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EN LA CATEDRAL "NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO"

La V Jornada Mundial de los Pobres tuvo su correlato local

Los jóvenes voluntarios que integran las cuatro secciones del grupo Buen Samaritano organizaron una cena a la canasta para honrar a las personas en situación de calle a las que asisten todas las semanas. El obispo auxiliar Larregain presidió la misa.

LA VELADA SE CONCRETÓ EN EL SALÓN SAN PABLO DEL TEMPLO RELIGIOSO.

La Catedral "Nuestra Señora del Rosario" fue el ámbito en el cual el domingo último se realizó un encuentro en el marco de la V Jornada Mundial de los Pobres.

En el templo céntrico, los voluntarios que integran los cuatro grupos del Buen Samaritano (pertenecientes a las comunidades, Jesús Nazareno, San Francisco, San Juan Bautista y Catedral) animaron una tarde-noche a pura mancomunión junto a las personas en situación de calle a las que, durante los días de la semana, asisten con viandas e insumos sanitarios.

"La actividad se inició a las 16 y comprendió cortes de cabello e higiene de los invitados, luego se les sirvió la merienda y se rezó el rosario. A las 20, el obispo auxiliar, José Adolfo Larregain, presidió la misa y posteriormente compartimos una cena a la canasta en el salón San Pablo de la Catedral", explicó a época Guadalupe Martínez, una de las referentes de Buen Samaritano.

En ese sentido, la joven agregó que "fue una jornada muy linda y queremos agradecer a todas las personas que acercaron donaciones para que se pueda compartir la cena".

AGRADECIERON A LAS PERSONAS QUE ACERCARON DONACIONES.

El dolor de hoy y la esperanza de mañana

En su homilía de la misa con motivo de la V Jornada Mundial de los Pobres en la basílica de San Pedro, el papa Francisco pidió a los cristianos que no se aparten de los más débiles y habló de los dos aspectos de la historia: el dolor de hoy y la esperanza de mañana, las dolorosas contradicciones de la realidad humana, por un lado, y el futuro de la salvación en el encuentro con el Señor, por otro.

"La Jornada Mundial de los Pobres, que estamos celebrando, nos pide que no miremos hacia otro lado, que no tengamos miedo de mirar de cerca el sufrimiento de los más débiles", sostuvo.

Es el Evangelio el que nos ayuda a comprender la existencia de estas personas, cuyas vidas están oscurecidas por la soledad, cuyas expectativas se apagaron y cuyos sueños cayeron en la resignación: "Todo ello debido a la pobreza a la que a menudo se ven abocados, víctimas de la injusticia y la desigualdad de una sociedad del descarte, que corre velozmente sin verlos y los abandona sin escrúpulos a su suerte."

"La esperanza que nace del Evangelio, en efecto, no consiste en esperar pasivamente que las cosas mejoren mañana, esto no es posible, sino en concretar hoy la promesa de salvación de Dios. Hoy, todos los días. La esperanza cristiana no es, en efecto, el optimismo dichoso, sino que es construir cada día, con gestos concretos, el reino de amor, justicia y fraternidad que inauguró nuestro Señor Jesús", afirmó el Sumo Pontífice.

El Papa instó a salir a la periferia

FRANCISCO PIDIÓ CERCANÍA, COMPASIÓN Y TERNURA.

El papa Francisco instó ayer a la Iglesia a "salir a las periferias", al tiempo que reivindicó que la "compasión" y la "ternura" se pongan en práctica en la vida cotidiana para hacer resonar "la palabra del Evangelio", durante su discurso dirigido a los participantes de la Orden Franciscana Seglar.

"Les animo también a salir a las periferias existenciales de hoy y a hacer resonar allí la palabra del Evangelio", convocó el Papa en el encuentro en el Palacio Apostólico Vaticano con la Orden Franciscana Seglar, una rama de la Familia Franciscana formada por miembros solteros o padres de familia.

Francisco llamó a los laicos presentes en el encuentro -célibes y casados- a ser parte de la "Iglesia en salida", evangelizadores "en medio de la gente y del mundo", consignó la agencia DPA.

"La vocación del franciscano seglar es vivir el Evangelio en el mundo al estilo del ‘Poverello’ (Pobrecito)", señaló. Además, resaltó a la "cercanía, compasión y ternura" como actitudes que hay que "poner en práctica en la vida cotidiana".

Asimismo, él instó a ser "hombres y mujeres de esperanza, comprometidos a vivirla y también a organizarla, traduciéndose en las situaciones concretas de cada día, en las relaciones humanas, en el compromiso social y político".