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Con Biden, El Vaticano y EEUU esperan resetear sus relaciones

La asunción del demócrata, quién será el segundo presidente católico de la historia de su país, se dará tras cuatro años de sucesivas tensiones entre Roma y Washington.
EL PRESIDENTE ELECTO ESPERA TENER AGENDA EN COMÚN CON EL SUMO PONTÍFICE.

La asunción del demócrata, quien será el segundo presidente católico de la historia de su país, se dará tras cuatro años de sucesivas tensiones entre Roma y Washington. La relación entre el Vaticano y Estados Unidos estuvo marcada por fuertes tensiones durante el Gobierno de Donald Trump en temas como el vínculo con China, inmigración y medioambiente, pero se espera que a partir de la semana próxima, mejore significativamente con la asunción del demócrata Joe Biden, el segundo presidente católico de la historia de su país. "Hay muchos temas en común entre Joe Biden y el papa Francisco, sin lugar a dudas, la relación mejorará", afirmó la italiana Gaja Pellegrini-Bettoli, autora del libro "Shake-Up America. Entender las elecciones 2020 como un estadounidense". La llegada de Biden se dará tras cuatro años de sucesivas tensiones entre Roma y Washington, que incluyen la salida de Estados Unidos del Acuerdo Climático de París, fuertemente defendido por el Papa, o la política inmigratoria restrictiva de Trump, en las antípodas de la apertura reclamada por el pontífice a nivel internacional. "En la comunicación que tuvieron en noviembre, el equipo de Biden ya resaltó los puntos en común entre los dos líderes, especialmente en lo que hace a cambio climático, inmigración y multilateralismo", recordó Pellegrini-Bettoli. Massimo Faggioli, autor del libro "Joe Biden y el catolicismo en los Estados Unidos", también destacó en diálogo con Télam "la consonancia que hay entre el presidente electo y el Vaticano en temas como ambiente, inmigración y una mayor apuesta por el multilateralismo, con un mayor respeto a la ONU que su predecesor". "Las relaciones serán buenas, porque tanto el Papa como Biden son dos líderes en un momento de dificultades políticas y culturales en las dos comunidades que representan", recalcó Faggioli. Para Pelegrini-Bettoli, "el Vaticano de hoy, que tiene relaciones con 183 países, puede ser visto por Biden como un puente para que Washington mejore sus relaciones con Estados con los que tiene un mal vínculo". En ese marco, la China de Xi Jinping aparece como la principal incógnita, en un marco de crecientes acercamientos de Roma a Beijing que enfurecieron al Gobierno de Trump, provocando la mayor tensión bilateral del pontificado de Francisco. "Si bien hay que seguir de cerca cómo tomará China la figura de un Biden que aparece como portador de derechos civiles y democracia, parece claro que, por lo menos, no se verán las amenazas y las presiones que hizo (el secretario de Estado de Trump, Mike) Pompeo para que el Vaticano desistiera del vínculo con Beijing", sostuvo Pellegrini-Bettoli. Esta sintonía con Biden contrasta con el clima de "preocupación" que se vive en la Santa Sede por el "daño" que pueda provocar Trump en sus últimas horas en el poder. En ese marco, en el entorno del Papa lamentan en especial cómo la Corte Suprema diseñada por Trump avaló esta semana la aplicación de la pena de muerte a una mujer, tras anular en tiempo récord una sentencia de una Cámara de Apelaciones que suspendía la ejecución.

Iglesia

También hay que observar la relación de Biden con una Iglesia que, en Estados Unidos, aparece dividida entre grupos conservadores y otros más alineados con el Papa. Es de esperar que la "línea directa" con Biden la encabece el arzobispo de Washington, Winston Gregory, un afroamericano alineado con Francisco. Del otro lado, el arzobispo de Los Ángeles, José Horacio Gómez, a la cabeza de la Conferencia Episcopal, "puede encabezar el sector de la línea dura" contra el Presidente electo.

Trump: los republicanos barajan de nuevo

Muchos republicanos parecen haber iniciado su divorcio, o su separación al menos, de Donald Trump; pero todo indica que su influencia seguirá corroyendo algún tiempo más a un partido que necesita del fervor de sus bases tanto como del votante de centro.

TRUMP PONE EN VILO AL VIEJO GRAN PARTIDO.

La gota que rebalsó el vaso fue el reciente discurso del presidente incitando a la turba que atacó el Congreso luego de que Trump la instara a "luchar con furia" contra los resultados de las elecciones y a no aceptar su derrota frente al demócrata Joe Biden. Las secuelas del asalto al símbolo supremo de la democracia más antigua del mundo son conocidas: cinco muertos, imágenes escandalosas, un país en vilo y el único presidente estadounidense sometido a dos juicios políticos. Ahora, sólo una eventual condena e inhabilitación de Trump parecerían poder poner fin a sus ambiciones electorales, pero a riesgo de inflamar más los pasiones y perder el respaldo de muchas de las decenas de millones de personas que lo votaron en 2020. Esa es la encrucijada actual del "Viejo Gran Partido": cómo deshacerse de Trump conservando los corazones -y los votos- del trumpismo y reconquistar, a la vez, al electorado independiente ahuyentado por el tempestuoso líder. Liderados por la hija del exvicepresidente Dick Cheney, Liz, diez congresistas republicanos se alinearon con los demócratas y votaron esta semana la acusación de juicio político contra Trump por "incitación a la insurrección" antes del ataque al Capitolio. "Nunca hubo una traición mayor de un presidente de Estados Unidos a su cargo y a su juramento a la Constitución", dijo Liz Cheney, tercera en la jerarquía republicana en la Cámara de Representantes, en vísperas de la votación. En contraste, ni ella ni ningún otro representante republicano apoyó el "impeachment" de 2019 por el "Ucraniagate".