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Sandra Choroszczucha

Especial para época

La “China” Suárez, Wanda e Icardi: un problema bien argentino

En Argentina estamos "tocando fondo", casi 70% de niños son pobres, muchos de ellos no comen (fuente ONU), a nivel general la pobreza en el país alcanza casi al 45% de la población (fuente INDEC), la inflación ya superó el 50% (para ser más precisos ya alcanzó 52,5% llegando al mes de septiembre), y vale aclarar que esto sucede con tarifas públicas casi congeladas (electricidad, agua, gas, transporte público, etc.), con controles de precios regulados (como el precio de los combustibles que no aumenta desde hace algunos meses), y así y todo, la inflación sigue escalando, mientras se está surfeando para que no devenga un estallido que devalúe la moneda abruptamente, cuando a fin de año ya no se pueda sostener más el tipo de cambio oficial con las reservas disponibles del Banco Central.

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La inflación es un súper tema, un súper problema, que muchos analistas estiman que representa la razón central de que el oficialismo haya perdido las elecciones internas legislativas del 12 de septiembre. Y la inflación nos empobrece a todos, todos los días. La inseguridad sigue siendo otro súper tema, que cada día naturalizamos más.

La salud y la educación públicas se encuentran en un estado de abandono muy importante (por eso quienes pueden, sin dudarlo, prefieren elegir acceder a la salud y educación privadas). La corrupción del Estado y de gran parte del empresariado también atenta contra nuestro bienestar general. Todo esto nos está pasando en Argentina.

Pero la noticia más importante por tercer día consecutivo en medios y redes, es si la modelo y actriz María Eugenia "la China" Suárez y el jugador de fútbol del Paris Saint-Germain, Mauro Icardi, estuvieron recalentando la pantalla chateando en la red social Telegram rompiéndole el corazón a Lady Nara (Wanda Nara, ex modelo, empresaria, figura mediática).

No suelo hablar en primera persona, pero hoy necesito aclarar que lo que les pase o deje de pasarles a "la China" Suárez, Wanda Nara y Mauro Icardi, me importa menos que la nada misma. Pero sí me importa y me indignan dos cosas: en primer lugar, que nuestros gravísimos problemas dejen de ser tema durante tres días (y quien sabe cuántos días más hablaremos del coqueteo cibernético que involucra a tres personajes del mundo del espectáculo y deportivo).

En segundo lugar, el doble estándar con el cual se siguen ponderando los divertimentos clandestinos de mujeres y de hombres, es brutal. El machismo sigue tan naturalizado en nuestra sociedad, que si una mujer libre (separada), chatea con un hombre casado, la mujer libre es la que estaría en falta, y es la "putita" como primera tendencia en Twitter. El hombre casado aparece en esta historia como un alma inocente que fue obligado a chatear con la mujer más linda de la Argentina. Me respondo también, con indignación, que, si fuese al revés, y un hombre separado chatea coqueteando con una mujer casada con hijos, la putita también sería seguramente la mujer. 

Necesito a modo personal también aclarar, que no comulgo en absoluto con el neo feminismo, que suele estigmatizar al hombre; soy mamá de dos varones adorables, y rechazo con todo mi ser el fanatismo de aquellas mujeres que culpan a los hombres de todos nuestros males. Sí adhiero al movimiento que sea, que pretende mismos derechos para mujeres, hombres y personas con cualquier orientación sexual. 

Estamos reventados por todos lados, la economía, las instituciones y nuestra sociedad están padeciendo horrores, y estamos hace tres días hablando de un tema que no nos incumbe ni un poco a la casi totalidad de los argentinos. Pero sobre los temas que nos incumben preferimos no hablar, o permitimos que no se hablen. 7 de cada 10 niños hoy no se alimentan en Argentina, y no aparecen hashtags instalando el tema en agenda.

Mientras tanto, nos inmiscuimos en la vida íntima de tres personajes públicos, y permitimos naturalizar el agravio hacia una mujer por un asunto por el cual un hombre jamás sería agraviado. Y cuando se activa el modo feminista en Argentina, que debería llevarnos a un espacio de igualdad y equidad, con frecuencia debemos soportar la estigmatización del hombre. La violencia nos está reventando.

(*) www.sandrach.com.ar

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