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Peabirú: aventura sobre ruedas clásicas

Pasaron por Corrientes los vehículos antiguos que partieron de Brasil para recorrer más de 6.000 kilómetros en los antiguos caminos guaraníes. Acamparon en el Perichón y se hicieron querer con sus amabilidad, sus anécdotas y su contagioso espíritu de aventura.
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CAMINO A SALTA, ANTES DE CRUZAR EL PUENTE GENERAL BELGRANO.
CAMINO A SALTA, ANTES DE CRUZAR EL PUENTE GENERAL BELGRANO.

Los aventureros de la expedición Peabirú, una travesía de autos antiguos que revive el histórico camino precolombino de los guaraníes, pasaron por Corrientes con rumbo a las montañas argentinas de Tucumán y Salta, con el afán de conocer de cerca las costumbres y los paisajes de la Patria Grande que alguna vez soñaron San Martín, Belgrano y Artigas. A bordo de automóviles de entre 40 y 80 años de antigüedad, las tripulaciones de origen brasileño surcan el continente en busca de nuevas amistades con la brújula puesta hacia caminos desconocidos.

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LOS FORD DEL REY EN UNA POSTAL TÍPICA DE CORRIENTES.
LOS FORD DEL REY EN UNA POSTAL TÍPICA DE CORRIENTES.

Todo esto con la paciencia que se necesita en situaciones como la que debieron enfrentar el viernes 3 de enero en la frontera Posadas-Encarnación, donde los vehículos más ancianos padecieron las altas temperaturas y una tediosa fila india que demoró más de dos horas en descongestionarse. "La idea era cruzar a Posadas al mediodía para almorzar allí, pero nos encontramos con una demora muy prolongada en el puente internacional y eso nos retrasó. Algunos vehículos de nuestro contingente fallaron por exceso de temperatura y tuvimos que esperar más de la cuenta hasta que enfriaran motores y reemplazaran algunos repuestos", relató Julio Guidolín, coordinador de la caravana.

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CHEVROLET COUPÉ 1940, CON SU MECÁNICA ORIGINAL.
CHEVROLET COUPÉ 1940, CON SU MECÁNICA ORIGINAL.

Miembros del Club de Automóviles Clásicos de Corrientes (CACC) los esperaron durante varias horas en el acceso al camino del Perichón, donde la expedición tenía previsto pernoctar gracias a las amables atenciones dispensadas por el Consejo de Agrimensores, Arquitectos e Ingenieros, en cuyo camping pudieron instalarse recién después de superar diversos obstáculos mecánicos, con una demora de por lo menos cinco horas. La delegación del CACC, integrada por Carlos Rojas, Guillermo "Balín" Belcastro y José Luis Zampa aguardó a orillas de Ruta Nacional 12 durante un largo tiempo, pero no pudo darles la bienvenida formal a las tripulaciones colegas debido a lo avanzado de la hora y a los mosquitos, que al caer el sol hicieron de las suyas.

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CHEVROLET SEDÁN TUDOR 1937, DESGASTADO EX PROFESO
CHEVROLET SEDÁN TUDOR 1937, DESGASTADO EX PROFESO

Los pilotos y navegantes arribaron al camping pasadas las 22:30, oportunidad en la que fueron recibidos por el presidente del Consejo, el arquitecto Emilio Moralez Hanuch, quien se desempeñó -según afirmaron los viajeros- como "un gran anfitrión ayudando a resolver todo tipo de inconvenientes". Después de la cena, ya entrada la madrugada del sábado 4 de enero, siguieron llegando los últimos integrantes de la caravana, que en esta oportunidad está conformada por 20 vehículos entre los que se encuentran varios Ford Corcel y Del Rey de los años 80 (en especial la versión familiar o wagon, conocida en Brasil como "Belina"), un colectivo Mercedes Benz de los años 60 con una esplendorosa carrocería de aluminio pulido y otras joyas más entradas en años como un Chevrolet sedán tudor modelo 1937 y una coupé Chevrolet 1940 con su mecánica original, idéntica a las que utilizara Juan Manuel Fangio en sus tiempos de TC.

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TABLERO DEL CHEVROLET 1937, SIN LUJOS.
TABLERO DEL CHEVROLET 1937, SIN LUJOS.

No pudieron faltar las Kombis de Volkswagen con sus motores originales de cilindros opuestos bóxer refrigerados por aire, equipadas para la ocasión con camas, butacas de paseo y heladeras que permiten abastecer de bebidas frescas a los participantes en los puntos más desolados de la travesía, que no son pocos. Como frutilla del postre, el convoy incluyó un vehículo poco conocido en nuestro país pero muy querido en Brasil: el jeep DKW Candango, un pequeño multipropósito fabricado por la marca alemana en el vecino país para abastecer la demanda de un todoterreno compacto que permitiera desplegar tareas en la megaobra de construcción de la ciudad de Brasilia, capital institucional y sede del Gobierno brasileño. El Candango que participa de la misión Peabirú luce un aspecto radiante y fue carrozado con una capota de fibra hecha por su propio dueño, Helder, quien permitió al tester del CACC probar las virtudes del jeep sobre Ruta 12 y otras arterias de la capital correntina. (Ver aparte).

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DOS CHEVROLET DE 1937 Y 1940 JUNTO A UNA VOLKSWAGWEN T2.
DOS CHEVROLET DE 1937 Y 1940 JUNTO A UNA VOLKSWAGWEN T2.

--- La travesía continuó con los primeros adelantados que tomaron la Ruta 12 con dirección a Capital pasadas las 8. Los más cansados lo harían pasadas las 10, mientras que un segundo convoy salió a la carretera a las 9 de la mañana acompañado por un guía del Club de Automóviles Clásicos de Corrientes, quien se encargó de que los viajeros recorrieran al menos un tramo de la costanera General San Martín. El próximo destino era la ciudad de Salta, donde la expedición Peabirú tenía pensado llegar alrededor de las 22, pasando por Termas de Río Hondo, Tucumán y luego Metán, donde la autovía del Norte facilitaría el derrotero hasta el siguiente camping. Ayer por la mañana, en vísperas de Reyes, la caravana subió a los Andes para pasar a Chile y de allí a Potosí, donde emprendieron un regreso no menos complicado por ciudades de Bolivia, Paraguay y Brasil, hasta regresar a Curitiba después de 15 días de interminables anécdotas recogidas a lo largo de unos 6.000 kilómetros. A la hora de las despedidas, los pilotos expresaron su agradecimiento a Emilio Moralez Hanuch por las atenciones recibidas en el Complejo del Consejo de Ingenieros (situado en el Perichón) y dejaron abierta una invitación a los entusiastas del Club de Automóviles Clásicos de Corrientes: el año próximo, si la organización local así lo permite, la expedición Peabirú volverá a pasar por nuestra provincia con las puertas abiertas para sumar autos y tripulaciones correntinas.

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BUS MERCEDES DE FINES DE LOS AÑOS 60, CARROCERÍA DE ALUMINIO PULIDO.
BUS MERCEDES DE FINES DE LOS AÑOS 60, CARROCERÍA DE ALUMINIO PULIDO.

El Candango de Helder

Helder es un avezado piloto de competición que acelera su camión Volvo de 900 caballos en distintos circuitos del Sur de Brasil. Pero en esta oportunidad dejó su bólido de carreras guardado y se sumó a la expedición Peabirú con su joya más pequeña: un jeep DKW Candango de 1958 que fue obsequio de su padre hace muchos años. "Este jeep está conmigo hace más de 30 años y lo fui restaurando para poder utilizarlo en estas travesías. Por eso le instalé un motor de Volkswagen Santana 2.0 con caja de quinta, además de equipamiento de seguridad como butacas y cinturones de cuatro puntos", detalló.

En un momento de la conversación, al ver el entusiasmo de su entrevistador, Helder decidió formalizar una invitación tan generosa como inesperada: "¿Quiéres probar el Candango?". Al cabo de unos minutos, con Helder en la butaca derecha, el periodista volvió a calzarse su antiguo ropaje de tester para acelerar el DKW en la Ruta Nacional 12. Equipado con suspensiones rígidas pero suficientes para conservar un mínimo de confort, el jeep se comportó como un vehículo actual, especialmente cuando hubo de tomar avenida Libertad y luego Armenia en el ensortijado tránsito de la capital correntina.

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EL REPRESENTANTE DEL CACC CON LOS PILOTOS HELDER Y JULIO, DETRÁS EL DKW.
EL REPRESENTANTE DEL CACC CON LOS PILOTOS HELDER Y JULIO, DETRÁS EL DKW.

Dueño de una maniobrabilidad sobresaliente, el jeep de origen alemán fabricado en Brasil demostró las virtudes por las que fue elegido por el Gobierno brasileño como principal herramienta de locomoción en la construcción de la ciudad de Brasilia, la capital del vecino país. El Candango de la prueba no lleva su motor original de dos tiempos sino un impulsor de dos litros acoplado a una caja de cinco marchas que le permite acelerar con bríos deportivos en cada cambio. Es un vehículo polivalente con carrocería de fibra, pero al mismo tiempo seguro dadas las adaptaciones que recibió en sus trenes de rodaje, conectados al piso por cuatro radiales con la medida ideal para rutear y al mismo tiempo enfrentar cualquier irregularidad en los caminos más agrestes de la precordillera. Hacia allí viajaban Helder y el Candango que fuera regalo de su papá en años jóvenes que este generoso aventurero de Curitiba revive una y otra vez al volante de un vehículo atemporal, disparador de sus mejores recuerdos.

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