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PENA MÁXIMA

Prisión perpetua para dos sicarios que mataron por encargo a un visitador médico

El homicidio ocurrió el 31 de enero de 2019 en el centro de Victoria; sospechan que el instigador fue un empresario, exsuegro de la víctima; uno de los asesinos es un exmilitar venezolano

Prisión perpetua para dos sicarios que mataron por encargo a un visitador médico

La Justicia condenó a prisión perpetua a dos sicarios, uno de ellos, un exmilitar venezolano, por el homicidio de un visitador médico ocurrido el 31 de enero de 2019 en pleno centro de Victoria, en el partido de San Fernando.

La sentencia fue dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal N°2 de San Isidro, integrado por Julieta Makintach, Esteban Andrejin y Ariel Introzzi Truglia, contra los sicarios Nelson Belisario Bolívar Rosswil y Luis María Lémez.


En los fundamentos del veredicto, los jueces consideraron que Lémez y el venezolano Bolívar Rosswil fueron responsables del asesinato agravado por el concurso de dos o más personas de Braian Fillip, de 28 años, padre de una niña que, en ese momento, tenía dos años.

Durante el juicio se habría determinado que Bolívar Rosswil fue el autor material de los disparos, en tanto que Lémez lo ayudó a seguir a Braian desde que salió de su casa, pasó por el departamento de su novia y madre de su hija, donde esperó a que se diera una ducha, hasta que la dejó en la estación Victoria para que tomara el tren en dirección a Martínez, donde trabajaba.

 
La persecución del visitador médico
 
En la resolución, de 50 páginas, los magistrados consignaron la relación y los sospechosos llamados entre Bolívar Rosswil y el exsuegro de la víctima, un empresario y médico jubilado que se oponía a la relación entre su hija, Sofía y la víctima del crimen. Esas comunicaciones, según consta en la resolución, se concretaron antes y después del homicidio. Además, el galpón donde Bolívar Rosswil guardó el vehículo que utilizó para seguir a la víctima pertenece al empresario y abuelo de la hija de Fillip.

Braian y Sofía se habían conocido a través de la red social Tinder y comenzaron una relación amorosa que incluyó el nacimiento de una hija y la pelea del muchacho para que lo dejaran visitar a la niña. Durante uno de esos encuentros de revinculación, según declaró una testigo, el padre de Sofía, que se oponía al romance, le advirtió al visitador médico: "Te voy a matar".

Según surge de las declaraciones de los testigos que se presentaron en las ocho audiencias que demandó el debate, la revisión de las cámaras de seguridad y el análisis de las comunicaciones, los condenados siguieron a Fillip y lo mataron de dos balazos con un revólver calibre 38. En las cámaras de seguridad quedó registrado cómo Bolívar Rosswil y Lémez siguieron a la víctima a bordo de un Fiat 147 y de un Fiat Siena hasta que lo interceptaron y mataron en un lugar en el que no había dispositivos que grabaran el ataque.


Indicios de una ejecución


Cuando el cuerpo del visitador médico fue hallado al costado de su Volkswagen Gol rojo, a pocos metros de la esquina de General Lavalle y Ambrosoni, llamó la atención de los policías que el vehículo estuviera en marcha con las balizas, el equipo de música y el aire acondicionado encendidos. Los uniformados también comprobaron que no faltaba ningún elemento de valor. Con estos detalles, los detectives que llegaron a la escena del crimen descartaron el robo como móvil del asesinato.

En ese momento, el fiscal de San Fernando, José Amallo ordenó a los uniformados que realizaran un relevamiento de las cámaras de seguridad de la zona. Así, los investigadores determinaron que el Volkswagen conducido por Braian Fillip había sido seguido por un Fiat 147 que tenía una llamativa franja blanca pintada en el techo y un Fiat Siena. Ambos rodados también fueron grabados por las cámaras de seguridad cuando sus conductores daban vueltas alrededor de la casa de la madre del visitador médico, donde había pasado la noche con Sofía, y del departamento donde vivía la joven.

El paso de los dos vehículos también fue grabado por las cámaras de seguridad de Avellaneda y Brandsen, Lavalle y Quintana, Belgrano y Ambrosoni, Tres de Febrero y Ambrosoni, Santamarina y Lavalle, y Brandsen y Garibaldi. Según los testigos que declararon en el expediente, después de escuchar los disparos, vieron pasar un Fiat 147.

Una vecina que vive en la cuadra donde mataron al visitador médico dijo ante la policía que escuchó a la víctima gritar: "¡No lo hagas!".

Con el robo descartado como móvil del homicidio, los investigadores abonaron la sospecha de que el asesinato resultó el corolario de un incidente de tránsito, que habría comenzado cuando, supuestamente, Braian descendió del Volkswagen Gol rojo para recriminarle al conductor del Fiat 147 que lo había chocado. Sin embargo, esta hipótesis también se desvaneció cuando los investigadores revisaron las cámaras de seguridad y reconstruyeron el recorrido que hizo la víctima la mañana que la mataron.

Ante la presunción de que el autor de los disparos se movilizaba en un Fiat 147, los detectives siguieron el recorrido del vehículo hasta que se perdió el rastro, cerca de Quintana al 1700. Al revisar la zona, los policías hallaron un galpón con características similares a las de un taller mecánico, preguntaron entre los vecinos si habían visto un Fiat 147 por la zona y solicitaron un allanamiento de urgencia.

Entonces, el fiscal Amallo ordenó el procedimiento. Dentro del galpón, los policías hallaron el vehículo. Al profundizar la pesquisa, los investigadores determinaron que el Fiat 147 había sido adquirido nueve días antes por un venezolano que alquilaba el lugar para hacer trabajos de chapa y pintura de otros autos.

Los policías establecieron que el galpón pertenecía a un médico rural, jubilado, y empresario, muy conocido en San Fernando. En la propiedad, los investigadores también hallaron un revólver calibre .38 largo. Para la Justicia existe la presunción que se trataría del arma utilizada para matar a Braian. El peritaje balístico no se pudo concretar porque los proyectiles extraídos del cuerpo de la víctima estaban deformados. Según la declaración de un testigo, dicho revólver pertenecía a Bolívar Rosswil. Tal afirmación se fundó en el hecho de que fue el arma con la que lo apuntó durante una discusión.

Al reconstruir el cuadro de relaciones de la víctima, a partir de las declaraciones de los testigos se determinó que, un mes antes, Braian había retomado la relación de pareja con Sofía, la madre de su hija.

Dicha relación estuvo marcada por una firme oposición del padre de la joven, quien, según consta en el expediente, "aborrecía" a Braian. Ese encono creció cuando el visitador médico inició el juicio por paternidad de la niña que nació fruto de su relación con Sofía.

Luego de un tortuoso proceso, la Justicia reconoció el reclamo de Braian y dispuso una revinculación con la pequeña. En uno de esos encuentros, realizado en una heladería, se habría concretado la amenaza del padre de Sofía a Braian.

"Sofía no pudo evitar que su padre se diera vuelta cuando salían del local con la niña en sus brazos y le dijera a Braian: ‘Te voy a matar’. Luego de escuchar eso, Braian le contestó: ‘Lo vas a tener que hacer para que deje de ver a mi hija’. En ese momento no hubo insultos. El padre de Sofía se llevó a la niña y Braian se quedó muy mal", expresó una amiga del visitador médico que dio su testimonio en el sumario.

Aunque existía una sospecha sobre la supuesta vinculación del padre de Sofía con el autor de los disparos, se determinó que el exsuegro de Fillip no estaba en San Fernando en el momento del crimen. Había viajado a Miramar.

El exsuegro de Fillip acumuló dos pedidos de detención en su contra, presentados por el fiscal Amallo. La jueza de Garantías rechazó ambas solicitudes, aunque aceptó que se realizara un allanamiento en la casa del padre de Sofía. Durante el operativo, concretado el 3 de junio pasado, los policías encontraron ocho armas de fuego, todas registradas a nombre del propietario de la vivienda.

Otro de los indicios fue encontrado entre los mensajes de texto que el acusado Bolívar Rosswil envió a los titulares de las líneas que terminan con 3876 y 5546, que figuran agendados como "Miriam" y "hermana".

Dichos mensajes, según consta en el expediente, fueron enviados por Bolívar Rosswil dos días después del homicidio y consignaban que "si algo le llegaba a ocurrir, se comunicaran con ‘el doctor’ para que les deposite el dinero que le debía".

Tanto Bolívar como Lémez fueron condenados como autores materiales del asesinato. Ahora resta determinar cómo sigue el proceso contra el empresario y médico jubilado, acusado de ser instigador del homicidio del novio de su hija.

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