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Rocío Plano

Redacción de época

OSCAR SAMANIEGO, MAESTRO RURAL

“La primaria es la base educativa y el maestro debe estar presente”

Es docente en una escuela rural a 42 kilómetros de Goya. Convencido de que la presencia del educador es esencial para los chicos, durante el cierre de las escuelas por la pandemia viajó una vez por semana para llevarles tareas a quienes no cuentan con conectividad. 

Cada 11 de septiembre se conmemora en Argentina el Día del Maestro en honor a Domingo Faustino Sarmiento. Mucho se ha dicho acerca de lo revolucionario que resultó su pensamiento, pero nunca se terminarán de escribir las historias de los maestros que día a día se entregan a ese acto de amor tan grande que es enseñar. 
Oscar Samaniego vive en Goya y es maestro a cargo de la Dirección de la Escuela N° 524 del paraje San Ramón del Bajo, a 42 kilómetros de la ciudad. Para llegar, hay que andar por camino de ripio, algunos tramos de mucho arenal, y cuando llueve, hay que buscar entradas alternativas y la única manera de acceder al establecimiento es con canoas o a caballo. 
Aunque los índices de deserción escolar en el campo son altísimos, Oscar se las ingenia para que los chicos tengan ganas de ir a la escuela todos los días. Son 46 alumnos entre Jardín y los grados; "Tenemos una proyección más o menos de acá a dos años de 15 alumnos más", cuenta esperanzado el maestro.

LA ESCUELA TIENE UNA CURRÍCULA DE 46 ALUMNOS.

¿Cómo decidió ser maestro?
En realidad, empecé el profesorado de Lengua, pero a la vez trabajaba y no me daba el tiempo para hacer las prácticas, entonces abandoné. Después, comencé a estudiar Magisterio y con la ayuda de mis compañeros de la empresa de seguridad en la que trabajaba, pude terminar la carrera y hacer las prácticas; la residencia era lo que más costaba, pero estudiaba mientras hacía guardia a la noche y andaba bien. Hice los dos años y medio de la carrera y la terminé bien, a tiempo. Me inscribí por una necesidad laboral, pero al transcurrir los años, me enamoré de la docencia.

¿Qué es lo que más le gusta de la docencia?
Desde chico fui al grupo Scout y siempre compartí con un montón de niños y me encanta el encuentro, el estar con ellos, el enseñar; trabajé en la ciudad varios años, hasta que salí titular en el campo y allí me enamoré el doble, por todas las necesidades que surgen en el mismo contexto.
Soy un maestro solidario, ayudo a todo el mundo, les cobro el sueldo, les hago el trámite de los documentos... soy un docente comprometido con la comunidad entera porque hemos tramitado el ripio desde el 2016, para el camino del paraje, que se logró este año. La escuela tenía un abandono desde hace más 35 años y conseguimos que nos cambien el tanque y que nos pinten el edificio.
Ayudan mucho las redes sociales, porque uno comparte imágenes que se hacen virales y eso contribuye a que la gente colabore.

 

"Siempre digo que la primaria es la base fundamental de cualquier alumno. La secundaria es una transición obligatoria, y el terciario es una responsabilidad de cada uno, pero la base es la escuela primaria y el maestro tiene que estar". 

 

Cuénteme un poco ¿cómo es el lugar en el que está la  escuela?
La escuela está ubicada en la Tercera Sección, Paraje San Ramón del Bajo. Está en medio de una cañada, cuando llueve se inundan los caminos y lo único que queda visible es la escuela. Anteriormente se llegaba por un camino alternativo, que se llama La Talita, caminábamos 4 kilómetros, subíamos a una canoa y así llegábamos los maestros. Los chicos van a caballo siempre. Ahora estamos yendo por un camino de ripio que se logró gracias a la gestión de la escuela y los vecinos del paraje, pero ojo, que si las lluvias son más frecuentes, vamos a tener que volver a hacer ese mismo recorrido, por más que hayan levantado un poco y puesto el ripio y algunos tubos, porque es bajo y se llena de agua. 

¿En qué se trasladan a estudiar? 
Los maestros vamos en moto, porque los costos están muy altos. Un transporte te cobra 15 mil o 16 mil pesos, depende de la cantidad de docentes. En nuestro caso, que somos cinco docentes, nos cobran 16 mil pesos. Entonces, vamos todos en moto, cada uno en la suya. Igual, no es barato, porque nos sale 300 pesos por día la nafta.

¿Qué tiene de especial ser maestro en el campo?
Nosotros tenemos que conseguir que los alumnos asistan a la escuela, porque en general el alumno rural, en su etapa primaria, es muy faltador. Entonces, buscamos que a través de los juegos y el canto se acerquen. Uno de los atractivos es que yo participo en la mayoría de los juegos. 
Doy educación física porque fui jugador de básquet en su momento, doy música, les enseño canciones tradicionales, pero lo que más les atrae es jugar a la balita conmigo. Ellos vienen para ganarme a mi; generalmente tengo mucha puntería, les gano y les regalo mis balitas a los más chiquitos, a los de primero y segundo grado. Y también me dejo ganar de vez en cuando porque la mayor alegría de ellos es ganarle al maestro, es lo máximo. 

GANARLE AL MAESTRO ES LA DIVERSIÓN DE LOS CHICOS.

¿Cómo hicieron el año pasado durante la pandemia?
Gracias a Dios, tuvimos una respuesta muy satisfactoria a las tareas virtuales. Tenemos cinco alumnos que no tienen conectividad, algunos viven a 7 kilómetros de la escuela, no tenían luz, ni Internet. Entonces, cada 15 días, a veces una vez por semana, iba y recorría las casas, tanto de los que tenían conectividad como de los que no tenían. Llegaba hasta el paraje o los citaba en la casa de algunos alumnos que quedaban más cerca y les dejaba las actividades y retiraba lo que ellos hicieron para mirar cómo estaban yendo. En general, la respuesta a la virtualidad fue buena para una zona rural. 

¿Si tiene que elegir, opta por la presencialidad o la virtualidad?
Elijo la presencialidad, toda la vida. En la ciudad o en el campo es lo mismo; en la escuela, en todos los lugares, la presencia del maestro es fundamental. Ellos aprenden de otra manera cuando está el docente. Y en el campo, el acompañamiento del maestro es indispensable. Es una realidad que lamentablemente no escapa: en el campo, los padres tienen una primaria básica, y muchos son analfabetos, entonces no hay forma de que los puedan ayudar. 
Es difícil, pero una de las cosas que logramos en el paraje hace unos años ya, porque es una de las escuelas rurales que mejor funcionan desde hace años, es que nuestros alumnos en su gran mayoría vayan a la secundaria y la terminen. Algunos chicos que fueron nuestros alumnos ya están estudiando un profesorado. Yo siempre digo que la primaria es la base fundamental de cualquier alumno. La secundaria es una transición obligatoria, y el terciario es una responsabilidad de cada uno, pero la base es la escuela primaria y el maestro tiene que estar. 

LAS CLASES EN PANDEMIA CON PROTOCOLO SANITARIO.

¿Qué es para usted ser maestro?
Tanto me gusta enseñar que siempre digo que es como si una varita me hubiera tocado. Para mi, es todo en mi vida. Soy un fanático de la docencia, dice mi mujer (se ríe). Durante el segundo aislamiento que atravesé por contacto estrecho me enfermé de ansiedad, estuve con palpitaciones, tuve que ir al médico, pero se terminó el aislamiento, al otro día fui a la escuela y se me terminaron todos los males. O sea que es como el remedio al cuerpo, que da salud, da vida, a mí me gusta mucho. 

Mensaje para los maestros

En el final de la charla con época, Oscar aprovechó para enviar un saludo a sus colegas y les dejó un mensaje: "A los maestros, les digo que disfruten mucho de la profesión, porque el cariño que nosotros recibimos de los niños no se compara".
También, el docente destacó que "siempre digo que un maestro no va a ser rico ni millonario, pero sí va a ser rico en cariño de los niños". 
En ese sentido, reflexionó: "Lo más lindo y emocionante es que el día de mañana, dentro de unos cuantos años, venga un alumno tuyo y se presente como colega. En la EFA Coembotá, me tocó recibir a chicos que fueron mis alumnos desde 1º a 7º año y se acoplaron a nosotros con un título terciario. Eso es lo gratificante que tenemos los docentes. No vamos a ser ricos de dinero, pero sí llenos de cariño y amor de las personas". 
Finalmente, les aconsejó a sus colegas "que tomen en serio su profesión, comprométanse con esto, porque estamos educando a quienes son el futuro de la docencia".

Cantor y  guitarrero

Además de su pasión por enseñar, Oscar es músico y compone canciones. 
"Como todo correntino, soy músico de oído, desde que tengo 11 años empecé a cantar. Integré varios conjuntos chamameceros como Los Cunumí, acompañé a Julián Zini, hice canciones litúrgicas. Tengo como ídolo en las galoperas a Mario Bofill", cuenta con entusiasmo. 
En el año 1997 conformó el Grupo Alborada, con el que anduvo por varios escenarios. Después que se disolvió la agrupación, no volvió a cantar en público. 
"Sólo canto en reuniones familiares y en la Iglesia, escribo letras para la Iglesia Católica, soy músico litúrgico de la Diócesis de Goya, me gusta escribir. También compongo chamamé, el último que hice se llama Pisando Febrero, dedicado a Mburucuyá, porque soy fanático del festival de esa localidad; estamos esperando la posibilidad de volver allí", dijo en el diálogo con época. 

La foto que se hizo viral

LA FOTOGRAFÍA LOGRÓ MUCHA REPERCUSIÓN.

A mediados de junio de este año, Oscar se hizo conocido por una foto que posteó en su cuenta de Facebook y rápidamente se hizo viral. En la imagen, se ve a dos chicos en medio de la cañada: uno montado a caballo, tirando una canoa en la que va una niña con la mochila de la escuela. Luego de que la fotografía se multiplicó por varias redes sociales, e incluso se publicó en medios de comunicación, el maestro salió a explicar que los niños van felices a estudiar y por eso superan todos los obstáculos que sea necesario. 

La familia

Oscar está casado y tiene cinco hijos. 
La mayor, de 23 años, heredó su pasión por enseñar y también es maestra. Vive en Las Lajas (Neuquén). 
Luego, viene un adolescente de 18 años que estudia. La del medio, es una nena de 16 años que es la que canta con el papá.
La cuarta tiene 11 años. Y la última "que llegó de sorpresa", según sus propias palabras, tiene 2 años.