Lunes 06/08/2012 | 20:05 hs Leído 273 veces.
Autor: Rubén Orlando Giménez
Pirayuí fue el detonante pero es sólo la punta del iceberg. Lamentablemente para el pueblo de Corrientes en particular y de la Argentina en general la clase política esta más pendiente del calendario electoral que de las necesidades de la gente.
Después de que centenares de familias invadieron terrenos, ocuparon solares y amenazan con poner el peligro la paz social que garantizaba pingües negocios inmobiliarios, a precios de algún paraíso caribeño, fue interrumpida y recién ahí los dirigentes de la política, hasta los que abrevan de fuentes revolucionarias, aparecieron en los medios con propuestas incompletas y parches de ocasión que sólo complican más el panorama en lugar de dar alguna solución aceptable. Los problemas le ganan a la previsión de quienes deberían, por profesión y elección, solucionarlos.
Para más datos el conflicto de tierras en Corrientes le dio la oportunidad de reaparecer a un histórico líder piquetero que desapareció de los medios que ahora se ocupan más de la vida de dos mellizos con modos discriminatorios del pasado, que les hacen añorar los tiempos de “chetos” y “grasas” de las décadas de los ‘70 y ‘80. Pero Raúl Castells es un accidente en esta situación. Gobierno y oposición se vieron forzados a tomar nota de un problema que estaba en todas las estadísticas y que cualquiera con un poco de caminar un barrio podría detectarlo. Hasta un ex gobernador del Pacto Conservador lo puso como dato del atraso del NEA en su reciente libro que, por supuesto, ninguno de los asistentes al acto de lanzamiento en el Círculo de Ex Legisladores, leyó.
Los números son preocupantes. Casi 40 mil familias que esperan que la varita de la fortuna los toque con el sorteo de algunas de las varias decenas de casas INVICO que se entregan por año.
No hay estudios serios de cómo viven las familias que recibieron sus viviendas o terrenos con casas humildes en los años ‘80 con el retorno de la democracia y como una forma de respuesta a la relocalización de miles de familias por las inundaciones que tan bien retrata Teresa Parodi cuando canta en su estribillo “pero ndayé no se fijaron que demás pega el solazo” en el chamamé “Doña Froilana”.
En casi todas ellas hay dos o tres matrimonios conviviendo. El hijo o la nena crecieron y se casaron, como no consiguen casa ocupan alguno de los tres dormitorios. O bien, los que tienen patios se animan a hacer la piecita del fondo y allí se meten todos, o salieron a ocupar terrenos que no sirven para asentarse como La Olla y otros espacios que redujeron más de la mitad las hectáreas entregadas para el Parque Botánico, para dar ejemplos.
Las ocupaciones masivas de 2012 van por el segundo mes y nadie propone soluciones. El Concejo Deliberante acaba de sancionar un Código de Planeamiento para la ciudad del futuro y, pese a que el tema de las usurpaciones eran parte sustancial de los fundamentos que derivaron en el proyecto de ordenanza no se detuvieron a contemplar que, el fenómeno de los ocupas obedece -en parte- a las políticas de administración de loteos privados que son imposibles de ejecutar. Por eso las inmobiliarias prefieren invertir en algún que otro terreno céntrico para construir edificios elevados, también con tal desorden que sus costos no sólo se miden en dólares o pesos, sino que la improvisación les pone valor de vidas humanas.
El Intendente insiste en que no se va a dejar de aplicar esos códigos que por la experiencia histórica no sirven para garantizar una adecuada política de urbanización, ya que las exigencias son tales que se vuelven inalcanzables para cualquier familia trabajadora o desocupada.
Por el lado de la dirigencia provincial los representantes del oficialismo imaginaron una sola respuesta que sirve para la guerra de comunicados pero que aporta pocas soluciones. Como el Municipio administra los centenares de hectáreas de tierras del Ejército en Santa Catalina, que tiene el serio problema de las investigaciones de los delitos de lesa humanidad propusieron la expropiación de esos terrenos porque pensaron que, de esa forma, tiraban la pelota en el área contraria.
Espejos que no sirven
Tampoco sirve de mucho mirarse en el espejo de las provincias de Chaco y Formosa. A fines de los ‘80, mediados de los ‘90, y hasta hace cuatro o cinco años tuvieron los problemas de las invasiones, también se dieron estos debates bizantinos que, por casi 30 años, sólo sirvieron para llenar espacios en los medios.
Esos gobiernos recién comenzaron a imaginar respuestas serias cuando la población de esos predios se convirtió en una masa electoral crítica. En Chaco, Jorge Capitanich creó el Ministerio de Ordenamiento Territorial cuando los intendentes radicales de las principales ciudades les propinaron una paliza electoral a los candidatos a intendentes del PJ en los circuitos usurpados. La propuesta fue avanzar con centenares de expropiaciones, que significaron decenas de millones de pesos y lo que se negó durante varios lustros igual se tuvo que hacer, pero forzados por la realidad.
En Formosa también articularon políticas de ordenamiento cuando los ocupas empezaron reclamar condiciones dignas de vida con cortes de rutas y llamaron la atención de los medios nacionales.
Estas informaciones se publicaron en este diario, como un aporte a soluciones para dar.
Se llegó a un acuerdo de hecho con inmobiliarias que administran chacras privadas cercanas a la ciudad para intervenir en conjunto en los planes de loteo. Municipio y Gobierno aportan parte de la infraestructura que, de todas formas, aportarían tarde o temprano, las inmobiliarias cobran cuotas accesibles por terrenos de 10x30, que se ajustan por el costo de una bolsa de portland.
Ese sistema permite a miles de trabajadores acceder a un terreno, dejar de pagar alquileres costosos o terminar con el hacinamiento en una pequeña vivienda FONAVI. No alcanza pero permite a quienes tienen ingresos acceder a un terreno para construir una casa.
En vísperas de un recambio electoral, seguramente la guerra de comunicados entre Gobierno y oposición continuará, y esperemos que Gobierno, Municipio, sectores privados y ocupantes ilegales puedan arribar a buen término, porque ninguna solución aparece como fácil, o tal vez decidan esperar que esa solución la den otros dentro de 20 años como hicieron en Formosa y Chaco.
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Necesidad de una seria política habitacional
Autor: Rubén Orlando Giménez
Pirayuí fue el detonante pero es sólo la punta del iceberg. Lamentablemente para el pueblo de Corrientes en particular y de la Argentina en general la clase política esta más pendiente del calendario electoral que de las necesidades de la gente.Después de que centenares de familias invadieron terrenos, ocuparon solares y amenazan con poner el peligro la paz social que garantizaba pingües negocios inmobiliarios, a precios de algún paraíso caribeño, fue interrumpida y recién ahí los dirigentes de la política, hasta los que abrevan de fuentes revolucionarias, aparecieron en los medios con propuestas incompletas y parches de ocasión que sólo complican más el panorama en lugar de dar alguna solución aceptable. Los problemas le ganan a la previsión de quienes deberían, por profesión y elección, solucionarlos.
Para más datos el conflicto de tierras en Corrientes le dio la oportunidad de reaparecer a un histórico líder piquetero que desapareció de los medios que ahora se ocupan más de la vida de dos mellizos con modos discriminatorios del pasado, que les hacen añorar los tiempos de “chetos” y “grasas” de las décadas de los ‘70 y ‘80. Pero Raúl Castells es un accidente en esta situación. Gobierno y oposición se vieron forzados a tomar nota de un problema que estaba en todas las estadísticas y que cualquiera con un poco de caminar un barrio podría detectarlo. Hasta un ex gobernador del Pacto Conservador lo puso como dato del atraso del NEA en su reciente libro que, por supuesto, ninguno de los asistentes al acto de lanzamiento en el Círculo de Ex Legisladores, leyó.
Los números son preocupantes. Casi 40 mil familias que esperan que la varita de la fortuna los toque con el sorteo de algunas de las varias decenas de casas INVICO que se entregan por año.
No hay estudios serios de cómo viven las familias que recibieron sus viviendas o terrenos con casas humildes en los años ‘80 con el retorno de la democracia y como una forma de respuesta a la relocalización de miles de familias por las inundaciones que tan bien retrata Teresa Parodi cuando canta en su estribillo “pero ndayé no se fijaron que demás pega el solazo” en el chamamé “Doña Froilana”.
En casi todas ellas hay dos o tres matrimonios conviviendo. El hijo o la nena crecieron y se casaron, como no consiguen casa ocupan alguno de los tres dormitorios. O bien, los que tienen patios se animan a hacer la piecita del fondo y allí se meten todos, o salieron a ocupar terrenos que no sirven para asentarse como La Olla y otros espacios que redujeron más de la mitad las hectáreas entregadas para el Parque Botánico, para dar ejemplos.
Las ocupaciones masivas de 2012 van por el segundo mes y nadie propone soluciones. El Concejo Deliberante acaba de sancionar un Código de Planeamiento para la ciudad del futuro y, pese a que el tema de las usurpaciones eran parte sustancial de los fundamentos que derivaron en el proyecto de ordenanza no se detuvieron a contemplar que, el fenómeno de los ocupas obedece -en parte- a las políticas de administración de loteos privados que son imposibles de ejecutar. Por eso las inmobiliarias prefieren invertir en algún que otro terreno céntrico para construir edificios elevados, también con tal desorden que sus costos no sólo se miden en dólares o pesos, sino que la improvisación les pone valor de vidas humanas.
El Intendente insiste en que no se va a dejar de aplicar esos códigos que por la experiencia histórica no sirven para garantizar una adecuada política de urbanización, ya que las exigencias son tales que se vuelven inalcanzables para cualquier familia trabajadora o desocupada.
Por el lado de la dirigencia provincial los representantes del oficialismo imaginaron una sola respuesta que sirve para la guerra de comunicados pero que aporta pocas soluciones. Como el Municipio administra los centenares de hectáreas de tierras del Ejército en Santa Catalina, que tiene el serio problema de las investigaciones de los delitos de lesa humanidad propusieron la expropiación de esos terrenos porque pensaron que, de esa forma, tiraban la pelota en el área contraria.
Espejos que no sirven
Tampoco sirve de mucho mirarse en el espejo de las provincias de Chaco y Formosa. A fines de los ‘80, mediados de los ‘90, y hasta hace cuatro o cinco años tuvieron los problemas de las invasiones, también se dieron estos debates bizantinos que, por casi 30 años, sólo sirvieron para llenar espacios en los medios.
Esos gobiernos recién comenzaron a imaginar respuestas serias cuando la población de esos predios se convirtió en una masa electoral crítica. En Chaco, Jorge Capitanich creó el Ministerio de Ordenamiento Territorial cuando los intendentes radicales de las principales ciudades les propinaron una paliza electoral a los candidatos a intendentes del PJ en los circuitos usurpados. La propuesta fue avanzar con centenares de expropiaciones, que significaron decenas de millones de pesos y lo que se negó durante varios lustros igual se tuvo que hacer, pero forzados por la realidad.
En Formosa también articularon políticas de ordenamiento cuando los ocupas empezaron reclamar condiciones dignas de vida con cortes de rutas y llamaron la atención de los medios nacionales.
Estas informaciones se publicaron en este diario, como un aporte a soluciones para dar.
Se llegó a un acuerdo de hecho con inmobiliarias que administran chacras privadas cercanas a la ciudad para intervenir en conjunto en los planes de loteo. Municipio y Gobierno aportan parte de la infraestructura que, de todas formas, aportarían tarde o temprano, las inmobiliarias cobran cuotas accesibles por terrenos de 10x30, que se ajustan por el costo de una bolsa de portland.
Ese sistema permite a miles de trabajadores acceder a un terreno, dejar de pagar alquileres costosos o terminar con el hacinamiento en una pequeña vivienda FONAVI. No alcanza pero permite a quienes tienen ingresos acceder a un terreno para construir una casa.
En vísperas de un recambio electoral, seguramente la guerra de comunicados entre Gobierno y oposición continuará, y esperemos que Gobierno, Municipio, sectores privados y ocupantes ilegales puedan arribar a buen término, porque ninguna solución aparece como fácil, o tal vez decidan esperar que esa solución la den otros dentro de 20 años como hicieron en Formosa y Chaco.
Héctor Hugo
Che loco, vos sos peligroso: PENSAS!! muy bueno lo tuyo y lo de la Comisión Arquidiocesana, lo único rescatable en estas tinieblas que nos rodean. Todo lo demás, sean funcionarios de altísimo nivel tanto nacionales, provinciales y municipales, senadores, diputados, concejales, dirigentes de instituciones... ayayay, que mediocridad...
Lunes 06/08/2012 | 09:41 hs
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