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Marcela Tomasella

Especial para época

Nuestro sistema educativo se basa en responder preguntas que los alumnos no se hacen

En la Argentina vivimos un retroceso del rendimiento de nuestros chicos respecto al mismo rendimiento de nuestros chicos seis años atrás. Lo primero que vemos es un claro desfinanciamiento de nuestro sistema educativo. Se vieron afectados los salarios de los docentes, las obras de infraestructura escolar, los libros, la capacitación docente y, de la mano de eso, hubo un empobrecimiento de la infancia en la Argentina.

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Después vino la pandemia, con una caída del 10% en el PBI y el consecuente empobrecimiento de nuestra sociedad, con chicos que se desvincularon del sistema. Eso nos pone en evidencia una situación que viene de arrastre pero que la pandemia nos la puso en el espejo. El mapa de la conectividad es el mapa de la desigualdad, el mapa de un país unitario, de los que pueden y los que no pueden. Lo que tenemos que hacer es recuperar a los chicos, garantizar la presencialidad plena, priorizar temas y recuperar aprendizajes, mejorar salarios, ofrecer conectividad, libros y computadoras. 

Tendríamos un pensamiento conservador si no nos beneficiáramos de lo que ocurrió en la pandemia. Conservador en el sentido de pensar que todo tiempo pasado fue mejor. Hubo un hecho absolutamente excepcional que generó mucho daño y dolor, pero también una gran cantidad de experiencias educativas de gran valor, de compromiso, que si nosotros no logramos capitalizar en la escuela que viene, sería absolutamente conservador. No podemos pensar esto como un paréntesis y no aprender nada.

Hay una gran cantidad de recursos que han elaborado docentes para enseñar matemática, ciencias sociales, ciudadanía, lectura, para vincularse con sus alumnos más tiempo y más horas. Algo también muy importante es que es la primera vez que tenemos estudiantes que de muchas cosas saben más que los adultos, especialmente en el manejo de la tecnología.

Nosotros leíamos los manuales para usar la tecnología. Ahora los chicos ni siquiera miran, aprenden a usarla de forma intuitiva. Hay una idea educativa predominante: "Yo sé y los chicos no saben. Por eso les tengo que transmitir un conocimiento". Pero estamos en un momento en que los chicos saben un montón. Tan montón que saben más que yo. Entonces aparece otra idea que es la de la coeducación. Quizás el trabajo de los docentes no sea traer algo que nadie sabe, sino aquello que está ahí ponerlo a discusión y disposición de todos. Hacerlo circular para que todos lo sepan. Siempre haciéndose responsables del lugar asimétrico que tenemos los docentes. Yo tengo una responsabilidad que es que mis estudiantes aprendan, pero hay una idea que irrumpe e implica un cambio de paradigma.

Esto empezó con el maestro que le enseñaba oficios y disciplinas a aprendices y después se creó un sistema, una red de escuelas que lo organizó sistemáticamente. Uno nunca está preparado. El que es padre por primera vez no está preparado, el que da clases por primera vez no está preparado… pero esta es la realidad. Tenemos que poder construir y acá hay un elemento central de la política pública para la preparación, que requiere financiamiento, claridad conceptual, acuerdos políticos.

Nuestro sistema está organizado así y los de la región también. Otros países lo organizan por competencias. A mí me parece que una idea interesante es primero cambiar el rol que tienen los docentes y los estudiantes en este modelo de coeducación. Lo segundo es que nosotros deberíamos avanzar cada vez más en organizar nuestro sistema a través de problemas y de preguntas. Nuestro sistema se basa en enseñarles respuestas a estudiantes que no se hicieron esa pregunta. De enseñarles a resolver problemas que los chicos no tienen. Y ese es el motor más importante que tiene la educación. Quizás lo que podemos aprender de la filosofía, la disciplina más antigua que tiene la humanidad, es que el conocimiento se construye para responder preguntas.

Muchas veces no. Hay problemas que no representan aquello que los chicos tienen que resolver. Acá aparecen discusiones que están muy vigentes en el mundo. Hay países que dicen: "En matemática no enseñemos contenidos. Elijamos 20 problemas que los chicos tengan que resolver en toda su escolaridad primaria". Hay otros países que dicen: "Muy pocos temas, muy pocas preguntas, pero con mucha profundidad". Nosotros tenemos otro modelo, que tiene sus problemas, pero estamos formados en eso. Uno no puede pretender copiar otro modelo porque lo que hay que transformar es la realidad, sobre lo que nos movemos. Tenemos que construir una transformación del sistema educativo a partir del sistema educativo mismo. A partir de lo que es y de lo que queremos ser.

Si queremos educación de calidad para nuestros estudiantes debemos aprender a reconocer, primero, nuestras debilidades (falta de conectividad, de infraestructura y de diálogo entre las partes) para luego, poner en juego nuestras fortalezas, que son la increíble capacidad de los docentes comprometidos para autocomprometerse en mejorar un sistema educativo desactualizado y "dedista".

Todavía, no tenemos autoridades en algunos niveles y "los dedos siguen sonando". Debería ser MERITOCRACIA, no "amiguismo" obsecuente.

"Éducation de qualité, mise à niveau."

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