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CULTURA, IDENTIDAD Y TRADICIÓN

Caá Catí revivirá con los niños la tradición de Ángeles Somos

Como previa al Día de los Fieles Difuntos, el lunes se realizará la celebración ancestral en varias localidades. "Es una celebración que se sostiene arraigada como costumbre y se transmite de generación en generación", comentaron.

Como previa al Día de los Fieles Difuntos, el próximo lunes se realizará la celebración ancestral Ángeles Somos en varias localidades de la provincia. Esta tradición, que desde el catolicismo se arraigó en la zona guaranítica en la época de las misiones jesuíticas, tendrá su festejo principal Caá Catí.

Como es habitual por la mañana, desde muy temprano habrá desfile de los "angelitos", con un stand con souvenirs y presentes para los niños. En tanto que, por la noche, en una posta chamamecera se brindarán refrigerios para los músicos y artistas que salgan de serenata.

"Es una celebración que une al pueblo, que se festeja con el corazón y que nos permite mantener la tradición y resaltar la inocencia de los niños", expresaron desde la localidad.

En este marco, el municipio de Caá Catí se propone acompañar el desarrollo de esta práctica cultural destacando el valor que tiene. "Es una fecha que se sostiene, arraigada como costumbre, es espontánea, nunca se perdió en el pueblo, se transmite de generación en generación, y se vive cada vez con más intensidad", comentó el subsecretario de Cultura de la localidad, Matías Geneiro.

"Es parte del calendario de tradiciones, por lo que el Municipio la apoya y armará un stand por la mañana frente a la Comuna para ofrecer comidas típicas y souvenirs a los niños, y por la noche se brindará un refrigerio en el Paseo de los Músicos", señaló.

Ángeles Somos

"Ángeles Somos" es una celebración ancestral que, desde el catolicismo, se arraigó en la zona guaranítica en la época de las misiones de los jesuitas.

Así, los 1 de noviembre, los chicos salen a las calles de la localidad y recorren el pueblo visitando casas, conmemorando las almas puras de los niños difuntos, que es la esencia de la celebración. Llevan un mensaje de paz, de confortación, de consuelo a las familias que perdieron a un niño. Este recorrido dura hasta el mediodía, y van ataviados con remeras con la estampa Ángeles Somos o vestidos como ángeles, o portando cruces con florecitas, mientras recitan pregones y, en algunos casos, entregan a los que visitan denarios del santo Rosario, en tanto reciben de ofrenda una "colación": comidas tradicionales, como chipá, variedad de golosinas, o frutas.

Por otro lado, por la noche es el turno de la serenata, que congrega a músicos locales, de la zona y de otras provincias, que se suman al festejo y llevan por los hogares, como ofrenda, canciones y recitados; si bien son temas musicales de diversos géneros, lo que más se estila es tocar chamamé. En tanto que las familias salen a sus veredas a esperar las serenatas, mientras brindan a los visitantes comidas típicas y bebidas.

Un fervor pueblerino

Colaboración: Walter Esquivel (*)


Este tiempo en que el lapachal dejó caer sus flores rosadas y se matizan con los de sus hermanos amarillos y la flor azul del Jacarandá, es como que nuestros corazones se predisponen a vivir una etapa maravillosa, más para nosotros, los caacatianos pueblerinos "itea" (auténticos), esos que nacimos, nos criamos y mal criamos en las calles polvorientas cargadas de arena y recuerdos.

Es que la tradicional celebración de Ángeles Somos marca un tiempo imborrable en cada corazón, tiempo de agradecer lo que agosto no se llevó, lo que octubre te da, y en abundancia. Ángeles Somos es todo esto y bendiciones de nuestros santos angelitos, es la bendición de nuestros santos difuntos, queridos amados, de papá, mamá, los tíos, tías, amigos, vecinos, entre otros. Entonces, por qué no también un tiempo de reflexión y de un lagrimón bien sentido rodando por las mejillas que se enjugan en algún cantar trasnochado de campanillas y flores multicolor que van dejando su perfume colgadas de cruces de tacuaras entremezcladas de fragantes y fuertes olores a chipá. Es que es tiempo de rezar, de pedir y de dar, de saber que vivimos y de rodillas pedir, en oraciones, por el que ya no está.

Es que Ángeles Somos no es sólo colación, es también el fervor de un pueblo que sueña, vive y se proyecta con sus costumbres, en pos de un mundo mejor.

Para saber de esto y mucho más hay que vivirlo, yo los invito, este primero de noviembre, desde el amanecer, hasta el día siguiente, dedicado a los santos difuntos, Caá Catí los bendice y espera.

(*) Desde Caá Catí.