España enfrenta el fantasma de un segundo rescate
Viernes 15/06/2012 | 14:11 hs

El préstamo acordado para salvar el sistema bancario no bastó para calmar los mercados.
MADRID.- El auxilio europeo a la banca no llevó alivio a los mercados ni a la delicada salud de la economía española: en una jornada que el propio gobierno de Mariano Rajoy calificó de "máxima tensión", el riesgo país alcanzó ayer otro récord y crecieron rumores sobre el peor de los fantasmas: un segundo rescate externo.
El pánico fue alimentado no sólo por una prima de riesgo de 550 puntos, sino también por el interés de la deuda española a 10 años, que ayer rozó el 7% y dejó al sistema financiero al borde del colapso. Cuando los bonos de otros países como Grecia o Portugal superaron esas tasas, debieron ser rescatados por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.
La jornada de miedo comenzó luego de que anteanoche la agencia calificadora Moody's bajara tres escalones la nota de España, lo que significa que, en la próxima revisión, sus títulos puedan alcanzar el estatus de "bono basura".
La degradación de la deuda y las versiones sobre el nuevo rescate, que implicaría la intervención directa de Bruselas en la administración de la economía de España, no fueron las dudas generadas por el rescate a la banca, anunciado el sábado pasado. El gobierno de Rajoy fue blanco ayer de reproches y críticas del resto de los miembros del bloque europeo.
El préstamo de hasta 125.000 millones de dólares concedido por Bruselas, que fue presentado por el Palacio de la Moncloa como una "línea de crédito ventajosa", motivó fuertes recelos en los gobiernos de los otros tres países rescatados.
En efecto, las condiciones especiales en que fue otorgado el préstamo a España, que a diferencia de la ayuda concedida anteriormente a Grecia, Irlanda y Portugal está destinado sólo a la banca y no afectaría en forma directa al déficit público, disparó el reclamo de Dublín, que exigió a la UE un "trato equivalente" para su país.
Idénticos pedidos fueron realizados por las autoridades griegas y portuguesas, quienes no recibieron bien la insistente diferenciación que hizo Rajoy entre las "facilidades" otorgadas a España y el rescate soberano al que antes debieron someterse sus países.
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