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Enrique Vaz Torres

Colaboración

ESCENARIO FUTURO

Argentina evitó el default, ahora necesita un plan para crecer

Gracias al compromiso del radicalismo y el resto de la oposición, y pese a la mezquindad del kirchnerismo, el país evitó caer en cesación de pagos. A partir de ahora, el Gobierno Nacional necesita diseñar un programa sólido y sostenible que marque un rumbo para ordenar las cuentas públicas, controlar el aumento generalizado de precios, promover la generación de empleo y reducir la pobreza. En Corrientes, salimos de una situación similar con un Plan y el liderazgo político que le dio cobertura. Hoy, Argentina carece de ambas.

La aprobación del acuerdo entre el Gobierno Nacional y el Fondo Monetario Internacional (FMI) era necesaria por una razón fundamental: evitamos caer en default, considerando que -sin la reprogramación- Argentina no hubiera podido hacer frente a sus deudas por falta de liquidez, producto de una pésima administración de los recursos públicos.

No es un dato menor, dejar en claro que el país evitó el default gracias a un posicionamiento político razonable adoptado por la oposición (encarnada por el radicalismo y otros partidos) a partir del cual acompañaron el acuerdo con el FMI ante la ruptura del oficialismo y la negativa del kirchnerismo a apoyar el proyecto, amenazando con dejar a la Argentina en cesación de pagos por una mera lucha de poder intestina que esconde los más mezquinos intereses de un sector político: la impunidad frente a las decenas de causas judiciales en marcha, la mayoría de ellas por corrupción.

Un escenario de default hubiera sino nefasto; al problema de falta de financiamiento a la Nación, se le sumaría la escasez de financiamiento al sector privado. El riesgo país aumentaría aún más, se encarecería la tasa de crédito y lógicamente, no llegarían inversiones y sin inversiones no hay empleo. Estaríamos, tanto sector público como privado, fuera de los mercados internacionales.

Este acuerdo otorga un horizonte medianamente claro respecto al pago de la deuda; sin embargo, aún no se ha despejado una variable central: cuál es el programa económico, productivo y social que se desarrollará para disminuir el déficit, bajar la inflación, generar empleo...; en definitiva, qué se hará y cómo para que Argentina comience a crecer.

En este punto, el cuidado de las cuentas públicas es fundamental, no podemos tener 15 años de déficit fiscal, acompañado de una emisión monetaria indiscriminada que no sólo presiona sobre la inflación, sino que tampoco derrama beneficios sobre las Provincias, que debemos afrontar los mayores costos que genera esta política económica, pero no vemos beneficio alguno.

Sólo considerando la emisión de dinero durante 2020 y 2021 por parte de la administración Nacional para financiar su déficit, Corrientes debería haber recibido casi 90 mil millones de pesos si ese dinero se hubiera coparticipado. También el federalismo pierde por ese lado. Emiten dinero, sin respaldo de una matriz económico-productiva, generan inflación y lo concentran nuevamente en manos de un Gobierno que administra los recursos públicos según las afinidades políticas, con un nulo criterio de la gestión pública, el sentido común y el orden federal que, en según nuestra Constitución Nacional, rige para el país.

Sólo por citar un ejemplo para dar cuenta de esta inconducta del kirchnerismo ya por todos conocidas, vale mencionar el manejo de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) a las jurisdicciones provinciales durante el año 2021, recursos que -por normativa- debería remitir la Nación a los Provincias para atender situaciones de emergencia y desequilibrios financieros.

El año pasado, se distribuyeron 39 mil millones de pesos en concepto de ATN, siendo la provincia de Buenos Aires la más beneficiada con más de 9 mil millones de pesos recibidos.

En nuestra región (NEA), Chaco recibió 2.228 millones de pesos, Formosa fue beneficiada con 1.668 millones de pesos y a Misiones enviaron 1.432 millones; en tanto que Corrientes recibió apenas 294 millones de pesos. Cabe preguntarse aquí si nuestros habitantes tienen menos derechos o necesidades que los de las provincias vecinas, o bien son menos argentinos. La respuesta es simplemente que la discriminación tiene que ver con la mezquindad y la miopía política.

No es esta una situación nueva, sin embargo nunca debemos dejar de señalarla, nunca debemos asumir como normal una conducta que no sólo es injusta sino que además perjudica enormemente nuestras posibilidades de crecer. Esto es, en parte, lo que también debe cambiar.

El Gobierno Nacional debe diseñar un Plan específico, creíble, sólido, sostenible e instrumentable. El Anexo presentado al Congreso Nacional junto al acuerdo con el FMI carecía de cada una de estas pautas.

Es imprescindible un programa para lograr equilibrio fiscal, permitir que el sector privado se expanda y genere oferta de empleo, disminuir la inflación, estabilizar la economía; esta es la única forma en que vamos a reducir los niveles de pobreza crecientes que tenemos en nuestro país.

Necesitamos mesas de concertación, sector por sector, de todos los integrantes de la cadena de valor, acuerdos que dejen de lado los intereses políticos y económicos, donde se establezca claramente qué se cede y qué se otorga en beneficio de la gente, más allá de los anuncios.

Son insostenibles los subsidios siderales al combustible para el transporte de cargas en camiones sólo porque el kirchnerismo es socio político y económico del Sindicato de Camioneros (Moyano y compañía) y no avanzar con el transporte de nuestra producción en ferrocarril o por las hidrovías, cuando está absolutamente demostrado que son más eficientes y rentables.

Cuando hacemos este diagnóstico respecto de lo que es necesario para que nuestro país salga adelante, lo hacemos desde la experiencia, con una tarea hecha en Corrientes que da cuenta de los resultados que genera trabajar en este sentido.

En 2001, nuestra Provincia tenía un endeudamiento crónico de más de tres Presupuestos de deuda, vencimientos al otro día, atraso de meses en el pago de sueldos, una utilización indiscriminada de cuasimoneda, entre otras cuestiones. De esa situación se pudo salir y se salió con un Plan y con un liderazgo fuerte desde la política que permitió dar la cobertura necesaria para avanzar.

Nosotros hemos cumplido con el propósito de ordenar el Estado y venimos hace años proponiendo instrumentos a Nación para avanzar en este sentido.

En Argentina, la primera cuestión que falta es el liderazgo necesario que está discutiéndose entre dos personas que no terminan de definir quien ostenta la conducción política para dar camino a que se resuelvan los problemas con un plan, y claramente tampoco existe el plan. Esto es lo que se pone al desnudo hoy frente a la sociedad.

No se entiende que es necesario enunciar un programa para que todos los sectores intervinientes tengan claro qué es lo que va a pasar para disminuir la incertidumbre, uno de los principales enemigos que tiene la inflación.

Si no se reduce el escepticismo que crea la incertidumbre, es muy difícil que los actores económicos se encolumnen detrás del objetivo de resolver el problema del crecimiento generalizado de precios, porque el primer responsable de este desorden es el Estado.

Por eso hay que explicarle a la sociedad y a los actores económicos, incluyendo a los consumidores, cuál es el camino, cuál es el plan de inversiones y cómo se lo va a financiar.

Evitar el default significa abaratar los costos del financiamiento, pero después de eso hay que hacer la tarea de ordenar las cuentas públicas. Si no se dice cómo se hará desde el punto de vista de la política fiscal y monetaria, de la optimización del gasto, y cómo se va a lograr una fuerte promoción del empleo, no habrá credibilidad.

La primera víctima que trae estos desencuentros políticos en el oficialismo es la confianza. Cuando la confianza no está en los líderes que tiene la democracia, que son quienes administran el país, difícilmente se pueda avanzar.

Hay salida, pero para encontrarla, el kirchnerismo debe cambiar su matriz, porque el camino hacia ella se construye con diálogo, acuerdos y federalismo.

(*) Senador Provincial - Ex Ministro Hacienda y Finanzas de la Provincia.