pilote es del orden de 1.100 toneladas.

Para llegar a cada posición adecuada de cada pilote fue necesario ubicar de manera precisa en forma topográfica y geométrica, eso sucedió a través de pontones de servicio que en uno de sus extremos tenían unas enormes tenazas que podían abrazar y deslizar a cada tramo del largo tubo, cada uno a continuación del otro se iban soldando y descendiendo hasta lograr el primer contacto con el lecho, una vez posicionado y apoyado el cilindro el siguiente paso fue colocar un mecanismo como forma de "U" invertida que se prendía en dos partes del extremo superior del tubo. Una vez allí fijado ese mecanismo producía una vibración que se transmitía hasta el extremo inferior, esa vibración ayudaba a descender al tubo unos cuantos metros, así se introducía de apoco cada tubo agregando más tramos.

El otro trabajo era extraer el suelo que quedaba dentro del tubo y al mismo tiempo impedir que el agua del río ingrese desde el extremo inferior hacia adentro, eso se logró de dos maneras, primero con una herramienta que como un saca-bocados se introducía dentro del tubo haciéndola girar cargaba un volumen de suelo dentro del mismo cuerpo del "saca-bocados", paralelamente se cargaba el interior del tubo con un lodo formado por mezcla de agua y una arcilla llamada bentonita; el lodo tenía más peso y generaba más presión que el agua del río, no permitiendo la filtración desde el fondo inferior. Así tramo a tramo, ciclo a ciclo de excavación retirando el suelo, más vibración para seguir introduciendo el tubo y se llegó a tener un tubo en la profundidad necesaria libre de suelo y lleno de un lodo bentónico.

Luego se bajaron las armaduras de hierros soldados y atados con una punta en forma de disco con filtro y unas tuberías que partiendo desde el extremo inferior recorrían toda la longitud hasta el exterior del tubo en superficie.

En otro pontón de servicio apareado al de los cilindros de pilotes se establecía acopio de cemento, piedra y arena para hacer la elaboración del hormigón, el cual a través de una bomba y con mangueras introducida iba descargando el hormigón desde abajo hacia arriba, a medida que el hormigón salía actuaba como el émbolo de una jeringa pero al revés expulsando el lodo por la parte superior del tubo y llenando de hormigón que envolvía a las armaduras de acero. Por ser el hormigón más denso que el lodo no se mezclaban quedando el interior del tubo con un macizo compacto de hormigón y acero; por último se inyectaba cemento fluido a gran presión por las cañerías hasta la punta (disco filtro) para que al salir se introduzca entre los granos de arenas y así formar aquel bulbo que mencionamos anteriormente. Esta secuencia se repitió cientos de veces, piense el lector que para cada una de ambas pilas principales se hicieron nada menos que 32 pilotes.